Discursos en ceremonias académicas

Primera ceremonia anual de graduación 2019, 29/4/2019

Versión editada del discurso del rector de la Universidad ORT Uruguay, Dr. Jorge Grünberg, durante la ceremonia de graduación.

Buenos días a todos. Me complace darles la bienvenida en nombre de la Directora General y en el mío propio. Señores decanos, miembros del cuerpo académico de nuestra universidad, señores Amigos de ORT, queridos graduados y sus familias. 

Nos alegra compartir con ustedes esta ocasión tan especial. Graduarse como profesional requiere capacidad y dedicación. Requiere aprender a postergar gratificaciones, a trabajar en equipo, a cambiar nuestros preconceptos. Requiere determinación y resiliencia frente a los inevitables fracasos y frustraciones. Ustedes han cumplido con ustedes mismos y con los que confiaron en ustedes. ¡Pueden estar orgullosos!

La educación universitaria es un viaje de descubrimiento. Aprender significa descubrir, descubrir sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea. Aprender significa entender mejor dónde estamos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. Nuestra misión como educadores es acompañarlos en este viaje de descubrimiento, ayudarlos a adquirir las capacidades de aprendizaje y adaptación que van a necesitar en el futuro. Esperamos haber cumplido. Esperamos haberlos sabido apoyar cuando lo necesitaban, haberlos sabido orientar si se encontraron desorientados.

Como saben, ORT Uruguay fue fundada hace más de 75 años. Los fundadores eran inmigrantes que escapaban del racismo que había asesinado a sus familias, robado sus posesiones y que los había dejado sin país, sin idioma y sin educación. Nuestro país los recibió. Estos inmigrantes no trajeron odio por todo lo que habían sufrido, sino esperanza. No olvidaron a sus familias que habían perdido pero construyeron nuevas y no se resignaron a la falta de educación y ORT es su legado.

ORT ha cambiado mucho a lo largo de nuestra historia, pero nuestra misión y nuestro espíritu permanece incambiado. Nuestra misión es brindar oportunidades educativas a los uruguayos y estamos orgullosos de lo que hemos realizado en estas décadas. Pero nuestro foco está y siempre estuvo en el futuro. Nuestra historia no es fuente de nostalgia sino de aprendizaje. No sabemos qué nos espera, pero sea cual sea el futuro, nos comprometemos a continuar aportando la mejor educación posible para los uruguayos.

La graduación ha significado históricamente el fin de la etapa de aprendizaje, pero cada vez va a tener menos ese significado, porque la obsolescencia rápida del conocimiento hará que todos vamos a ser estudiantes continuos. Mientras haya vida tendrá que haber aprendizaje, y solo mientras haya aprendizaje habrá vida. La educación será un proceso vital continuo, no un episodio de la juventud; por eso la misión principal de las universidades es brindar a sus estudiantes las razones para que sigan aprendiendo. Y por eso quiero que sepan que nuestro compromiso con ustedes no es hasta hoy, sino desde hoy. 

La graduación simboliza la culminación de una etapa y un nuevo comienzo. El futuro no va a ser como ustedes planean porque nunca lo es, pero tampoco debe ser el resultado de fuerzas fuera de su control. No dejen su destino en manos de otros, elijan su propio camino, tomen sus propias decisiones. Las grandes decisiones de la vida las tenemos que tomar nosotros, escuchando a otros, pero en especial escuchándonos a nosotros mismos.

Este es un año electoral, un año de decisiones. No es mi rol ni mi intención recomendar ninguna opción electoral, porque la misión de las universidades no es promover partidos ni ideologías, sino pensar en visiones de largo plazo. Pero no podemos ignorar que las elecciones son esenciales a la democracia y que son una forma de compromiso ciudadano que nos distingue de las sociedades tribales.

No subestimen la importancia de la política y del voto. La política no debe dominar nuestras vidas, pero tampoco podemos ser indiferentes a ella, ya que eso significa que las decisiones las toman otros por nosotros. No elijan su voto por tradición, por tribalismo, por presión o por eslóganes. Pregúntense qué partidos o candidatos representan mejor a sus valores y ambiciones. Pregúntense qué partidos o candidatos ofrecen un futuro en el cual ustedes se sientan incluidos. Ejerzan su espíritu crítico, pregúntense qué candidatos ofrecen profecías y cuáles ofrecen propuestas. En una democracia las promesas deben ser cumplibles para ser éticas.

Háganles saber a los que piden su voto que esperan más ideas y menos ideologías. Háganles saber que esperan visiones más inclusivas del bien general y menos centradas en los partidos y sectores.

Queridos graduados, no le teman a sus sueños. No se puede vivir de sueños, pero tampoco se puede vivir sin ellos. Soñar implica estar vivo. Elijan siempre desafíos grandes, que los obliguen a crecer. No se dejen paralizar por los riesgos ni por el fracaso. No existen acciones sin riesgos y no es posible el aprendizaje sin fracasos. Sean exigentes con ustedes mismos porque es un prerrequisito para poder exigir a los demás. Crean en sí mismos porque sino nadie va a creer en ustedes.

Recuerden que la vida no es una carrera al éxito, en el fondo la vida es una  búsqueda de sentido. Los objetos, la fama o el poder pueden ser parte de una vida satisfactoria, pero no son los que le dan significado. Como dijo Víctor Frankl, el célebre psiquiatra que sobrevivió a Auschwitz, “no debemos preguntarnos solo lo que queremos de la vida, tenemos que preguntarnos qué quiere la vida de nosotros”. Y esa es una de las grandes enseñanzas del judaísmo.

El Talmud estimula a “reparar el mundo”. No tenemos que buscar reparar el mundo por nuestra cuenta, pero tampoco podemos desistir de ayudar a otros porque no podemos ayudar a todos. Para buscar sentido a nuestra vida tenemos que preguntarnos qué podemos hacer para mejorar en algo al mundo, qué podemos hacer para ayudar en algo a los que necesitan, qué podemos construir en algún lugar que haga falta. Encontramos sentido a la vida cuando lo que queremos se intersecta con lo que se debe hacer. 

Tengan siempre en cuenta que la decencia no debe ser episódica sino una actitud de vida. Recuerden como escribe nuestra gran poetisa Ida Vitale: “que a la larga solo tendremos lo que hayamos dado”. Recuerden que mirar a los demás y desde los demás nos permite ver mejor el mundo. Justamente en esta época de Pascua o Pesaj, la Haggadah, el libro que se lee en esta fecha, dice en una de sus exhortaciones: “vayan y aprendan”. Nos exhorta a salir de las zonas de confort y mirar el mundo desde otras perspectivas. Nos exhorta a que no nos estacionemos en lo que sabemos o lo que creemos, sino que salgamos a conocer otras personas, otras ideas, otras opiniones. Por eso nuestras búsquedas vitales deben basarse más en escuchar que en hacernos escuchar.

Los uruguayos tenemos, como todos, mucho para reparar como sociedad. Pero entre lo más importante que tenemos para reparar es nuestro sistema educativo, porque una nación ignorante no puede ser libre. Una nación ignorante es dominada por charlatanes y demagogos. Una nación ignorante es víctima de sus propios mitos y fantasías. Una nación ignorante no puede prosperar en la era del conocimiento. Ya no podemos crecer copiando, tenemos que progresar creando. No podemos promover una sociedad dinámica con un sistema educativo rígido.

Recrear nuestro sistema educativo no es un problema técnico ni financiero, es un compromiso moral. Porque enseñar no es solo una profesión, enseñar es antes que nada un acto moral. Los uruguayos debemos aspirar a crear un nuevo “estado de oportunidades” que sustituya al “estado de bienestar” que quisimos crear en el siglo pasado. Debemos aspirar a una sociedad de oportunidades en la cual todos los uruguayos tengan acceso a esa nueva e indispensable riqueza que es el conocimiento. Porque a la larga una minoría altamente educada no puede prosperar en un mar de ignorancia. Una nación inteligente y educada no tiene límites en la era del conocimiento. Está en nuestras manos ser un pequeño país pero con grandes sueños.

Queridos graduados, hoy es un gran día. Culmina una etapa y comienzan nuevas. Busquen su camino personal pero no pierdan de vista que son miembros de una sociedad. Recuerden que una sociedad es más fuerte cuando apoya a los más débiles, es más rica cuando apoya a los más pobres, es más inteligente cuando educa a todos sus ciudadanos.

Recuerden siempre que Uruguay los necesita. Triunfen desde Uruguay y hagan triunfar a su país. Busquen su propio camino, pero sepan que ORT siempre será su casa. 

Muchas gracias.