Educación para la sociedad del conocimiento. Aportes hacia una política de Estado


La modernización de la educación tecnológica y universitaria en Uruguay a comienzos del siglo XXI

Grunberg, J. (2002). "La modernización de la educación tecnológica y universitaria en Uruguay a comienzos del siglo XXI" . En Proyecto Agenda Uruguay, Educación para la sociedad del conocimiento. Aportes hacia una política de Estado, pp. 195-200. Montevideo: Trilce, CEE/1815, PNUD, CIIIP-UPAZ.


Introducción

La educación superior de nuestro país se ha renovado profundamente en la última década. El sistema universitario se ha ampliado, diversificado y modernizado, con la creación de nuevas instituciones, la incorporación de nuevas carreras y la utilización de nuevas tecnologías.

Este artículo describe este proceso de transformación, discute su importancia para nuestro país y propone una agenda de cambios pendientes para competir en la "sociedad del conocimiento".


La sociedad del conocimiento

El fin del siglo XX encontró a Uruguay inmerso en un mundo muy distinto al que tradicionalmente conocía. La revolución tecnológica y la globalización económica cultural obligan a las naciones a replantear sus fuentes de riqueza y sus factores de competitividad. Los recursos naturales no garantizan prosperidad y la posición geográfica ya no asegura ventajas comerciales. El agro, la industria y el Estado ya no son generadores de empleo en la cantidad y calidad suficientes para brindar oportunidades a las nuevas generaciones de uruguayos.

En esta nueva era, la conectividad física y virtual entre los países y el desarrollo de las tecnologías de la información, facilitan la creación y exportación de bienes y servicios con alto contenido tecnológico de knowhow o "productos del conocimiento" (por ejemplo, software, productos multimedia, creaciones audiovisuales, consultoría, servicios educativos, industria discográfica, diseño).

Los productos del conocimiento se distinguen por tener como insumos diferenciales el talento, la creatividad y la formación de sus creadores. Por lo tanto el conocimiento acumulado de una sociedad o su "capital intelectual" constituye un recurso clave para el desarrollo. En este contexto, los sistemas educativos están llamados a cumplir un rol crítico en el desarrollo de los países en los próximos años. En una economía donde los productos del conocimiento funcionan como uno de los principales generadores de riqueza y empleo valorizado, la cantidad y calidad de educación impartida y de nuevo conocimiento generado, así como la actualización continua y la equidad de acceso, deberán ser objeto de atención central por la sociedad y sus líderes políticos y educativos.

Una ventana de oportunidad

Dada las tradicionales fortalezas de nuestro sistema educativo, en especial en relación con el continente latinoamericano, es posible que estas condiciones abran una ventana de oportunidad a nuestro país para la generación de riqueza en base a las "industrias del conocimiento". Sin embargo, las demandas educativas del siglo XXI serán distintas a las del siglo pasado. Los países de rápido desarrollo se distinguen por la capacidad de sus sistemas educativos para la actualización permanente acompañando los cambios tecnológicos y sociales, por la generación de conocimiento aplicado y por la simbiosis entre centros educativos y el sistema productivo.

¿Hasta qué punto las fortalezas de nuestro sistema educativo satisfacen las demandas de la sociedad del conocimiento? Sólo parcialmente como se analiza a continuación.

En la década de 1980, nuestro sistema de educación superior mostraba grandes carencias para enfrentar estos desafíos. La mayoría de los jóvenes estudiaban carreras "tradicionales", otorgando un valor secundario a las carreras tecnológicas (por ejemplo, Ingeniería o Informática) y a las vinculadas al mundo empresarial. La casi totalidad de la oferta educativa universitaria estaba centralizada en Montevideo. Disciplinas de crucial importancia como la Administración, el Diseño o las Telecomunicaciones no existían como opción educativa. La carencia de postgrados dificultaba la producción científica y el reciclaje y especialización de profesionales, en un contexto en el cual los conocimientos se tornan obsoletos en pocos años. En 1984, Uruguay era el único país de América Latina con una sola universidad.

Transformaciones recientes en el sistema educativo superior

El siglo XXI nos encuentra con un sistema de educación superior expandido y diversificado. En el 2001 los jóvenes uruguayos pudieron optar entre cinco universidades y numerosas carreras y postgrados inexistentes hasta hace pocos años en nuestro país. Más de 10.000 jóvenes cursan estudios superiores en nuevas universidades1, casi el 12% del total de estudiantes del nivel superior en nuestro país.2 Es importante notar que esta significativa expansión en la cantidad de estudiantes universitarios ha tenido lugar sin aumentar el gasto público.3

Estos cambios, formalizados jurídicamente a partir de 1995, 4 se fueron gestando desde la década de 1980 en base a la opción espontánea de miles de jóvenes y sus familias que demandaban nuevas alternativas para su formación postsecundaria. Estos jóvenes, de todas las clases sociales y todas las zonas del país, optaron por nuevas profesiones muchos años antes de que éstas obtuvieran su reconocimiento legal. Esta es una de las características distintivas de esta transformación educativa y social. Se origina y consolida en la sociedad misma y los cambios políticos y jurídicos surgen como consecuencia de las transformaciones sociales y no como causa de éstas.

La importancia de esta transformación en nuestro país se registra en la ampliación de la libertad de elección de los jóvenes en relación con carreras e instituciones; en el incremento de la innovación en cuanto a métodos y contenidos de enseñanza; en la ampliación de oportunidades de trabajo para académicos generada por la expansión en la demanda de académicos e investigadores; y en la experimentación con nuevas tecnologías de enseñanza que han permitido, por ejemplo, la multiplicación de ofertas educativas fuera de Montevideo. Estos beneficios se discuten brevemente a continuación.

Una de las innovaciones más visibles ha sido la introducción de carreras nuevas como Administración de Empresas, Diseño, Ingeniería de Telecomunicaciones o Comunicación Audiovisual (hasta el momento los uruguayos debían asistir a universidades extranjeras para estudiar estas disciplinas). Como ilustración de la importancia de un sistema universitario dinámico y vigoroso, puede señalarse a la industria nacional del software que actualmente exporta decenas de millones de dólares al año, e incluso el actual crecimiento del cine nacional5.

La Informática y la Comunicación son justamente algunas de las disciplinas donde se han generado más innovaciones en los últimos años en el sistema universitario. Una de las más importantes innovaciones en la educación informática por ejemplo, es que el sistema educativo ha generado una diversidad de niveles de formación socialmente aceptados, en un espectro que cubre desde programadores hasta ingenieros de sistemas, permitiendo la creación de equipos de trabajo con conocimientos y destrezas complementarias.

También resulta importante la actualización de enfoques y contenidos de algunas carreras tradicionales como Arquitectura, Contador Público y Derecho. Las nuevas propuestas en muchos casos han introducido importantes innovaciones en los enfoques de estas carreras, propiciando un valioso debate entre los especialistas nacionales y permitiendo reales opciones a los alumnos. Estas nuevas propuestas académicas posiblemente han, además, inducido cambios importantes en la Universidad de la República donde carreras como Ingeniería y Arquitectura han disminuido su duración y revisado su contenido.

Nuevas técnicas de enseñanza han sido incorporadas en los últimos años por las nuevas universidades. La videoconferencia y la educación a distancia por internet son algunos ejemplos. Por último, es importante destacar la importancia de la introducción de postgrados en nuestro país, especialmente en disciplinas aplicadas como administración o ingeniería.

El desarrollo de la educación superior uruguaya no es un fenómeno exclusivamente de las universidades, tanto la pública como las privadas. El Centro de Diseño Industrial en el ámbito del Ministerio de Educación y Cultura, las carreras de Ingeniería Tecnológica dictadas por el Consejo de Educación Técnico Profesional, los nuevos centros regionales de formación docente de ANEP, así como los institutos universitarios reconocidos como el CLAEH u otros, constituyen importantes aportes en disciplinas especializadas.


Agenda de cambios pendientes

La transformación del sistema universitario era necesaria para nuestro país. Sin embargo, lo realizado ciertamente no es suficiente para proyectar a nuestro país como sociedad competitiva en la "sociedad del conocimiento". A continuación se discuten algunos puntos de la agenda pendiente en la transformación universitaria en nuestro país.

El acceso a la educación universitaria, pública y privada, es poco equitativo. Los jóvenes de familias con menores ingresos, en especial los que habitan en el interior del país, acceden a los estudios universitarios (incluyendo a la universidad pública) en significativamente menor número que los altos ingresos 6.

Esta es una limitación importante ya que en la sociedad postindustrial una creciente proporción de la población deberá vivir de su conocimiento. Los ciudadanos con alta formación serán en el futuro uno de nuestros principales recursos y es por tanto no sólo un imperativo ético sino un interés colectivo de nuestra sociedad, expandir la cantidad y calidad de oportunidades educativas disponibles.

La investigación científica y los estudios doctorales, dos mecanismos fuertemente interrelacionados, deben desarrollarse, en especial en las disciplinas aplicadas. La cantidad de profesionales uruguayos residentes en nuestro país con especialización a nivel doctoral en áreas aplicadas como la informática o las telecomunicaciones, es insuficiente para permitir el desarrollo de clusters de empresas tecnológicas de acuerdo al modelo impuesto por el Silicon Valley de California, Israel o Irlanda por ejemplo.

Es importante crear estructuras que apoyen la creación de empresas interrelacionando las universidades con el sector productivo y con el sistema financiero. Ejemplo de esos mecanismos son las "incubadoras" de empresas emergentes, como la recientemente inaugurada para el desarrollo de empresas de informática y telecomunicaciones por el LATU y la Universidad ORT, con el apoyo del BID.

Debe hacerse un mayor esfuerzo desde los niveles básicos de la educación para permitir el bilingüismo, en especial con el inglés. Los productos del conocimiento son industrias globales en donde el intercambio con el exterior es vital y donde la comprensión de las culturas extranjeras -para lo cual el manejo de al menos una lengua extranjera es indispensable- es de vital importancia.

La cooperación entre las universidades es insuficiente, en especial entre la universidad pública y las privadas. Una mayor cooperación es imprescindible para lograr el aprovechamiento de los escasos recursos humanos de alta especialización y de la costosa tecnología necesaria para la enseñanza y la investigación en las áreas de punta.

Finalmente es importante mencionar que la brecha digital, es decir la diferencia entre los ciudadanos con acceso a PC e internet y los que no lo tienen, es al momento actual excesiva. Según una reciente encuesta,7 más del 80% de los sectores de mayores ingresos tiene acceso a PC mientras que ese porcentaje es sólo del 10% en los sectores de menores ingresos.

Esta agenda de transformación educativa permitirá brindar a nuestra sociedad una sólida base para enfrentar un nuevo siglo, donde nuestra prosperidad económica e identidad como nación dependerán en gran medida de la riqueza de nuestros conocimientos y la audacia de nuestros emprendimientos.

Notas

1. Anuario estadístico de educación 1999, Montevideo, MEC, 1999.

2. El porcentaje de alumnos en establecimientos secundarios no gubernamentales es cercano al 18%. Considerando que éstos existen desde hace más de un siglo, resalta la rapidez con la cual se han consolidado las nuevas universidades en la sociedad uruguaya.

3. En este período la inscripción en la Universidad de la República ha descendido según cifras publicadas por la Facultad de Ciencias Sociales de esa universidad (El País, Economía y Mercado, 24/5/99, p. 5; El Observador, Fin de Semana, 24/7/99, p. 4).

4. Los antecedentes legales incluyen la Ley 15661 y el Decreto 308/995. La Universidad ORT fue la primera institución en recibir el reconocimiento universitario bajo el actual régimen legal en 1996, seguida al año siguiente por la universidad de Montevideo y en 1998 por la Universidad de la Empresa. La Universidad Católica adecuó su marco jurídico al actual en el año 2000.

5. La industria del software uruguayo exporta hoy en día un monto similar a la industria láctea o del arroz y emplea tanta gente como la industria del cuero o el arroz.

6. Según la Encuesta de Hogares de 1999 para la población de edad entre 18 y 24 años tienen 11% de personas en el quintil de mayor ingreso y 29% en el quintil de menor ingreso. Los primeros son el 24% de los estudiantes de la Universidad de la República mientras que los últimos son sólo el 6% de ellos.

7. Interconsult, publicada en el diario El País 13/8/2000