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Con la mira en MIT Sloan

11 oct. 2018

Diego Sánchez tenía una idea fija y se trazó un plan para concretarla. Estaba recién en la mitad de la carrera de Contador Público de la Universidad ORT Uruguay pero ya había decidido internamente que quería hacer una maestría en alguna de las mejores universidades del mundo.

Graduado de Contador Público de ORT en el MIT Sloan School


Para cumplir su sueño sabía que debía pensar cada paso que lo acercara a la meta. Tenía que tener bien claro “qué estudiar, dónde, cuándo, cómo y sobre todo para qué”, fue su reflexión entonces, y lo recuerda hoy, ya graduado en ORT y a pocos meses de haber obtenido el título de MBA en MIT Sloan School of Managment, la escuela de Negocios del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Después de vivir varios años en Boston, disfrutar el camino y aprovechar la experiencia, Diego ya ve los frutos del esfuerzo. Apenas terminado el MBA comenzó a trabajar en Bain & Company, una de las firmas globales de consultoría estratégica más importantes. Con este nuevo reto también llega un nuevo destino, porque Diego trabajará en la oficina de Bain en Buenos Aires.

En el inicio de esta nueva etapa, Diego compartió el recuerdo de algunos de aquellos pasos que lo llevaron a la meta.

¿Cómo fue tu pasaje de la universidad al mercado laboral local?

Un componente importante del plan académico que me tracé era el de insertarme en el mercado laboral en la segunda mitad de la carrera. El objetivo era complementar la experiencia del salón de clase y del plano teórico, con la puesta en práctica de muchos de esos conceptos en un ambiente dinámico y desafiante, generando algún tipo de valor.

En el verano entre el cuarto y quinto semestre empecé a explorar el mercado laboral y me postulé a unas cuatro firmas de servicios profesionales que se alineaban con mis objetivos personales y profesionales de mediano plazo.

Para abril de ese año ya me había incorporado a KPMG, inicialmente en el equipo de impuestos, aunque al mes solicité el pase al área de consultoría gerencial y financiera por motivos de plan de carrera.

Permanecí tres años y medio en KPMG, donde aprendí mucho y logré desarrollar herramientas y habilidades que me han sido de suma importancia a lo largo de mi corta carrera profesional.

¿Qué valoras hoy de tu paso por ORT que antes no le dabas tanta importancia?

Definitivamente la necesidad de trabajar en equipo en prácticamente cada uno de los cursos, mediante la entrega de los llamados trabajos “obligatorios”.

Quizás en el momento consideraba que era natural reunirme cierta cantidad de veces a la semana, investigar, redactar un borrador, darle cuerpo al documento y entregarlo, pero la realidad es que en ese proceso uno desarrolla habilidades muy necesarias para la vida: aprender a delegar, empatizar, reconocer defectos y virtudes, escuchar otra opinión, asumir responsabilidades, trabajar bajo presión, y muchas otras.

Mirando en retrospectiva, la ORT me ayudó a desarrollarme en tal sentido, pese a que quizás en su momento no le di el valor correspondiente.

¿Qué te llevó a estudiar en el extranjero y especialmente en Sloan?

Desde hacía muchos años tenía la ilusión de realizar una maestría en una de las mejores universidades del mundo. Lo que empezó como una idea general, lo fui procesando hasta que finalmente decidí qué, dónde, cuándo, cómo y sobre todo para qué.

Esta idea la venía trabajando desde el cuarto semestre de la ORT y desde entonces hasta que finalmente me postulé en enero de 2016 me fui asesorando con diferentes personas cuya ayuda y consejo han sido invaluables, así como también fui contactando a las universidades, leyendo artículos y foros, y asistiendo a algunas ferias de MBA.

Las razones por las que elegí MIT Sloan son muchas, pero las principales son el hecho de que se trata de una de las mejores escuelas de negocios del mundo, el ecosistema emprendedor tan característico que tiene, la disponibilidad de recursos y facilidades, y sobre todo la cultura colaborativa que tanto caracteriza al programa.

Uno de mis objetivos para el futuro próximo es el de servir como embajador de MIT Sloan en la región, con el fin de ayudar a difundir el programa y acercarlo a todos aquellos interesados en postular. Por eso estoy a disposición de quienes estén interesados en conversar al respecto.

¿Qué te sirvió de tu formación en ORT para tu experiencia en MIT?

Las metodologías de estudio que fomentan el desarrollo de habilidades personales definitivamente fueron de suma utilidad.

La carrera de Contador Público de ORT es muy completa, no solo porque incluye un amplio menú de cursos relevantes, sino también por el nivel del cuerpo docente, muchos de los cuales ocupan posiciones de liderazgo en las firmas más reconocidas del mercado uruguayo.

Si tuviera que dividir el MBA del MIT en grandes bloques, serían Administración General/Estrategia, Finanzas/Contabilidad, Operaciones, Comunicación y Procesos Organizacionales.

Por la manera como está estructurada la carrera de Contador Público en ORT, tuve la posibilidad de traer al MIT bases sólidas en varias de las dimensiones mencionadas, lo cual me permitió contribuir a la clase, algo fundamental para el espíritu del MBA.

Del mismo modo, me beneficié muchísimo de todo aquello que mis compañeros trajeron al salón de clase desde sus respectivas experiencias e historias de vida.

Fuiste copresidente del Latin America Business Club en Sloan. ¿Cómo y por qué te vinculaste con ese grupo? ¿Qué implicó esta tarea? ¿Para qué te sirvió mientras hacías tu MBA?

Uno de los elementos más interesantes que encontré al estudiar en Estados Unidos fue la vasta red de clubes estudiantiles que existe en las universidades.

Para quien no está familiarizado, estos clubes son organizaciones estudiantiles con fines culturales, profesionales, de ocio, y de investigación, gestionados por una estructura de liderazgo formal. Según el cometido, cada club organiza eventos, como conferencias, actividades culturales, sesiones de entrenamiento formal, viajes de estudio y recreacionales, etc.

Durante la primera semana del MBA, los más de 65 clubes de MIT Sloan organizaron una feria estudiantil en la que se presentaron y abrieron inscripciones. En mi caso, me uní a Latin American Business Club, Sloan Jewish Student Organization (que también copresidí en mi segundo año), Management Consulting Club, Adam Smith Society y Systems Thinking Club.

Los clubes suelen estar liderados por estudiantes de segundo año, apoyados por otros de primero en un rol más operacional. Dos meses antes de que los presidentes se gradúen se abrieron las postulaciones a los miembros del club, y finalmente el nuevo equipo quedó conformado por una amiga mexicana, una chilena, una argentina, un costarricense, un colombiano y yo.

Se dio que todos éramos amigos de antemano, y que veníamos con mucha energía y con un alto nivel de compromiso, lo cual hizo la experiencia más disfrutable aún. Cada uno tenía un perfil y una impronta propia que contribuyeron a la diversidad del grupo, logrando que nos complementemos muy bien.

Mi papel fue gestionar la recaudación de fondos y mantener relaciones institucionales con empresas de Latinoamérica con el fin de hacer de puente para que estas conozcan al talento latinoamericano y viceversa, ya que uno de los cometidos de nuestro club es facilitar oportunidades laborales para nuestros miembros.

Si tuviera que destacar un único hito que me marcó de esta experiencia, definitivamente sería la organización de la “Latin American Conference 2018: Inspiring through success”, en la que logramos traer a personalidades de renombre en el mundo empresarial, de la política, las finanzas y la investigación a que nos cuenten sobre sus historias de superación y de liderazgo, con foco en empoderar a que los latinos construyamos una mejor Latinoamérica.

Todo salió como lo planificamos, pese a haber sido una gran prueba de trabajo bajo presión.

Ahora vas a mudarte a Buenos Aires para iniciar un nuevo trabajo. ¿En qué consiste y qué te llevó a conseguir ese trabajo?

Desde hace un mes me uní al equipo de Bain & Company. Bain es una de las firmas globales de consultoría estratégica más importantes, enfocada en atender las necesidades más complejas de los principales jugadores de cada industria.

Trabajamos con proyectos de estrategia, operaciones, transformación digital, organización, fusiones y adquisiciones, y varios frentes más, para clientes de servicios financieros, private equity, retail, consumo masivo, telecomunicaciones, energía, agroindustria, entre otras industrias.

Bain cuenta con un programa muy fuerte de reclutamiento de MBA, y es de hecho uno de los cinco empleadores que más graduados contratan por clase de MIT Sloan.

En el MBA es muy común que las empresas se acerquen al campus y organicen eventos con el fin de darse a conocer y de conocer a sus candidatos, y con Bain no fue la excepción.

Durante los dos años conocí a muchos "Bainies" que me causaron una gran impresión desde lo intelectual y lo humano, por lo que realicé el proceso de postulación y en febrero de este año me invitaron a sumarme al equipo en la oficina de Buenos Aires una vez finalizado el MBA.

 

Noticias de la Universidad ORT Uruguay

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