Discursos en ceremonias académicas

Tercera ceremonia anual de graduación 2015, 2/12/2015

Discurso del rector de la Universidad ORT Uruguay, Dr. Jorge Grünberg, durante la ceremonia de graduación.

Señora directora general de ORT Uruguay, señor vicerrector, señores decanos, autoridades y académicos de nuestra universidad, señores Amigos de ORT, queridos graduados y graduadas y sus familias, les doy hoy la más cordial bienvenida en este día inolvidable.

Queridas familias. Hemos hecho nuestro mejor esfuerzo para preparar a sus hijos y nietos para el futuro. Esperamos haber cumplido. Nos sentimos muy orgullosos de su elección de ORT como universidad. Cada uno de ustedes nos ha enseñado mucho.

Hace más de 70 años que ORT se dedica a formar uruguayos. Desde nuestro inicio como escuela técnica en 1942, el Uruguay y el mundo han cambiado mucho, pero nuestro espíritu y nuestra misión permanecen incambiados. Somos una institución privada con una misión pública, que es expandir las oportunidades educativas de los uruguayos. Nuestra misión es ayudarles a descubrir qué hay en el mundo para ustedes y a descubrir qué tienen ustedes para aportar al mundo.

Continuamos con nuestro esfuerzo permanente por vislumbrar el futuro, porque las universidades tenemos que ser la imaginación de la sociedad. Tenemos que concebir carreras para estudiantes que todavía no conocemos, para prepararlos para algunos trabajos que todavía no existen y en los cuales deberán utilizar tecnologías que todavía no fueron inventadas. En otras palabras, nuestro trabajo es la “ciencia ficción”. Esperemos por ustedes que el resultado tenga más de ciencia que de ficción.

Como saben, ORT es una institución judía abierta para todos. Se ha escrito que las obras de Freud, de Marx, de Einstein o de Jesús, son las mayores contribuciones del judaísmo a la humanidad. Sin duda sus obras y las de muchos otros fueron trascendentes. Pero en el terreno de las ideas, la contribución más importante del judaísmo fue, en mi opinión, la sacralización de la educación.

A través de la sacralización del aprendizaje, el judaísmo busca por primera vez en la antigüedad reconciliar la fe y la razón. Antes del judaísmo la base de las religiones era la revelación como un acto puramente divino. En el judaísmo y posteriormente en la tradición judeo-cristiana, la persona debe comprometerse intelectualmente con los mandatos divinos y por lo tanto la educación es imprescindible para cumplir los deberes del creyente. En el judaísmo el aprendizaje tiene precedencia sobre todas las demás obligaciones religiosas. La escuela es más importante que la sinagoga. Si una aldea tiene sinagoga pero no tiene escuela, está permitido transformar la sinagoga en una escuela, pero lo contrario está prohibido. Según la Biblia, todos vamos a tener que enfrentar un juicio celestial y lo que nos van a preguntar es: “En tu vida, ¿dejaste un tiempo siempre para el estudio?”.

El judaísmo concibe la educación como un precursor de la libertad. Solo una ciudadanía educada puede ser libre. Este es un concepto que aún resuena con fuerza, veintisiete siglos después. Quizás sorprenda que tengamos que mirar veintisiete siglos atrás para encontrar nuestro camino, pero la centralidad de la educación es una de esas verdades eternas. En el reino de los faraones o en la Grecia antigua, la educación era parte de la estructura jerárquica de la sociedad. Existía una educación para los esclavos, otra para las personas libres pobres, orientada al desempeño de trabajos manuales y otra muy diferente para la elite. La educación funcionaba como un sistema de control de masas. Los ciudadanos educados son un desafío para las elites mediocres. Los ciudadanos educados pueden distinguir entre arte y propaganda. Pueden distinguir entre prensa inquisitiva y especialistas en “cut and paste”. Pueden distinguir entre movimientos sociales auténticos y grupos que persiguen sus propios intereses.

Queridas graduadas y graduados. Les espera un nuevo mundo, un mundo donde la riqueza surge del conocimiento y de la creatividad. Este nuevo mundo está a su alcance desde nuestro país. La conectividad global y la digitalización les permitirán crear en Uruguay y enviar sus creaciones a todo el mundo. Pero en este mundo no hay donde esconderse. Su trabajo puede ser sustituido de un momento a otro por jóvenes ambiciosos e inteligentes como ustedes de cualquier otra parte del planeta.

Este nuevo mundo les ofrecerá más oportunidades que nunca antes en la historia, pero al mismo tiempo tendrán que correr una carrera continua entre educación y tecnología. El nivel educativo mínimo para progresar será el que hoy ustedes alcanzan, la licenciatura universitaria. Cada vez más los postgrados y la formación permanente serán indispensables. La creatividad, la capacidad de abstracción, el dominio de idiomas extranjeros, el espíritu emprendedor, la sensibilidad multicultural, la capacidad de trabajar en equipo, serán cruciales para su futuro. En un mundo en donde cada vez más tareas serán realizadas por robots, para no ser sustituidos por máquinas tendrán que preguntarse qué es lo que los hace humanos. Tendrán que saber no solo cómo hacer las cosas sino por qué las hacen.

Se llevan de la universidad conocimientos, relaciones y valores. Los conocimientos obsolescen cada vez más rápido y las relaciones se renuevan con el tiempo. Los valores deben ser su compás moral. En un mundo en constante cambio todos necesitamos un marco de referencia estable, que nos ayude a enfrentar nuestros temores, a controlar nuestras tentaciones y a pensar en las consecuencias de nuestros actos. Los valores serán su ancla de estabilidad en un mundo turbulento.

Siempre estén dispuestos a cambiar. Su capacidad de adaptación será más importante que su brillantez. Dialoguen siempre para entender y para proponer, no para imponer. No se puede realmente hablar si no se sabe escuchar. No acepten profetas entre los mortales. Ejerciten siempre su espíritu crítico, que es lo que diferencia a una sociedad de una manada. Es más fácil seguir la corriente que pensar por uno mismo y actuar con nuestra propia opinión. Pero como dijo el Premio Nobel de Literatura Isaac Bashevis Singer: “Debemos ser libres, no tenemos otra opción”.

No guíen sus vidas por la necesidad de obtener la aprobación de otros. Definan sus propios criterios de éxito. Elijan la vida. Mucha gente elige sustitutos, eligen la búsqueda de riqueza, de posesiones, de estatus, de fama, pero la verdadera riqueza no está en las posesiones. La verdadera riqueza está en la contribución a personas y causas que nos importan y en ser reconocidos por ello.

Recuerden siempre que el país no es suyo, pero tampoco es de los que se pueden creer los dueños. Nuestra nación no es de nadie y es de todos. Nuestra libertad es nuestra riqueza, pero está en riesgo. No está en riesgo por las fuerzas del pasado, sino por las del futuro. Nuestra libertad está en riesgo porque una sociedad libre tiene que ser una sociedad educada y ese capital educativo lo estamos hipotecando desde hace ya décadas. No tendremos justicia social sin prosperidad y no tendremos prosperidad sin educación. Ustedes son la nueva generación de ciudadanos. Exijan un futuro próspero para nuestra sociedad. Exijan oportunidades y transformaciones. Busquen imponer en nuestra sociedad una “ética de resultados” que complemente la “ética de principios” que hoy es el paradigma dominante en nuestro país. Las políticas, los dirigentes, las ideas son evaluadas por los principios que enuncian, pero no por los resultados que obtienen. Exijan decisiones a los que fueron elegidos para decidir. Liderar significa optar. Optar a veces entre grupos de interés poderosos y ciudadanos anónimos en búsqueda de oportunidad. Pero no optar es renunciar a liderar. Resistan la resistencia al cambio. Esto es su derecho y su obligación.

Vivimos un mundo de cambio acelerado. Me preocupa que a nuestro país le cuesta adaptarse a esta velocidad. Reconstruir el Sodre llevó mucho más tiempo que construir el Partenón hace 2500 años. Construir la Torre Ejecutiva llevó cuatro veces más tiempo que construir la represa de Rincón del Bonete en la década de 1930.

Nuestros líderes parecen desconcertados por la modernidad, porque es una era en la cual el Estado ya no puede ni debe acumular el poder que ha tenido hasta hoy. Una era en que la mayor parte de los monopolios ya no son necesarios y cada vez más, impracticables. Netflix es tratado como un evasor de impuestos, Uber como si fuera el desembarco de las invasiones inglesas, Google como si fuera una agencia extranjera de espionaje. Cuando lleguen los autos que se manejan solos, ¿les vamos a exigir que tengan un conductor?

Nuestros líderes parecen desconcertados, pero la opción de aislarnos de la modernidad no es factible. Entregar tabletas de computación a todos los estudiantes uruguayos y luego decirles que la tecnología es peligrosa y poco recomendable, no es coherente. Muchos de nuestros líderes parecen no querer encontrarse con la modernidad, pero la modernidad se quiere encontrar con ellos.

Algunos han dicho que estamos viviendo un choque de civilizaciones. Yo no creo que sea así. Yo creo que estamos viviendo un choque de civilización contra barbarie. Cada generación tiene su desafío. La de mis abuelos fue el fascismo, el nazismo, el Holocausto; la de nuestros padres fue la Guerra Fría y la amenaza constante de guerra nuclear, la de mi generación fue el Plan Cóndor y los desaparecidos; la de ustedes es la lucha de la civilización contra la barbarie. Cuando empezó el siglo XXI y ocurrió el ataque a las Torres Gemelas, la historia retrocedió del siglo XX al siglo IX. Volvimos a la piratería de los mares, la esclavitud, las decapitaciones en público, las ejecuciones por blasfemia, la quema de enemigos en hogueras y a las guerras de religión. En buena parte del mundo es como si la Revolución Francesa no hubiera ocurrido nunca, como si la declaración de los Derechos del Hombre no se hubiera escrito, como si la mujer no tuviera derecho a educarse. Esta amenaza a la civilización como la conocemos es el desafío de su generación.

Queridas graduadas y graduados. Les espera un mundo pleno de oportunidades. Uruguay los necesita. Triunfen desde acá y recuerden siempre que ORT es su casa.

Muchas gracias.