Fuente: www.teledoce.com |
El lunes 13 de marzo, la espontaneidad del reconocido periodista deportivo y relator de fútbol, Alberto Kessman, conquistó la atención de los estudiantes del curso El Relato, a cargo de Diego Muñoz, docente de la carrera Técnico en Periodismo Deportivo.
En una charla distendida pero intensa en datos, recuerdos y confesiones, Kessman narró los entretelones de su carrera profesional, sus vivencias, anécdotas y su eterna admiración a Carlos Solé. |
El invitado fue entrevistado por los estudiantes en una suerte de conferencia de prensa. Kessman cautivó al auditorio con una serie de recomendaciones y comentarios sobre los valores que guiaron su trayectoria, habló de las propuestas de trabajo que rechazó y los motivos por los que eligió lo que sigue siendo su profesión, a casi cuatro décadas como relator de fútbol. Se refirió al periodismo como “una vocación tan grande que no se puede dejar” y como algo que “se transforma en una raza”.
Al tiempo que explicaba su admiración temprana por Carlos Solé, transmitía la importancia de utilizar algunas herramientas en el relato capaces de “conmover”, “impactar” y “arrollar” al público. Se refirió al uso de la voz, a la indispensable referencia de “tiempo y score”, a los “giros” capaces de “enganchar” al oyente y a la entonación y la personalidad que cada uno debe imprimir al relato.
Kessman dijo que el estilo de Solé era “perfecto” y que como él “no hubo, no hay y no habrá” otro relator de fútbol. “¡Qué otra cosa podés inventar!”, concluyó.
Acerca de las condiciones personales y profesionales para tener éxito en esta profesión, Kessman señaló: “Las condiciones no han cambiado; el primero que te elige es la gente, por malo, feo o lindo que seas (...) Después, la suerte que puedas tener, y luego la capacidad de ser comerciante (...), de que puedas comercializar tu producto, que no es lo mismo que vender tu opinión”.
Añadió la importancia que hoy tiene el estudio: “Yo soy porque vengo, a mí me recibió la historia, pero hoy es fundamental estudiar”, y con su frase célebre no dejó lugar a dudas: “Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa: estudiar hay que estudiar”.
Con su gracia característica relató sus primeras presentaciones en la televisión: “Era el tipo más espantoso saliendo al aire (…). Tenía el pelo largo y un día bostecé al aire (...), una señora llamó y dijo: 'Díganle a Kessman que cierre la boca porque parece el león de la Metro'”.
El relator de más de 4.500 partidos de fútbol concluyó la charla diciendo: “Técnicamente los relatores uruguayos son extraordinarios (...). Pero yo no me la creo, porque el que se la cree no llega. Hay gente que es apasionada con esta profesión. Esa (gente) es la que llega”.
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