Cinco preguntas para entender el shutdown del gobierno de Estados Unidos

El gobierno federal de Estados Unidos paralizó sus actividades durante 35 días, marcando el shutdown más largo de la historia. Pedro Isern, docente de la Licenciatura en Estudios Internacionales, informa de qué se trata.

Fecha: 29/01/2019

Desde el inicio del conflicto el 22 de diciembre de 2018, el gobierno federal de Estados Unidos estuvo 35 días paralizado por falta de acuerdo entre el Congreso y la Casa Blanca. A esta situación se la conoce como cierre parcial de las dependencias gubernamentales —o shutdown, en inglés— y surge cuando el Congreso no aprueba el presupuesto federal que remite anualmente el presidente de Estados Unidos para su aprobación. Cuando eso sucede, no hay fondos para pagar los salarios de funcionarios federales, lo que origina un cierre de la actividad administrativa en algunas dependencias. Esto tiene consecuencias en la política interna del país y, por supuesto, en su economía.

Si bien no es la primera vez que ocurre, el actual shutdown ya es el más largo de la historia de Estados Unidos.

Para entender de qué se trata, el Lic. Pedro Isern, docente de la Licenciatura en Estudios Internacionales de la Facultad de Administración y Ciencias Sociales de la Universidad ORT Uruguay, responde estas cinco preguntas clave:

 

  • Qué es el cierre o shutdown del gobierno de Estados Unidos.

    Así se denomina a la parálisis de varios sectores gobierno de Estados Unidos que no pueden funcionar por falta de financiación.

    Esto puede ocurrir cuando el Congreso no aprueba el presupuesto federal (con el que se paga los salarios a los funcionarios públicos) o el Ejecutivo veta el presupuesto aprobado.

    Cuando no hay acuerdo entre ambas partes, el dinero para esos salarios no se libera. En general, el origen de estos desacuerdos no es financiero, sino político.

  • A qué se debe el actual cierre.

    El conflicto político surgió luego de que la oposición demócrata en el Congreso —que ha conquistado la mayoría en la Cámara de Representantes y continúa siendo minoría en el Senado— no aceptara la propuesta del presidente Donald Trump de incluir en el presupuesto una partida de 5.700 millones de dólares para la construcción del muro en la frontera con México.

    Como contraoferta, los representantes demócratas propusieron un presupuesto de 1.300 millones de dólares para destinar al control fronterizo, pero el mandatario desestimó esa oferta.

  • Qué implica y a quién afecta.

    La parálisis presupuestaria afecta a más de 420.000 empleados federales esenciales que no recibirán el salario hasta que se solucione el conflicto y a otros 380.000 que se encuentran temporalmente en sus casas. En total hay 2,1 millones de funcionarios públicos federales.

    El actual se considera un cierre parcial, pues el Congreso aprobó 70 % del gasto. No obstante, aún están pendientes los presupuestos para el Departamento de Estado, Agricultura, Justicia, Transporte, Tesoro, Interior y Seguridad Nacional.

    Muchos de los 800.000 funcionarios no tienen trabajo o está en licencia sin goce de sueldo, pero más de la mitad, cuyas funciones se consideran esenciales como la seguridad, están obligados a trabajar sin pago.

    La medida afecta principalmente a sectores no esenciales de la economía y el país como los museos o parques nacionales. En el caso de reparticiones claves, como el FBI, pueden suceder recortes a tareas administrativas o no decisivas para su funcionamiento. En el caso de museos y parque nacionales, algunos no han podido pagarle al personal de seguridad y debieron cerrar, con la consecuente pérdida de ingresos derivados de los visitantes y turistas. El tráfico en algunos aeropuertos también tuvo retrasos y cancelaciones.

    Habitualmente, los funcionarios afectados reciben su salario de manera retroactiva una vez que se termina la parálisis presupuestaria, pero muchos trabajadores de servicios tercerizados —que no son empleados directos— pueden quedarse sin cobrar.

  • Cómo se resuelve.

    El viernes 25 de enero, Trump aceptó reabrir el gobierno por tres semanas, hasta el 15 de febrero, en tanto negocian un nuevo acuerdo para reforzar la seguridad en la frontera con México. Ha sido una decisión inesperada que expone su debilidad ya que no logró los fondos para la construcción del muro.

    Si bien el gobierno comenzó a funcionar, la negociación continúa y es posible que vuelva a estancarse ante una nueva falta de acuerdo. Si eso sucede, hay probabilidades de que Trump proponga nuevamente un shutdown cuando se acerque el día 15.

  • Cuántas veces se usó esta medida en la historia de Estados Unidos.

    Desde la década de 1980, esto ha ocurrido siete veces en la historia de Estados Unidos.

    El más reciente fue en 2013 durante el gobierno del Barack Obama, que se extendió dos semanas. En esa oportunidad el conflicto fue entre el Tea Party, el ala más conservadora del Partido Republicano, que rechazaba el Obamacare, la reforma sanitaria impulsada por el mandatario.

    Hasta ahora, el shutdown más prolongado fue a fines de 1995 cuando el demócrata Bill Clinton se enfrentó con el Congreso controlado por los republicanos por desacuerdos relacionados con Medicare, educación y ambiente. Entonces, el cierre duró 21 días.

Un poco de contexto…

Por Pedro Isern

Docente de la Licenciatura en Estudios Internacionales de ORT

“Donald Trump asumió la Presidencia de Estados Unidos en enero de 2017 con mayoría republicana en ambas Cámaras. En las elecciones de medio término en noviembre de 2018 los republicanos mantuvieron la mayoría en el Senado pero la perdieron en la Cámara de Representantes (Diputados). Esto es clave porque allí fue nombrada “Speaker of the House” (presidenta de la Cámara) la polémica y legendaria Nancy Pelosi, una congresista “liberal” (progresista) de 78 años, que viene de San Francisco (California), la ciudad más progresista de los Estados Unidos.

Cuando hablamos del Shutdown estamos en realidad discutiendo sobre la creciente grieta política-ideológica que se ha consolidado en Estados Unidos en la última década y que tiene una referencia histórica clave en el quiebre que supuso, primero, la llegada al poder del conservador Ronald Reagan en 1980 y, mas aún, el triunfo conservador (republicano) en las elecciones de medio término de noviembre de 1994, liderado por el polémico y disruptivo Newt Gingrich, durante la primera presidencia del demócrata Bill Clinton.

Gingrich impulsó el “Contract with America” y es el gran ideólogo (incluso más que el propio Reagan) de la confrontación permanente con los demócratas porque, para Gingrich y sus seguidores, en el fondo existe una guerra entre la visión que tienen los conservadores y los progresistas sobre el papel de lo público y la intervención del Estado en la economía y en la sociedad.

Gingrich (Speaker of the House entre 1995 y 1999) fue el impulsor del shutdown de noviembre de 1995 (que duró cinco días) y diciembre-enero de 1996 (21 días). Fue una pulseada política con una evidente dimensión ideológica y, en un punto, filosófica. El triunfador fue Clinton, y ello resultó clave para su reelección en noviembre de 1996. Pero fue solo una batalla. La guerra continuó.

Hoy, Pelosi y, sobre todo, Trump representan una versión degradada de esta disputa ideológica. Trump ha desvirtuado al partido Republicano, transformándolo en una expresión populista que se refleja cabalmente en esta pulseada por la bizarra construcción de un muro, mientras que Pelosi ha contribuido a radicalizar al partido demócrata o, al menos, no ha hecho nada para que este proceso en marcha se detenga o se modere.

Ambos, Trump y Pelosi, han utilizado la excusa del financiamiento del muro para degradar una disputa ideológica que, en su esencia, es válida y legítima para una democracia que, como la estadounidense, se encuentra atravesada por una sociedad crecientemente diversa y compleja”.

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