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Con motivo de los 10 años del reconocimiento universitario para la ORT, que se cumplen en setiembre de este año, EY! se entrevistó con el Rector Jorge Grünberg para revisar los principales desafíos que enfrenta la Universidad a la luz del proceso recorrido.
¿Qué balance hace de estos 10 años de reconocimiento universitario?
Estos 10 años son muy especiales, pero son parte de un continuum. La Institución fue creada, como sabemos, hace más de 60 años en Uruguay, y su desarrollo ha sido notorio y destacado. |
Encontrar una institución dirigida por un grupo de gente joven, para los estándares uruguayos, es inusual y creemos que es un ejemplo de innovación e inspiración. Por supuesto, no somos la única, pero creo que la ORT es parte de un pequeño grupo de instituciones que en el Uruguay ha ido mostrando que se puede innovar y transformar la realidad.
En este sentido, si bien la ORT del 2006 es distinta a la de 1943, comparte ese espíritu genuinamente dedicado a la educación, interesado en mantenerse accesible a amplias capas de la población. ORT ha sido diferente al estereotipo de universidad privada en Sudamérica, impulsando lo científico y tecnológico y la innovación académica. Además, tenemos una constante preocupación por que nuestra propuesta sea accesible a una cantidad de gente que ve a la educación como su única posibilidad de progreso en la vida. Por lo tanto, el mantener opciones abiertas a las personas que efectivamente quieren y necesitan mejorar su situación es un imperativo moral. Tenemos centenares de alumnos que vienen de los sectores de menores ingresos de la población gracias a un programa de becarios, somos la institución con más becas en Uruguay. Tenemos una diversidad sociocultural que no es común.
En tal sentido, ¿cómo se ubica la ORT frente a los procesos de pauperización que se han ido acentuando, en particular los últimos años, fragmentando aún más a la sociedad?
El efecto de la crisis del 2002 la vivimos en el alumnado que ya teníamos a la fecha, más de cinco mil estudiantes que eran una representación gráfica de la sociedad uruguaya. Esa crisis se transmitió a nuestra comunidad universitaria y nos llevó a tomar decisiones muy duras, postergando inversiones, mejoras, proyectos, a los efectos de poder ampliar de forma significativa la cantidad de becas. Entre el 2003 y el 2006 se duplicó la cantidad de becarios. Hoy contamos con más de 2000 personas que tienen becas en ORT.
Como Universidad, además, hemos tratado en todo momento de hacer un aporte al país. Tenemos un mensaje hacia la comunidad, creemos que el modelo productivo del país se ha agotado con el transcurso de las décadas, hay un mundo nuevo delante de nosotros que es la sociedad del conocimiento, en la cual estamos todos embarcados. Este mundo nuevo tiene para el Uruguay grandes oportunidades y grandes riesgos. A nuestra escala, queremos dar el mayor aporte posible para funcionar como despertador de conciencia para modernizar el país.
Por supuesto los últimos 10 años han sido particularmente emocionantes, porque el transformarse en universidad es un cambio visible para la sociedad uruguaya. Las universidades son instituciones con importantes responsabilidades y nosotros tratamos de comportarnos de manera acorde.
¿Qué lugar espera tener la ORT en el debate educativo que se está dando en este momento?
ORT como universidad y la asociación de universidades privadas han sido invitadas plenamente a participar del debate. Nosotros queremos funcionar como testimonio, mostrar cómo se pueden hacer las cosas. Los cambios a escala nacional se tienen que dar a través de políticas públicas, pero ORT, por su escala, tiene que funcionar como un laboratorio de experimentación. Creo que los que elaboran políticas públicas tienen que aprovechar las experiencias y a partir de allí adoptar prácticas, programas y proyectos exitosos con los recursos propios de las políticas públicas, para expandirlos.
¿Cuáles serían las prioridades para el sistema universitario uruguayo?
Creo que el sistema universitario uruguayo tiene que tener cambios importantes para poder transformarse en una palanca para el desarrollo. Mayor flexibilidad y sintonizar sus mecanismos de evaluación de calidad con criterios comunes para todas las universidades. El país tiene que tener un único conjunto de criterios de medición de calidad.
Una de las críticas que se le hace a las universidades privadas es que no son capaces de construir conocimiento de calidad. ¿Cuál es su reflexión al respecto?
Primero, que no es cierto. Para discutir esto con seriedad hay que entender primero la unidad de análisis, que no es la universidad sino la disciplina. La Universidad de la República es un enorme archipiélago y la ORT -dentro de su escala- también tiene sus islas de excelencia y otras que no lo son, y lo mismo las demás universidades privadas. La producción de conocimiento se hace por disciplinas.
Ahora, como cuestión de largo plazo, la realidad es que la investigación y la enseñanza son dos actividades de naturaleza muy distinta. La enseñanza beneficia a ciudadanos concretos que pagan sus estudios. En cambio, la investigación no tiene un beneficiario concreto, es lo que se llama un bien común. El financiamiento de la investigación debe ser público. Históricamente, el país tomó todo el dinero que había para investigación y se lo dio a la institución educativa pública porque allí se producía todo. Ahora está empezando a haber cambios, parte de los fondos públicos destinados a investigación se otorgan competitivamente y hay proyectos que ganan todas las universidades. Pero es un tímido comienzo. Como le hemos sugerido -junto a las otras universidades privadas- al Contador Astori, las empresas deberían tener exoneración tributaria para invertir en investigación, incentivos fiscales para promover científicos uruguayos que trabajen en problemas típicos de la producción nacional.
¿Cuáles son los principales desafíos que tienen las facultades de la ORT para el futuro?
Nuestro desafío no es crecer numéricamente, si bien hay algunas facultades nuevas en nuestra tabla de diseño. Nuestra estrategia es el desarrollo cualitativo, orientado para funcionar como un imán para los mejores alumnos, de cualquier nivel social, incluyendo extranjeros. Además, estamos organizando postgrados para facilitar la capacitación de los docentes.
Yo creo que hay grandes oportunidades para el Uruguay en la sociedad del conocimiento, y las universidades cumplen un rol muy importante en esa sociedad. Pero vamos a necesitar trabajo en equipo a nivel nacional, una unidad de propósito, una decisión colectiva de avanzar, que trascienda las posturas tradicionales, situación que todavía no está dada.
Finalmente, ¿cómo ve la evolución de Escuela de Comunicación?
Estoy muy orgulloso de nuestra Escuela de Comunicación; creo ha enfrentado un desafío importante y es que la comunicación era una disciplina en la que había muy baja profesionalización y por lo tanto era necesario cultivar un cuerpo docente. La enseñanza universitaria no puede estar basada solamente en la transmisión más o menos ordenada de prácticas, tiene que haber una reflexión, una mirada crítica de la historia y del largo plazo. Ahora estamos entrando en una etapa nueva en ese sentido.
entrevista completa (PDF)
| Entrevista realizada por la docente de la Escuela de Comunicación Mónica Stillo. Fotografía: Fernando Carballo. |
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