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Centro de Actualización La formación del profesor universitario: aportes para su discusión. Alejandro Villalobos Clavería y Yenia Melo Hermosilla ¿Estamos frente al advenimiento de una nueva Universidad? El entorno social y cultural de la Universidad del siglo XXI tiene características muy diferentes al que enmarcó su creación y desarrollo en épocas pasadas. Hoy en día la tarea desarrollada por los formadores universitarios atraviesa nuevas situaciones que no siempre se corresponden con el cúmulo de conocimientos académicos, pedagógicos culturales y sociales que caracterizaron tradicionalmente a la enseñanza superior. Si ello es así, ¿qué implicaciones tendrían los cambios? La reflexión que intenta provocar el artículo, tiene que ver con cambios profundos en los roles, tanto de los profesores, como de los alumnos, en un entramado complejo en el que el contexto socio-cultural y económico que caracteriza al siglo que transitamos, tiene una impronta muy diferente y demandante que la universidad no puede desconocer, en el entendido de que el profesor universitario puede ser un factor importante en la comprensión actual de “lo humano”. Cuáles son esos cambios y lo que implican, conforma lo fundamental del artículo. El centro de las reflexiones lo ocupa el significado de aspectos esenciales del entorno sociocultural actual, así como las demandas pedagógicas para una Universidad que tenga como objetivo la producción y difusión del conocimiento y de esta manera constituirse en un agente de desarrollo para el país. Algunos de esos aspectos son: a) La globalización del mercado laboral, que implica un requerimiento formativo que tiene
que ver con nuevas competencias y capacidades que posibiliten ofertas de trabajo sustantivas y potentes para
los egresados. El artículo ahonda en todas esas cuestiones y se extiende sobre temas de mucho interés para el profesor universitario pues aparecen situaciones recurrentes en la discusión didáctica y pedagógica actual Algunos de esos puntos a modo de ejemplo son: a) predominio del individualismo y el aislamiento en el aula, b) la insuficiencia del modelo de la clase frontal frente a la masificación de las aulas, c) la ausencia de motivación para cambiar la gestión didáctica, d) el debate acerca de la heterogeneidad del alumnado, las carencias culturales y cognitivas de ingreso de los alumnos, que han generado diferencias sustanciales en el alumnado universitario, e) las relaciones entre la formación de pre-grado y grado. Todo ello determina la importancia de políticas de formación pedagógica para el docente universitario, y de formación académica a lo largo de la vida profesional de los egresados de la enseñanza superior. El núcleo central del planteo que hacen los autores es que el desafío más importante para la función docente de hoy en día es, enseñar a los alumnos a aprender y a tomar iniciativas, evitando que sean únicamente receptores de ciencia. Ello implica programas de perfeccionamiento que se aboquen a trabajar con los obstáculos percibidos por los propios docentes y los que surgen del contexto sociocultural. Para ello se hace imprescindible la programación de actividades de formación, que tomen como referencia la investigación educativa y las diferentes experiencias desarrolladas en distintos países. Por tanto la reflexión que se plantea, y se analiza es en cuanto a que la Universidad del siglo XXI tendrá que generar competencias en el diseño de estrategias de aprendizaje permanente. En este sentido, el artículo presenta una buena variedad de propuestas, ya implementadas o en proceso de elaboración provenientes del contexto latinoamericano y del resto del mundo lo que hace muy interesante su lectura y discusión. El artículo de referencia se encuentra en: www.udual.org/CIDU/Revista/39/revista39.pdf |
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