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Centro de Actualización
Daniel Pennac, profesor de literatura, profundamente preocupado por los males actuales de la educación, en especial todo lo referido al llamado “fracaso escolar”, aborda el tema de la enseñanza desde su antiguo y específico rol de “mal estudiante”. La obra tiene característica de autobiográfica, lo que la hace totalmente original. Sus planteos resaltan la problemática humana que rodea a los alumnos que presentan estas características y ofrece distintas puertas de abordaje que ponen en evidencia una fina sabiduría pedagógica El libro es un buzón de sorpresas en cuanto al cúmulo de experiencias que presenta y que promueven la reflexión en cuanto a la búsqueda de ideas insólitas, arriesgadas, inteligentes, que a pesar de todos los inconvenientes logran captar la atención y el entusiasmo del llamado “mal alumno”. Cada reflexión de Pennac, expresada con gran maestría, da cuenta de sus ideas pedagógicas, del sentir y malestar emocional del “mal alumno”, de los problemas familiares que se suscitan, de la responsabilidad institucional, todo ello en un entramado caracterizado por necesidades, ansias y problemas que se articulan con ideas y propuestas que informan de la capacidad de inventiva que debe tener un profesor o una profesora que sienta realmente su rol, desde la perspectiva de la “buena enseñanza”, de la ética y de la “enseñanza moral”. El autor desarrolla su tesis a través de biografías, anécdotas y metáforas, mediante las cuales plantea que la enseñanza, la auténtica enseñanza, no se cansa nunca de volver a empezar hasta lo que él metafóricamente llama la “desaparición del profesor” y la “encarnación del conocimiento”. Daniel Pennac, ayer mal alumno que preocupó a sus padres a lo largo de toda su infancia y juventud y a la mayoría de sus docentes, es hoy un profesor de literatura, autor de varias obras que lo hacen uno de los escritores más leídos de Europa. De esta manera resume su agradecimiento a los profesores que creyeron en la posibilidad de que él pudiera aprender. “Los profesores que me salvaron- y que hicieron de mí un profesor- no estaban formados para hacerlo. No se preocuparon de los orígenes de mi incapacidad escolar. No perdieron el tiempo buscando sus causas ni tampoco sermonéandome. Eran adultos enfrentados a adolescentes en peligro. Se dijeron que era urgente. Se zambulleron de nuevo, día tras día, más y más…Y acabaron sacándome de allí. Y a muchos otros conmigo. Literalmente, nos repescaron. Les debemos la vida” Es una lectura recomendada para los docentes de todos los niveles de enseñanza, ya que la misma promueve la reflexión y la comprensión de los problemas que a diario se viven en las aulas, pudiendo con ello generar auténticas ideas creadoras para la enseñanza. |
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