Universidad "Libre de Humo"


Última actualización: 24/07/09

Resolución

Por resolución del Consejo Académico Central del 27/12/04, la universidad adoptó a partir del 1/6/05 una política ambiental y sanitaria denominada «libre de humo». La política consiste en no permitir el consumo de tabaco dentro de los edificios de la Universidad.

Esta política abarca a todos los miembros de la comunidad universitaria; estudiantes, docentes, funcionarios y visitantes.

Contexto legal e institucional

Esta política deriva de las disposiciones legales vigentes y acuerdos internacionales suscritos recientemente por nuestro país. Entre ellos el convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud ratificado por el Parlamento Nacional en julio de 2004 que en su artículo 8 establece que cada Estado tomará las medidas necesarias contra la exposición involuntaria al humo del tabaco en lugares públicos cerrados y el decreto 203/1996 que establece la prohibición de fumar en «todo local destinado a la permanencia común de personas».

Esta política se ha adoptado internacionalmente a nivel universitario, tanto en América Latina como en el resto del mundo. Algunas de las instituciones que aplican políticas similares son la Universidad de Buenos Aires, la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Sevilla.

Justificación

Existe un conjunto de evidencia médica universalmente aceptada, que indica que la exposición al humo de tabaco del fumador pasivo es dañina para la salud y puede causar enfermedades en los no fumadores sanos.

La universidad está comprometida por razones filosóficas y por disposiciones legales, a proveer un ambiente sano y seguro para estudiantes, docentes y funcionarios. Como institución educativa debe proveer ejemplo y liderazgo a la comunidad, eliminando un daño controlable a la salud. En este marco, es que se ha adoptado la resolución que controla la exposición involuntaria a las sustancias dañinas contenidas en el humo de tabaco.

Reconocemos los derechos de los fumadores y haremos lo posible desde el punto de vista de la infraestructura física, para que las áreas abiertas puedan ser utilizadas para fumar. Sin embargo, este es un caso en el cual hay dos derechos, el del fumador y el del no fumador. Entendemos que este último debe tener prioridad por las razones médicas que se detallan en este documento. Esto no constituye un cuestionamiento al derecho del individuo adulto de fumar, sólo que debe hacerlo de manera que no genere consecuencias negativas de salud para los no fumadores.

Información científica

Existen 3 categorías de humo de tabaco: 1) el que es el inhalado directamente por el fumador, 2) el que produce el cigarrillo, pipa o cigarro y 3) el humo exhalado por el fumador.

El humo que produce el cigarrillo por resultar de una combustión de menor temperatura al inhalado directamente por el fumador es más peligroso. Contiene 2 veces más nicotina, 3 veces más alquitrán y niveles de monóxido de carbono 50 veces mayores. También contiene cantidades importantes de químicos tóxicos entre ellos benzopireno, N-nitrosaminas, 2-naftilamina, 4-aminobifenilo, benceno, cadmio, níquel y polonio 210 radioactivo, para los cuales la Conferencia Norteamericana de Seguridad Industrial ha definido que el límite aceptable de exposición es cero.

Estudios realizados en Canadá han encontrado que la inhalación de tabaco del fumador activo es la principal causa evitable de muerte prematura y enfermedad. Similarmente el Ministerio de Salud Pública de los Estados Unidos determinó en 1985 que el consumo de tabaco representa la principal causa de muerte y enfermedad para los trabajadores norteamericanos fumadores.

El fumador pasivo

El término fumador pasivo describe la inhalación involuntaria de productos de combustión de tabaco por no fumadores que comparten el mismo ambiente con fumadores.

De acuerdo a la investigación, los riesgos para la salud del fumador pasivo son cualitativamente similares a las del fumador activo.

Evidencia experimental y epidemiológica científicamente aceptada obtenida en múltiples estudios internacionales ha demostrado que el consumo involuntario del tabaco es una causa de enfermedad en no fumadores sanos.

Se ha comprobado científicamente que los constituyentes del humo indirecto de tabaco están presentes en los no fumadores. El nivel de cotinina (subproducto de la nicotina) en la orina y en la sangre es aceptado como el indicador más confiable de exposición al humo. Se ha encontrado que el nivel de cotinina en no fumadores que comparten un lugar de trabajo con fumadores, es muy similar al de un fumador liviano. Un estudio norteamericano ha concluido que un no fumador que comparte un ambiente o estudio con un fumador, inhala el equivalente a 5 cigarrillos por día.

La evidencia también señala que la simple separación de fumadores y no fumadores dentro de un mismo espacio, puede reducir pero no elimina la exposición de no fumadores a humo de tabaco. La asociación Médica Argentina declaró por consenso en 2002 que el «el aire puro libre de humo de tabaco es un componente esencial del derecho a la salud y a disfrutar de un medio ambiente no contaminado, toda persona tiene la obligación moral y social de cuidar su salud y la de sus semejantes.

Las investigaciones realizadas por la Agencia de Protección Ambiental de U.S.A. (EPA) llegan a la conclusión que la contaminación tabáquica «humo de segunda mano» es responsable de una muy significativa morbi-mortalidad en la población no fumadora… Los niveles patogénicos son más peligrosos en los espacios cerrados»

Referencias bibliográficas:

Banco Mundial y Organización Panamericana de la Salud (1999) La epidemia de tabaquismo: los gobiernos y los aspectos económicos del control del tabaco, Washington D. C. : OPS.

Collishaw, N. E., Tostowaryk, W. y Wigle, D. T. (1988) "Mortality attributable to tobacco use in Canada", Canadian Journal of Public Health, 79, pp.166-169, mayo/junio.

Collishaw, N. E., Kirbride, J., y Wigle, D. T. (1984) "Tobacco smoke in the workplace: an occupational health hazard", Canadian Medical Association Journal, 131, 15 noviembre, pp.1199.

Cosen, J., Cosen, R.H. de y Hasper, I. (2002) Tabaquismo: problemas éticos 2002. Consenso sobre Contaminación del Aire y Tabaquismo, Asociación Médica Argentina. Accedido abril 11, 2005, desde http://www.ama-med.org.ar/com-salud/salud-articulos1.asp?id=9

Lowre, A. H. y Repace, J. L.(1985) "A quantitative estimate of nonsmokers lung cancer risk from passive smoking", Environmental International, 11, pp.3-22.

Ontario Council of Health (1982) "Smoking and health in Ontario: a need for balance", Report of the Task Force on Smoking Submitted to the Ontario Council of Health, Toronto : Ontario Council of Health, mayo.

Public Health Service. Office on Smoking and Health (1986) The health consequences of involuntary smoking: a report of the surgeon general. Accedido abril 11, 2005, desde http://profiles.nlm.nih.gov/NN/B/C/P/M/_/nnbcpm.pdf

Public Health Service. Office on Smoking and Health (1985) The health consequences of smoking: cancer and chronic lung disease in the workplace, a report of the surgeon general. Accedido abril 11, 2005, desde http://profiles.nlm.nih.gov/NN/B/C/B/N/_/nnbcbn.pdf

Public Health Service. Office on Smoking and Health (1989). Reducing the health consequences of smoking, 25 years of progress, a report of the surgeon general, executive summary. Accedido abril 11, 2005, desde http://profiles.nlm.nih.gov/NN/B/B/X/S/_/nnbbxs.pdf

University of Toronto, Faculty of Medicine (1986) "Smoke gets in your eyes: the perils of involuntary smoking", Health News, 4(5).