VOLUMEN 1 / NÚMERO 9
 
SUMARIO
 








 
 
 
Embarcados
ESTUDIANTES DE SONIDO TRAS UN MAPA ACÚSTICO SUBMARINO
 

"Team Acústico"

Lic. Analía Fontán

Alumnos de la carrera Técnico en Diseño de Sonido comenzaron en octubre una peculiar experiencia de registro sonoro de animales marinos en la costa de Maldonado. Sobre las características y detalles de esta desafiante y enriquecedora actividad conversamos con la Lic. Analía Fontán, Coordinadora Académica de Sonido.

¿Cómo llega esta propuesta a la FCD y qué organización
propone esta experiencia?

La propuesta es de la Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC) y del Departamento de Oceanografía de la Facultad de Ciencias.

¿En qué consiste el registro sonoro y cómo se realiza?
Por ser un trabajo interdisciplinario debemos tener en cuenta muchos factores. Básicamente consiste en salidas periódicas al mar, en puntos claves de la costa de Maldonado y Rocha. Tenemos un hidrófono, donado por Chris Clark (el número uno en acústica de cetáceos del mundo) y lo que hacemos es grabar sonido submarino a diferentes profundidades para empezar a trabajar en un mapa acústico submarino de nuestra costa oceánica. El énfasis de la investigación está en ese punto, y en la caracterización acústica de las especies marinas que llegan a la franja costera, entre ellas la Ballena Franca.

¿Cuándo se realizó la primera experiencia y qué personas participaron?
Empezamos a trabajar en el mes de octubre. Hasta el momento el equipo de trabajo de campo está integrado por el Lic. Uzi Sabah y Javier Sánchez (Facultad de Ciencias de la Universidad de la República) tutoreados por el Dr. Carlos Martínez, Catedrático de Oceanografía, y yo. Al "team acústico" se suma Álvaro Espagnolo (ORT) en asesoramiento electrónico y de análisis de datos, Gabriel Flain (camarógrafo y editor de OCC), Martín Abreu (experto en fauna costera de OCC) y Rodrigo García (Coordinador General de OCC).

¿Para cuándo se planifica una segunda experiencia y quiénes participarían?
A partir de esta semana se integran al "team acústico" Rafael Álvarez y Nicolás Almada, egresados de la carrera Técnico en Diseño de Sonido de Universidad ORT. Como el trabajo de campo es de por sí un proceso largo, a partir de marzo se abrirá un llamado de pasantía para los alumnos de sonido, enmarcado en un convenio que estamos por firmar con la Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC).

¿Se realizó sólo en Punta del Este?
La primera salida al mar se hizo en el puerto de Punta del Este. Las próximas incluirán las costas de Rocha y obviamente continuaremos en las costas de Maldonado, Isla Gorriti e Isla de Lobos y toda la franja costera oceánica del país.

¿Para qué se utiliza el registro obtenido y qué características tiene?
Esta investigación asume que los cetáceos poseen la capacidad de emitir una amplia gama de sonidos y que estos cumplen un rol fundamental en todas las actividades que determinan su ciclo vital. Partiendo de este concepto se tratará de correlacionar los sonidos que emiten durante su estadía en nuestras aguas, con las actividades que realizan en ese período, además del registro de todas las especies que conforman su ecosistema, incluyendo los sonidos antrópicos provocados y sus posibles impactos ambientales.

¿Qué aporta la experiencia para un estudiante de sonido?
La experiencia hará que comprendan que el trabajo con sonido puede tener otras aplicaciones, más allá de la grabación de música o la sonorización para audiovisual. Creo que será muy positivo acercar alumnos a la experiencia de grabación, recolección y análisis de los datos en el campo de la bioacústica.

¿Cuáles son los mayores desafíos y dificultades?
La primera dificultad con la que se enfrenta una persona que realiza este tipo de trabajo es el mareo. Estar en una embarcación con los motores apagados, como a la deriva, y permanecer horas concentrado, a la escucha, es una experiencia a la que no estamos acostumbrados y por tanto la mayoría de la gente se marea. La segunda dificultad es el cuidado de la tecnología que utilizamos. Son equipos profesionales que requieren un trato especial si estamos en condiciones de grabación extrema, como es el caso. La protección de los equipos es prioridad y por tanto estamos tomando todo tipo de precauciones. Pero el mayor desafío es realizar este trabajo respetando la metodología de trabajo y sobre todo respetando el medio ambiente. No queremos molestar a los animales marinos ni interferir en sus actividades. Por eso, nuestro trabajo es delicado. No vamos a perseguir ballenas ni contribuir a la contaminación acústica submarina. Simplemente estamos a la escucha, registrando cada sonido, cada momento, sin provocar nada e interviniendo lo menos posible en el ambiente acústico en el que nos encontremos.

 
 
 
   
Universidad ORT, Facultad de Comunicación y Diseño