Discursos en ceremonias académicas

Segunda ceremonia anual de graduación 2015, 27/8/2015

Discurso del rector de la Universidad ORT Uruguay, Dr. Jorge Grünberg, durante la ceremonia de graduación.

Señora directora general de ORT Uruguay, señor vicerrector, señores decanos, autoridades nacionales y de instituciones amigas, académicos de nuestra universidad, señores amigos de ORT, queridos graduados y graduadas y sus familias: a todos les doy la más cordial bienvenida en esta tarde.

Queridas familias: hemos hecho nuestro mejor esfuerzo para ayudar a sus hijos y nietos a prepararse para el futuro. Esperamos haber cumplido. Nos sentimos muy responsables de su elección de ORT como universidad. Una universidad debe ser ante todo una institución que aprende y cada uno de ustedes nos ha enseñado mucho. ORT no sería la misma sin ustedes.

Hace más de 70 años que ORT enseña en nuestro país. Desde nuestros orígenes como escuela técnica en 1942, el mundo y el país han cambiado mucho, pero nuestro espíritu y nuestra misión continúan incambiados. Somos una institución privada con una misión pública, que es la de expandir las oportunidades educativas de los uruguayos. Continuamos buscando ayudar a las personas a vivir con dignidad a través de una educación productiva. Continuamos con nuestro esfuerzo permanente por vislumbrar el futuro, porque no se puede construir el futuro sólo sobre la base de recuerdos gloriosos, sino en base a imaginación e innovación.

Como saben, ORT es una institución judía abierta a todos. Para aquellos que piensan que la mayor contribución del judaísmo a la cultura universal es Woody Allen o el marxismo, quisiera sugerirles que las innovaciones educativas que introdujo en la antigüedad, son su contribución más profunda y duradera. La educación en el judaísmo se rige por algunos principios fundamentales, entre ellos que la educación debe ser constante a lo largo de toda la vida y que la persona debe llevar una conducta acorde a lo aprendido, ya que en el judaísmo el valor de los estudios está determinado por la conducta de la persona. Una educación exitosa es la que lleva a la persona a actuar según lo aprendido. Es la diferencia entre conocer la ley y respetarla.

Pero una de las más importantes innovaciones culturales del judaísmo es la concepción de la educación como un bien público: un derecho y una obligación universales. Según las fuentes judías de la antigüedad el aprendizaje es obligatorio para todos y por lo tanto la educación debe ser accesible a todos. En el judaísmo está permitido convertir una sinagoga en una escuela si hace falta, pero está prohibido lo contrario. Esa universalidad de la educación fue una gran innovación para su época. En la corte del faraón la educación era solo para las elites. En Atenas también existía una visión socialmente restrictiva de la educación. Platón proponía la creación de tres clases sociales: alma de oro, plata y bronce. La educación, según Platón, tenía como objetivo preparar a cada ciudadano para cumplir el rol que tenía en esa jerarquía social. La escuela, según Platón, llevaba a centralizar y estandarizar actitudes y opiniones, a crear ciudadanos obedientes, capaces de desempeñar las funciones necesarias para la sociedad, salvo que usted perteneciera a la clase dirigente. La educación para la clase dirigente tenía objetivos muy distintos como estimular el pensamiento crítico y la resolución de problemas, y apuntaba a crear autonomía, libertad y opciones personales. La concepción judía de la educación como una obligación y un derecho universales continúa siendo vigente 32 siglos después y más relevantes que nunca en la sociedad del conocimiento.

Les espera un nuevo mundo pleno de oportunidades y también de desafíos. Un mundo donde la riqueza surge del conocimiento y de la creatividad. En este nuevo mundo no hay dónde esconderse. Podemos producir para el mundo desde Uruguay, pero nuestro trabajo puede ser sustituido de un momento a otro por jóvenes ambiciosos e inteligentes de cualquier otra parte del planeta. En este nuevo mundo de conocimiento, ustedes tendrán que correr una carrera continua entre educación y tecnología. El nivel educativo que alcanzan hoy, será la formación mínima necesaria. Tendrán que pensar en invertir en sí mismos, en cursar postgrados y en formarse permanentemente. Las actitudes y destrezas van a ser cruciales para su desarrollo personal. La creatividad, la capacidad de abstracción, el dominio de idiomas extranjeros, el espíritu emprendedor, la sensibilidad multicultural y la capacidad de trabajar en equipo, deberán conjugarse con sus títulos y conocimientos para progresar en un mundo globalizado y automatizado.

Tendrán que ser profesionales reflexivos. En un mundo en donde cada vez más tareas serán realizadas por robots, los humanos tendrán que saber no sólo cómo hacer las cosas sino por qué las hacen. En este nuevo mundo lo importante no será su capacidad para recordar respuestas, sino su capacidad para formular preguntas, incluyendo las preguntas más desafiantes para el ser humano. "Si los alcanzo: ¿qué voy a hacer con el éxito? ¿Qué voy a hacer con el poder?".

Queridos graduados: se llevan de la universidad conocimientos, relaciones y valores. Los primeros se vuelven obsoletos rápidamente; los segundos necesariamente se renuevan. Los últimos deben ser su ancla, su compás moral: no todos los objetivos deben admitirse como válidos. No todos los medios deben utilizarse aún para alcanzar objetivos loables.

Borges decía que cuando algo termina, como ahora termina su carrera, debemos pensar que algo empieza. Pero nos advierte que cumplir esto es difícil, porque conocemos bien lo que finalizamos, pero solamente podemos imaginar lo que va a empezar. Siempre estén dispuestos a cambiar. Su capacidad de adaptación será más importante en el futuro que su erudición o su brillantez. Como dijo León Tolstoi: "todo el mundo piensa en cambiar el mundo, pero muy poca gente piensa en cambiarse a sí mismo".

Recuerden siempre que existimos como parte de una sociedad. Recuerden que la gran mayoría de los jóvenes de nuestro país nunca van a poder alcanzar el nivel educativo que ustedes ya alcanzaron. Recuerden que nuestros éxitos nunca son nuestro mérito exclusivo y que por lo tanto tenemos que estar dispuestos a compartir nuestras recompensas. Como dijo Hilel hace 2000 años: "si yo no me ocupo de mí, ¿quién lo hará?, pero si me ocupo solo de mí, ¿quién soy?".

Sean exigentes con ustedes mismos porque es un requisito para poder exigir a los demás. No acepten profetas, por lo menos entre los mortales. Ejerciten siempre su espíritu crítico que es lo que nos hace humanos. No caigan en la tentación de la simplificación. Como decía el gran escritor Henry Mencken: "para cada problema complejo, existe una respuesta clara, simple y equivocada".

Dialoguen siempre para proponer o para suponer, no para imponer. Sus argumentos no pueden ser solo la negación de los de su interlocutor. El diálogo implica escuchar realmente al otro y escucharse a uno mismo. No se puede realmente hablar si no se sabe escuchar. No guíen sus vidas por la necesidad de obtener la aprobación de los otros. Definan sus propios y personales criterios de éxito, porque para ser satisfactorias, nuestras vidas necesitan propósito. Recuerden que nuestra realización no depende de los éxitos materiales, depende de las oportunidades que tenemos para aprender, de nuestra capacidad de contribuir, del reconocimiento que obtengamos de las personas que queremos y admiramos. Piénsenlo bien: las personas no envidian el auto del otro, envidian su familia, sus afectos, sus relaciones.

Queridos graduados: el país no es suyo, pero tampoco le pertenece a los que se creen los dueños. Nuestra nación no es de nadie, pero es de todos. Nuestra democracia y nuestra libertad son nuestra riqueza, pero están en riesgo. No están en riesgo por las fuerzas del pasado sino por las del futuro, porque una sociedad libre debe ser una sociedad educada y ese es el capital acumulado que estamos hipotecando desde hace décadas. Ningún país puede ser mejor que su sistema educativo. Una sociedad no es democrática porque tiene elecciones. Una sociedad tiene elecciones porque es democrática. Confundir elecciones con democracia es una sinécdoque, es decir confundir la parte por el todo. Una democracia vital requiere diálogos y no monólogos que se turnan. Requiere que se expongan y critiquen opiniones, no que se repitan slogans. El voto debe ser fruto de un diálogo social, no un acto de disciplina partidaria.

Déjenme terminar con una reflexión sobre la nueva era que nos espera. La Ilustración, con las ideas filosóficas de Descartes, de Spinoza o de Locke y al mismo tiempo la revolución científica iniciada por Newton, introdujeron una nueva era en la cual la razón y la tolerancia abrieron camino a nuestra modernidad. Desaparecieron las colonias, aumentaron las democracias, se redujeron las guerras, aumentó el nivel de vida de millones de personas y supusimos que el progreso político, cultural y tecnológico sería acompañado por un progreso moral incesante e inevitable.

¿Pero el cambio tecnológico está realmente siendo acompañado de un progreso moral? ¿Y cuáles son nuestras responsabilidades al respecto? En pleno siglo XXI tenemos nuevamente periodistas y escritores asesinados por blasfemia, decapitaciones públicas, mercados de esclavos, linchamientos de homosexuales, pueblos enteros diezmados porque tienen la religión equivocada. Miramos estas barbaridades desde lejos sin darnos cuenta que nuestro mundo global está recorrido por vasos comunicantes y parafraseando a Ionesco en su obra Rinocerontes decimos: "algo habrán hecho". Si el fin último de nuestra cultura es el progreso moral, debemos acompasar el cambio tecnológico con el progreso ético de nuestras sociedades. Esa debe ser nuestra misión. Esa debe ser "su" misión.

Queridos graduados: les espera un mundo pleno de oportunidades. Gracias a la conectividad global y a sus conocimientos pueden conquistar el mundo desde Uruguay. Uruguay los necesita. Triunfen desde Uruguay y hagan triunfar a su país. Sigan su camino, pero sepan que ORT siempre será su casa.

Muchas gracias.