Estadios

Los estadios, patrimonio para el futuro

En Sudáfrica fueron USD 5.150 millones. En Brasil, USD 3.800 millones. En Rusia se habla de USD 4.200 millones. Así como la logística, la movilidad urbana y la infraestructura para albergar a todas las selecciones y al público, gran parte de la organización de un mundial de fútbol pasa por asegurar que el país anfitrión cuente con los estadios adecuados a los requerimientos de la FIFA.

Fecha: 31/05/2018

En el caso del próximo mundial, Rusia cuenta con 12 estadios con una capacidad mínima de 40.000 espectadores y de 80.000 personas para el estadio donde se realizará la inauguración y la final.

De todas formas, no solo la capacidad importa. Aspectos vinculados con la seguridad, la acústica, el confort y la transmisión de los medios son fundamentales a la hora de construir o reacondicionar un estadio mundialista.

Maya Suárez, arquitecta con una maestría en Diseño Arquitectónico y docente de la materia Proyecto Arquitectónico de la Facultad de Arquitectura de la Universidad ORT Uruguay; y Emiliano Rodríguez, graduado y docente de Enfoques y Problemas en Arquitectura de la misma facultad, analizaron cuatro de los 12 estadios del Mundial Rusia 2018.

Ekaterimburgo Arena, Rostov Arena y Cosmos Arena son los escenarios en los que la Selección Uruguaya disputará sus partidos por fase de grupos, mientras que el Estadio Olímpico Luzhnikí será testigo de la gran final del torneo.

Ekaterimburgo Arena

Uruguay debutará en Rusia 2018 ante Egipto, en la ciudad de Ekaterimburgo, en el estadio construido en 1953 para la Copa del Mundo de Patinaje de Velocidad. Su capacidad original era de 27.000 asientos, pero la FIFA exigía un mínimo de 35.000, por lo que se amplió. Hoy es la casa de uno de los clubes de fútbol más antiguos del país, el FC Ural.

Una extraña arquitectura con mucho vértigo y escasa visibilidad

Maya Suárez: “Ese proyecto consideró la conservación del patrimonio arquitectónico y de la memoria colectiva de un edificio que fue escenario de numerosos eventos deportivos. Por eso las nuevas gradas se posaron sobre la estructura y, para completar la capacidad necesaria, se colocó un grupo de ellas sobre unos andamios temporales que se extienden por fuera del perímetro de la base.
La propuesta, aunque arriesgada, trata de preservar los valores históricos de la ciudad y les ofrece a aquellos espectadores que no tengan vértigo, una linda vista del entorno”.

Emiliano Rodríguez: “Destacado como el estadio más extraño por la prensa, conserva en su acceso principal el basamento de corte historicista propio de la primera construcción, de la que emergen las monumentales gradas de estructura metálica que se incorporaron para aumentar su capacidad. Todo el conjunto se recubrió con una piel metálica perforada en un intento fallido de darle unidad a la composición.

El carácter más curioso de este estadio son las inmensas gradas laterales —todavía sostenidas por andamios debido al retraso de la construcción—, que se extienden por fuera del área del perímetro del estadio. Su inclinación y altura es tal que llega a alcanzar el nivel de la cubierta colgante, lo que pone en duda la calidad de visibilidad.

Está diseñado desde la estricta funcionalidad. Felizmente estas gradas están pensadas para desmontarse una vez concluido el Mundial, lo que reducirá su capacidad a 23.000 espectadores, pero ganará estética y cohesión”.

Rostov Arena

Uruguay jugará su segundo partido en el Mundial ante Arabia Saudita en la ciudad de Rostov del Don, a 60 kilómetros de la frontera con Ucrania. El estadio, que fue diseñado por la firma de arquitectos Populus, cuenta con una capacidad para 45.000 espectadores y es uno de los más avanzados a nivel tecnológico. Se trata de la primera gran estructura que se construye en la orilla sur del río Don, ya que la ciudad se encuentra al norte del afluente.

Un nuevo centro y motor económico para la ciudad

Maya Suárez: “Más que un estadio, es un proyecto de lugar, una apuesta urbana que busca crear un nuevo centro con la integración de diversos atractivos comerciales, culturales y deportivos, de manera que inversores y desarrolladores inmobiliarios vean en este sitio una oportunidad de expansión de la urbe. El edificio, más que un hito en el paisaje es, tal vez, su primer colonizador”.

Emiliano Rodríguez: “Rostov Arena —que durante su excavación develó municiones de la Segunda Guerra Mundial— emerge de un basamento de hormigón sobre el cual se apoyan las gradas de igual material. El conjunto está recubierto por una gran estructura reticulada metálica que actúa como sostén de los grandes paños de lona tensada, similares a los utilizados en nuestro Aeropuerto Internacional de Carrasco. El resultado final tiene gran ligereza y sinuosidad, que acompañan al río junto al cual se ubica.

Este estadio fue creado con la voluntad de generar un nuevo centro y motor económico para la ciudad, por lo que forma parte de un gran proyecto urbanístico que involucra capitales vinculados a la hotelería, el comercio y la administración”.

Cosmos Arena

En la ciudad de Samara se ubica el Cosmos Arena, estadio de USD 360 millones construido por la multinacional GMP para el Mundial. Tiene una capacidad de 60.000 asientos, lo que hace que sea uno de los escenarios más grandes del evento.

Un estadio de otro planeta

Maya Suárez: “La imagen del edificio resulta un tanto fuera de lo convencional, pues se trata de un domo semiesférico, de color gris claro y con una textura prácticamente uniforme. Se ubica sobre un entorno austero y desolado, casi lunar, que se vuelve blanco durante las nevadas de invierno haciendo que la singular estructura se mimetice con el paisaje.

La razón de este diseño se encuentra en la memoria de la ciudad que lo acoge, porque Samara tuvo un papel fundamental en el desarrollo de la industria espacial rusa. Por eso el estadio llega a parecer una estación espacial”.

Emiliano Rodríguez: “Cosmos Arena, como su nombre lo indica, le rinde homenaje con su forma a la larga tradición aeroespacial de Samara.

La característica más particular de este estadio está en su cubierta, que llega a cubrir 76.000 m2. Enteramente metálica de 13.000 toneladas y materializada a partir de módulos prefabricados, esa cubierta recuerda a la forma de una estrella, pero a pesar de su inspiración cósmica y el uso de tecnología de punta, el resultado final tiene una estética futurista del siglo pasado.

El diseño de este estadio se ubica en la misma línea que varios de estos equipamientos realizados por los rusos, que apelan al simbolismo de su historia y resultan materializaciones de una nostalgia inherente a la nación”.


Estadio Olímpico Luzhnikí

La gran final del Mundial Rusia 2018 se jugará en el Estadio Olímpico Luzhnikí, antes conocido como Estadio Central Lenin. Se ubica en Moscú y tiene una gran carga simbólica, porque fue el principal escenario de los Juegos Olímpicos de 1980 y por ser fiel representante de la arquitectura de la desaparecida Unión Soviética. Tiene una capacidad para 81.300 espectadores.

Un patrimonio deportivo, cultural y arquitectónico

Maya Suárez: “Es el estadio más importante del país y uno de los mejores acreditados del mundo. Forma parte de la memoria deportiva, cultural y arquitectónica de la nación. De allí que las dos remodelaciones que se hicieron procuraron, en gran medida, mantener la imagen del edificio y su característica fachada dominada por la estructura portante que se mantiene intacta.

El edificio superó las necesidades de los nuevos tiempos, lo que lo convirtió en una lección de respeto por el patrimonio”.

Emiliano Rodríguez: “Su monumental estructura resalta en los bajos prados (en ruso ‘Luzhniki’) de la curva del río Moscova.

Fue renovado por completo para reconvertir su función de estadio de atletismo a uno mundialista. Las nuevas gradas de hormigón se han acercado al campo de juego, lo que le permitió aumentar su capacidad y crecer hacia el interior también por su imponente cubierta metálica reticulada.

Su fachada de colosales columnas se ha conservado casi intacta, por lo que mantuvo las líneas sobrias neoclásicas propias del estilo de la URSS. Este aspecto, sumado a una gigantesca estatua de Lenin en el principal acceso, el río, el parque y uno de los rascacielos de Stalin de fondo, conforma el simbólico escenario del Luzhniki”.

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