ISSN: 1688 - 4302

//Notas de Análisis//
 

Eugen Relgis (1895-1987)

UN PENSADOR RUMANO EN URUGUAY

 

 

Prof. Agustin Courtoisie*

 

Pacifismo anarquista y cierta eugenesia hoy fuera de moda parecen ser los conceptos asociables a ese rumano asentado en Montevideo desde 1947 y hasta su muerte ocurrida 40 años después. Amigo de Romain Rolland y de Stefan Zweig, admirador de Rabindranath Tagore, Eugen Relgis había nacido en 1895 en Iasi, Rumania, y usaba para identificarse la inversión de las letras de su auténtico apellido: Sigler.
           
El lector pensará que se trata de uno de esos personajes de Jorge Luis Borges, a los cuales se atribuye existencia terrena cuando en realidad se trata de una invitación a suspender la incredulidad, una vez más. Para refutar esa sospecha, tengo en mis manos, gracias al oportuno ofrecimiento de mi amigo Rolando Kind, el  libro publicado por el Comité Nacional de Adhesión a la Candidatura de Eugen Relgis  al Premio Nobel de la Paz, que lleva el título Homenaje a Eugen Relgis en su 60º aniversario (Montevideo, 1955).

Luego de algunas lecturas, tan voraces de mi parte como dispersas,  es difícil no simpatizar con sus propuestas pacifistas y con su voluntad militante. También sorprende ver en los registros gráficos a Emilio Frugoni, Carlos Sabat Ercasty y otras celebridades orientales junto al venerable pensador rumano en el Paraninfo de la Universidad de la República. Las fotos acompañan los textos de los discursos de personalidades como Amílcar Vasconcellos y Joel Gak. Por si fuera poco, entre la página 48 y la 49 del mismo ejemplar se incluye una reproducción de un dibujo de Carmelo de Arzadun: “Eugen Relgis, 1949”.

Las mismas manos amigas me acercaron otra obra del excéntrico y genial rumano: El humanitarismo, publicado por la Editorial Américalee, Buenos Aires,  1956. En la página 65 leo con la misma simpatía escéptica de la conciencia que atiende ahora estas líneas: “Una enseñanza se deduce siempre de las guerras y de las revoluciones: Hombre, no es más allá de las fronteras, sino en tu propio país donde se halla el enemigo secular y no es sólo el amo quien tiene culpa de tu esclavitud. Eres tú el culpable, tú sobre todo, que no te rebelas contra ti mismo. Solamente cuando la ley interior, del imperativo moral individual, sea preponderante, la revolución dejará de ser sangrienta. Y la guerra pasará asimismo a la historia, cuando los pueblos hayan eliminado a sus propios amos, adoradores de los tres ídolos: el Estado, la Propiedad, el Dinero...”
 
Miro las tapas de otro volumen de nuestro autor: Diario de otoño. Advierto que ha sido publicado por la misma editorial, en el mismo año. Salteo páginas, hojeo de atrás hacia adelante y me recuerda Fermentario de Carlos Vaz Ferreira por su carácter misceláneo, multitemático, entre poético y coloquial. En la página 45 Relgis consigna: “El derecho obedece a leyes escritas, que pueden ser interpretadas en pro y en contra. La justicia no está escrita: es elemental, como las leyes permanentes de la Naturaleza, que nadie puede esquivar astutamente, mediante la casuística jurídica”. Dos páginas después encuentro otra idea, igual de simple y profunda: “Hasta los grandes partidos que levantan la bandera de algunos ideales de alcance internacional, son viciados por la misma práctica de la violencia y la intolerancia”.

Regreso entonces al prólogo de Diario de otoño: “Este cuadernillo ha quedado intacto durante siete años. Lleva sobre la tapa una fecha: 1945, y el nombre de una capital: Bucarest. La segunda guerra mundial se aproximaba entonces a su fin (...) En la capital de Rumania se conocía ya la paz, esta «paz» armada también hasta los dientes. el ejército enemigo, llevando el signo de la svástica nazi, se ha visto obligado a retirarse durante el verano del año pasado y otro ejército, « aliado»,«libertador», ocupa el país bajo el signo de la revolución popular, de la hoz y el martillo”.

No conforme con saltear páginas, cambio de libro. Dejo Diario de otoño y vuelvo a la edición de homenaje del “Comité Nacional de Adhesión a la Candidatura de Eugen Relgis al Premio Nobel de la Paz”. En la página 17, se incluye el discurso del doctor Emilio Frugoni, que alude  al “libertario idealista sin claudicaciones” y al impulso del rumano por conducir “a los hombres de todas las razas y naciones (...) hacia la confraternidad sin fronteras”. En la página 18 comparto con alivio la precisión del gran socialista uruguayo: “se puede no aceptar sus conceptos desde un plano de apreciaciones realistas y pragmatistas” dado que “sus ideas suelen pasar sobre nuestra frente como ráfagas generosas de un evangelio cuyo sentido no siempre encaja en las ineludibles exigencias de la realidad contingente (...) pero eso no le resta méritos a nuestra adhesión cordial y a nuestra admiración sin reservas”.

Y al igual que don Emilio, siento algo así como una ráfaga espléndida ante la invocación inspirada en Malraux y en el recuerdo de Antígona, “que murió por haber dado sepultura al cadáver de sus dos hermanos, muertos a su vez en el sitio de Tebas, uno defendiéndola y otro atacándola”.

El requerimiento de Creón es claro: “Te condeno a la muerte por haber dado sepultura a tus dos hermanos, a uno de ellos contra la ley porque murió combatiendo a su patria. Tú no puedes reunir en el mismo amor al uno y al otro”.

Entonces Frugoni recuerda la respuesta de Antígona: “Yo no he venido a compartir el odio. He venido a compartir el amor”.

Eso le permite concluir: “Como Antígona, Eugen Relgis no ha venido al mundo, a este mundo tan vulcanizado en lo que va del siglo XX, por las más horribles tormentas del odio, a mantener ni a concitar el odio de unos bandos contra otros”.

*Profesor de Cultura y sociedad contemporánea.
Depto de Estudios Internacionales
FACS – ORT Uruguay

FUENTES:

Sobre el autor

Homenaje a Eugen Relgis en su 60º aniversario, Comité Nacional de Adhesión a la Candidatura de Eugen Relgis al Premio Nobel de la Paz, Montevideo, 1955.

Obras de Eugen Relgis

El humanitarismo, Editorial Américalee, Buenos Aires,  marzo de 1956.
Diario de otoño, Editorial Américalee, Buenos Aires, noviembre de 1956.

Por más datos

Las siguientes informaciones fueron seleccionadas de la página web del Proyecto de Filosofía en Español www.filosofia.org en el área dedicada especialmente a la vida y obra del  filósofo rumano accesible en: http://www.filosofia.org/ave/001/a046.htm

 
Bibliografía cronológica de Eugenio Relgis

  • Los Principios Humanitaristas y la Internacional de los Intelectuales (1922).
  • Humanitarismo y Socialismo (1925)
  • El Humanitarismo bíblico (1926)
  • La Internacional Pacifista con una carta y un mensaje de Romain Rolland (1929), versión española de Eloy Muñíz, Biblioteca de Estudios, Valencia 1932, 82 págs.
  • Humanitarismo y eugenismo, Colección «El mundo al día» nº 27, Ediciones Universo, Toulouse 1950, 46 págs.
  • Stefan Zweig, cazador de almas (entrevista y paseo en Salzburgo, Post mortem, Sus huellas en Montevideo, Algunas cartas), Edic. Humanidad, Montevideo 1952, 62 págs.
  • De mis peregrinaciones europeas, Hachette, Buenos Aires 1953, 240 págs.
  • El hombre libre frente a la barbarie totalitaria (Un caso de conciencia: Romain Rolland), Anales de la Universidad, Montevideo 1954, 160 págs.
  • Profetas y poetas: valores permanentes y temporarios del judaísmo, Buenos Aires 1955, 285 págs. 2ª edición, revisada y aumentada, con un prólogo de Rafael Cansinos-Assens, Montevideo 1981, 315 págs.
  • Perspectivas culturales en Sud América, Publicaciones de la Universidad de la República, Montevideo 1958, 106 págs.
  • ¿Qué es el humanitarismo? Principios y acción, 3ª ed. rev. y aum. Edic. Humanidad, Montevideo 1964, 64 págs. 4ª ed. 1966.

Textos en la web

 

 

*Profesor de Cultura y sociedad contemporánea.
Depto de Estudios Internacionales
FACS – ORT Uruguay

 


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