Ceremonia académica


Ceremonia de graduación 2005

Discurso del Rector de la Universidad ORT, Dr. Jorge Grünberg, durante la ceremonia de graduación de la Facultad de Ingeniería. Teatro Solís, 24 de noviembre de 2005.

 Discurso del Rector de la Universidad ORT, Dr. Jorge Grünberg, durante la ceremonia de graduación de la Facultad de Ingeniería. Teatro Solís, 24 de noviembre de 2005.

Me complace mucho darles hoy la bienvenida a esta ceremonia que es tan especial para nosotros en este año ya que nos permite por primera vez recibir a las familias en pleno, en este emblemático ámbito que es el Teatro Solís.

Felicito a los graduados y a sus familias porque graduarse es un trabajo de equipo. Porque nada puede hacerse si el estudiante no se esfuerza, pero tampoco él puede llegar hasta el final de una carrera, si no está apoyado moral, afectiva y financieramente por la familia. Y uno de los apoyos más importantes es la aceptación de la ausencia, porque el estudiante, a lo largo de su carrera, tiene que relegar a su familia y de la aceptación positiva de esa ausencia, es que todos dependemos cuando queremos conquistar una meta. Hoy es el día para que todos los graduados aquí presentes agradezcan la comprensión brindada por todos los que hoy los rodean.

Nos sentimos muy honrados cuando ustedes llegaron hace unos años a la universidad por su confianza depositada en nosotros para administrar el patrimonio más valioso que existe que son los años de vida. Casi cualquier bien o servicio puede ser devuelto si no funciona, pero los años de vida que Uds. invierten en su carrera no pueden ser devueltos. Por eso es que nos sentimos tan responsables. Esperamos que hayan disfrutado y aprovechado su tiempo con nosotros. Que recuerden todo lo bueno y olviden gradualmente lo que los pueda haber frustrado. Sepan que en la universidad no sólo aprenden los alumnos, sino también los docentes y las autoridades y nos comprometemos a que ese aprendizaje permita a una mejor educación para cada nueva generación.

Terminadas las felicitaciones del caso permítanme compartir con ustedes algunas reflexiones. Seré breve. Dicen que el mejor discurso de graduación de la historia lo hizo Salvador Dalí en la Universidad de Barcelona, cuando dijo: "Seré breve. Terminé".

¿Qué significa la graduación? ¿Por qué es tan importante? Este momento inolvidable es la culminación de diecisiete años de educación. Es un día que transforma la relación de cada uno de ustedes graduados con la sociedad. A partir de ahora ya no es ORT quien los va a evaluar, sino que es la sociedad que los va a evaluar a ustedes como profesionales y como individuos, a través de sus actitudes, de su conducta y de su performance.

Hoy también es un día importante, porque están incorporando el principio de realidad que es el principio que implica postergar las apetencias del momento en función de objetivos de largo plazo. Pone a prueba nuestro carácter decir que no muchas veces a muchas cosas que queremos hacer en ese momento. Hoy es cuando ese principio de realidad por primera vez se vuelve concreto con su graduación, han obtenido una meta, quizás su primera gran meta individual. Todas esas postergaciones de estos años se ven ahora justificadas y este es uno de los aprendizajes que se llevan de la universidad.

Quisiera invitarlos a pensar qué se están llevando de la universidad. No se están llevando sólo una certificación, una licencia para ejercer una profesión. Se están llevando algo más trascendente y más insustituible que es el conocimiento. Piensen en el valor del conocimiento. El conocimiento no les puede ser nunca sustraído. Es algo personal, inherente a cada uno de ustedes, que nunca nadie les va a poder sacar. Algo que les permitirá alcanzar su realización como personas libres y autónomas, capaces de conquistar su lugar en la sociedad, ganarse la vida y reafirmar su identidad.

Les podrán prohibir ejercer una profesión o poner condiciones, pero nunca les van a poder sacar ese conocimiento adquirido, siempre va a ser de ustedes.

El conocimiento viaja con ustedes vayan adonde vayan y en ninguna Aduana o Migración se lo pueden sacar o censurar. Es más, este valioso bien que los distingue como personas tiene esa característica maravillosa que es que podemos compartirlo y en el acto de compartirlo, no estamos perdiendo nada de él. El conocimiento es el único bien cuyo proceso productivo se basa en la generosidad. Los que investigan comparten ese conocimiento. Los que enseñan están formando sus futuros competidores. Los propios estudiantes colaboran con la universidad en sus encuestas buscando mejorar los procesos de aprendizaje, sabiendo que van a beneficiar a los que vienen atrás y no a ellos mismos.

El proceso productivo del conocimiento se basa en la generosidad y es un excelente ejemplo de cómo tenemos que encarar las verdaderas riquezas de la vida. La adquisición del conocimiento es un emprendimiento esencialmente democrático, ya que el conocimiento no se puede comprar. Es una de las pocas cosas que no se puede obtener sin esfuerzo personal, sostenido e indelegable. Sabemos quiénes somos cuando conquistamos nuestras fronteras de ignorancia. Nos pueden ayudar de distintas maneras, comprarnos libros o computadoras, aportarnos buenos docentes y tutores, pero cuando llega el momento de la verdad estamos solos en los exámenes frente a nuestras limitaciones y apoyados en nuestras fortalezas personales.

Ni nuestros contactos, ni nuestras posesiones materiales nos diferencian de los demás. En ese momento sabemos quiénes somos realmente.

Para terminar, les encargo algunos obligatorios. El primero es que ejerzan su profesión con integridad moral y ética. Nuestro país ha sufrido mucho por profesionales que perdieron la brújula moral y debemos ayudar a nuestra sociedad a recuperarla. Segundo, recuerden que el conocimiento que tienen hoy va a "obsolescer" rápidamente. Albert Einstein en una de sus clases de física en Princeton anunció a sus alumnos que el examen que iba a plantear sería el mismo que el del año pasado y que estaba en biblioteca disponible. Uno de los estudiantes le preguntó si no estaba preocupado porque alguien pueda ir y verlo. "Para nada", dijo Einstein, "las preguntas son siempre las mismas. Lo que cambian son las respuestas". Ténganlo en cuenta.

Mantenerse actualizados es su gran responsabilidad para la sociedad a la que van a servir. Finalmente les quiero invitar a tener en cuenta la importancia de combinar la búsqueda del éxito privado con el bien público. Hay un concepto central en la filosofía judía que se llama Tikun Olam que comanda los seres humanos a "reparar el mundo". Esto se interpreta fundamentalmente como la ayuda al prójimo, la filantropía y la búsqueda del bien común. No existe realmente la salvación individual.

Los que hemos tenido el privilegio de formarnos debemos participar en la generación de oportunidades y en la regeneración de instituciones. Estamos en un momento de redefinición para nuestro país. Es visible para todos que los modelos productivos históricos están agotados. Hay un Uruguay nuevo esperando ser descubierto y construido. ¿Qué queremos? ¿Un Uruguay tecnológico, agrícola, ganadero, financiero, turístico? ¿Debemos privilegiar los grandes emprendimientos constructivos, los grandes complejos industriales o la custodia del medio ambiente? Son todas grandes preguntas a cuyas respuestas tenemos que aportar todos.

Debemos ayudar a dirigir al país en una dirección de creatividad e inteligencia, en donde el crecimiento y la igualdad no sean opciones excluyentes, sino resultados complementarios que se refuercen mutuamente. Hagamos una sociedad en la cual el talento y la dedicación sean más importantes que la afiliación política o el origen geográfico o social. Tenemos que terminar de descartarnos entre nosotros mismos porque uno es público y el otro privado, porque uno es de izquierda y el otro de derecha, porque uno es de Montevideo y otro del interior.

Todos ustedes tienen el potencial de ser libres e innovadores. No tenemos por qué optar entre estado y sociedad civil, entre campo y ciudad o entre empresarios y trabajadores. Son todas falsas antinomias. El Uruguay necesita de todos.

Eduquen con su ejemplo en su vida profesional, ayuden a que se revisen racionalmente las pautas culturales que ya no son funcionales para nuestro país. Nuestra vieja cultura del estado de bienestar y del conformismo, nuestra vieja ilusión de que se pueden obtener resultados sin esfuerzo, que lo importante es la "garra charrúa", todo eso hay que cambiarlo.

Eduquen con su ejemplo en pos de pensar en una ética de riesgo, del emprendimiento, del mérito y de la humildad. Entre todos tenemos que ayudar a elaborar un sentido nacional de propósito, un movimiento colectivo que entusiasme a todos los uruguayos en una dirección sostenida y sostenible, sin excluidos y sin excluyentes. Que podamos pedir sacrificio, dedicación y aportes a todos en la medida de sus posibilidades, pero con un horizonte a la vista de prosperidad, una dirección sostenida y coherente y un esfuerzo colectivo donde riesgos y oportunidades sean equitativas para todos. Recuerden por favor, el destino no es una meta, es una travesía.

Como dijo el gran poeta americano, Ralph Waldo Emerson: "no sigan el camino trazado, vayan a donde no hay camino y dejen su sendero". Por favor encuentren su destino y ayuden a otros a encontrarlo. No sigan los sueños de otros sino los propios y por sobre todas las cosas les pido: sigan siendo parte de la familia ORT.