El segundo premio de este certamen también fue otorgado a graduados de esta Universidad: Rodrigo Cañadas y Rodolfo Pettirossi, junto a Ariana Iusim, estudiante del último año de dicha carrera. Este equipo posee un estudio de diseño propio denominado Cursiva.
El Proyecto Ceibal se propone entregar a cada niño de las escuelas públicas una computadora portátil. El objetivo es acortar las distancias de manejo de tecnología y preparación entre los niños del sistema de educación pública y los de colegios privados. Medina comentó: “De primera me interesó la idea como desarrollo de política social, más allá del premio económico”. Sus expectativas son básicamente que “el logo ayude a la buena comunicación entre los ciudadanos y los organismos que impulsan el proyecto”.
"El concurso fue anunciado por la coordinación de graduados de ORT y teníamos 10 días antes de la fecha de cierre del mismo. Fueron 10 días de intenso trabajo”, declaró Medina.
El nombre de este plan hace referencia directa al Ceibo, que fue motivo de inspiración para Medina. “Empecé reflexionando sobre lo que significaba el proyecto, que incluía a los niños y a la tecnología. De ahí surgió un concepto de `inclusión versus exclusión´ de esos niños en relación con la tecnología”, comentó.
Su investigación implicó sacarle fotos a los Ceibos, observarlos y realizar mucha exploración en Internet. “El Ceibo es la flor nacional, que no es tan abundante ni tan nacional como se piensa”.
Los diferentes trabajos se presentaron con seudónimos, de manera de que cada concursante podía presentar la cantidad de logotipos que quisiera. Medina escogió, para los tres proyectos que presentó, personajes de Shakespeare de los cuales el ganador fue Marco Bruto.
Nicolás Medina, de 30 años, se graduó de ORT en el año 2002, y en este momento trabaja en la agencia de publicidad DDB Uruguay. “La ORT es una base muy buena, pero después cada uno le pone su cuota personal”.
En la opinión de Medina, el proyecto Ceibal “como política de inclusión es a priori muy bueno, sobre todo lo que implica darles a los escolares del sector público herramientas tecnológicas imprescindibles, más allá del lápiz y el papel. No sé cómo se instrumentará; realmente creo que tiene que haber medidas de fondo”, reflexionó Medina, “para que esas computadoras no sean solamente un cascarón”.
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