VOLUMEN 2 / NÚMERO 15
 
SUMARIO
 
 
 
D4 AGUA DE MAYA LANDESMAN
 

La obra de teatro D4 agua, escrita, producida y dirigida por la Licenciada en Comunicación Audiovisual, Maya Landesman, estuvo en el pub La Rinco haciendo reír y distendiendo al público desde el 16 de junio al 14 de julio.
Maya se comunicó con EY! desde Buenos Aires para contarnos los entretelones de la obra, su experiencia laboral en la vecina orilla y sus proyectos.

¿En qué te desempeñás actualmente?
Trabajo en Buenos Aires como productora de publicidad. En verdad, como todos cuando arrancamos, hice de todo; trabajé en un bar, luego empecé de a poquito a meterme en productoras, como tercera asistente, luego como segunda, luego como primera, y ahora hice alguna jefatura de producción también. Dentro de lo audiovisual digamos que me doy maña... y hago de todo aunque casi siempre más relacionado a la producción. Trabajo free lance para varias productoras de Buenos Aires, lo cual me genera un poco de inestabilidad e inseguridad sobre si ¡el mes que viene podré pagar el alquiler!
Lo bueno de todo esto es que me da la libertad de irme cuando quiero y hacer, por ejemplo, una obra de teatro en Montevideo...

¿Cómo surgió la idea de D4 agua?
Se venía la época de poco trabajo en publicidad y hacía tiempo que sentía que una parte de mí estaba adormecida, todos mis impulsos artísticos, las ganas de hacer, esa energía constructiva. Todo eso estaba opacado por el trabajo del día a día, la falta de computadora en casa que no me permitía escribir, en fin estaba aburrida. Así que empecé a revisar viejos guiones a ver qué podía hacer. Vi uno de los monólogos de la obra, que para mí estaba muy bueno, yo le tenía mucha fe (le tenía tanta fe que el año pasado había intentado hacerla acá en Buenos Aires, hice el casting, ninguno me convenció, así que lo dejé a un lado).
Empecé a planificar, a ir a Montevideo por poco tiempo, hice el timing, un presupuesto y me fui.
Mientras empecé con la preproducción de la obra y la búsqueda de actores, ya estaba escribiendo los otros tres monólogos que componen la obra. Me contacté con Fabiana Charlo, quien ya había actuado en Mishiguene (el corto de 15 minutos que hicimos como tesis final), leyó el proyecto y le gustó. Yo la respeto mucho como persona y como actriz, así que si ella decía "esto es una boludéz, no me interesa", quizás hubiera parado todo.

¿Cuánto tiempo te llevó el guión?
Lo escribí, sin ser el primer monólogo, en una semana y media, algo así. ¡Un flash! Es que tenía clarísimo lo que quería.

¿Cuál es el hilo conductor de la obra, qué historia cuenta?
La obra cuenta las aventuras -o más bien desventuras- por las que atraviesan cuatro personajes: "Carla", una divorciada bigotuda, a la vez preocupada pero acostumbrada a vivir con la sombra en su labio superior; "Janin", una diva en decadencia, quien hace un trabajo en equipos con sus dos pechos para seducir a los hombres, creyéndose aún dichosa, talentosa, glamorosa; "Charly", un gay cuasi esquizofrénico, que lucha entre la amabilidad, la cordura y la locura desesperada que causan la soledad y la decepción; y "Britny", un travesti tierno y encantador, distinto a todos los travestis antes vistos, quien intenta seducir, en la búsqueda de "un novio", al instructor de gimnasia.
Los personajes, al tiempo que cuentan una historia, hablan de sí mismos, de sus manías, sus miedos. Es en esas cosas pequeñas y cotidianas donde el espectador se ve reflejado, en un personaje muy exagerado y grotesco y que a priori no tiene nada que ver con alguien "común", pero mucho a la vez.
Eso es justamente lo que genera la risa.

¿Por qué D4 agua?
El nombre alude a la batalla naval, juego en el cual uno busca barcos para hundir y cuando no encuentra ninguno siempre es "agua". Estos personajes buscan sexo, pareja, algo de compañía, pero no dan en el blanco. Siempre "agua". "D4" porque son cuatro personajes.

¿Cuánto tiempo ensayaron la obra y cuál es el elenco?
Muy poco, un mes. También quedó mucho sujeto al trabajo de cada actor, para construir y darle cada vez más forma y riqueza a los personajes.
Son muy buenos actores, profesionales, creativos, rápidos, flexibles, ¡increíbles!
Ellos son: Cristina Sartori, Fabiana Charlo, Fernando Amaral y Sebastián Cardozo.
Además me ayudaron con los audiovisuales Gonzalo Bouzout, egresado de ORT y amigo personal, Andreína Lucián, en la fotografía de la promo y de parte de los audivisuales, e Ilana Haim en la edición de sonido.
La ORT me prestó equipos, los salones para ensayar, cámara, isla. La ORT se pasó, y saber que cuento con su apoyo, que me ven crecer como profesional, es genial.

¿Por qué elegiste el pub La Rinco para representarla?
Siempre estaba pensada para un boliche, porque es una obra que merece que la gente este ahí, al lado de los actores. Las salas tradicionales imponen cierta distancia, que en este caso atentaba contra lo que queríamos, contra el vínculo actor/espectador.

¿Cómo describís la relación entre la representación escénica y el lenguaje audiovisual en tu obra?
El lenguaje de teatro, en general, al menos al que estamos más acostumbrados en Uruguay, es un poco lento... El de D4 agua es ágil, los personajes se desdoblan y tenés que estar muy atento para seguirlo. Actúan de ellos, de otros personajes, van "como bólido" -como dijo Charly en la última función- y eso me parece que es más televisivo. Además hay audiovisuales que complementan lo que se ve en escena, son parte de la escenografía. Eso también tiene que ver con la televisión (está pasando de todo en todos lados, en tantos canales al alcance de un clic en el control).
En D4 agua también pasa de todo, hay muchos detalles, si los ves, los ves; y si no, no pasa nada, ¡te va a gustar igual!

¿Tenés algún otro proyecto en Buenos Aires?
Sí, además de trabajar para productoras, últimamente estoy tratando de vincularme a la producción de teatro. La publicidad está buena, pero es un mundo más frío, más mecánico y operativo. En realidad, lo que a mí me gusta es idear y poder llevar a cabo mis propios proyectos. Creo que no hay nada que te dé en la vida más gratificación que eso, por más que te cueste, cuando lo hacés, sea un corto, una obra, un cuadro, es algo que salió de vos, y que tuviste la garra como para hacerlo y enfrentarte, en lo artístico, a la opinión de los demás, a veces tan dañina y destructiva, otras veces muy cálida y positivamente crítica.

 
Universidad ORT, Facultad de Comunicación y Diseño