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Alianzas para transformar la industria alimentaria desde la biotecnología

08/08/2025
El evento “Alianzas por una industria alimentaria sostenible”, organizado por el área de Biotecnología y liderado por la Dra. Mariana Umpiérrez, reunió a docentes, estudiantes e investigadores que exploran soluciones biotecnológicas para valorizar residuos agroindustriales y repensar el sistema productivo.

*Ing. Eduardo Magarelli, Dra. Mariana Umpiérrez, Agustina Lima e Ignacio Rodríguez*

Con foco en la innovación sustentable, la jornada incluyó presentaciones de la Ing. Florencia Pirotti; la Dra. Cecilia Ortiz, catedrática asociada de Tecnología de las Proteínas; la Dra. Mariana Umpiérrez, coordinadora adjunta del Laboratorio de Biotecnología; estudiantes de Ingeniería en Biotecnología y un panel de discusión moderado por la Mag. Inés Tiscornia, coordinadora adjunta de Gestión Ambiental, donde se abordaron los desafíos estructurales y las oportunidades que ofrece la biotecnología para una transición hacia modelos circulares.

De residuos a biocatalizadores

Conectada desde Australia, donde cursa su doctorado, la Ing. Florencia Pirotti compartió su experiencia en biotransformaciones microbiológicas para la obtención de compuestos de alto valor.

En su investigación, utiliza bacterias como Gluconobacter oxydans para transformar sorbitol, un residuo alimentario, en sorbosa, un azúcar raro con propiedades antitumorales y aplicaciones en la producción de vitamina C.

Lo novedoso de su trabajo es el desarrollo de un medio de cultivo sustentable a partir de jugos de manzana descartados y extracto de levadura de cerveza, en sustitución de ingredientes convencionales.

El objetivo es valorizar residuos y, al mismo tiempo, reducir los costos de producción de biocatalizadores, mejorando la sostenibilidad del proceso”, explicó. Sus resultados demuestran que las bacterias cultivadas en estos medios alternativos mantienen su capacidad catalítica, lo que representa un avance concreto en la implementación de procesos de química verde.

Convertir residuos en productos de valor

La Dra. Cecilia Ortiz continuó la jornada con una charla sobre cómo su equipo reprograma bacterias para transformar residuos agroindustriales en productos de alto valor.

*Dra. Cecilia Ortiz*

Presentó un caso de estudio centrado en la harina de soja, un subproducto con bajo valor comercial, pero gran potencial como materia prima para obtener compuestos beneficiosos para la salud humana.

“Nuestra solución consiste en reprogramar bacterias para que utilicen la harina de soja como materia prima y generen productos valiosos mediante procesos sostenibles, eficientes y ambientalmente amigables”, explicó.

Este enfoque se apoya en herramientas de biología sintética, molecular y computacional, y permite diseñar circuitos genéticos que luego se incorporan a bacterias, las cuales comienzan a producir compuestos de interés. A través de biosensores fluorescentes, el equipo puede identificar cuáles bacterias son más efectivas en esta producción.

Además de la soja, Ortiz destacó que esta metodología puede aplicarse a otros residuos de la industria vitivinícola, forestal o cítrica.

“Desde ORT apostamos por una industria agroalimentaria sostenible. Y la biotecnología tiene el poder de transformar el modelo productivo”

Microalgas, hongos y remediación: investigación aplicada

La Dra. Mariana Umpiérrez presentó las líneas de investigación que lidera junto a su equipo, centradas en el uso de microorganismos con fines de remediación ambiental y valorización de biomasa.

*Dra. Mariana Umpiérrez*

Uno de los proyectos destacados, en colaboración con la empresa Mushlove, investiga la generación de ingredientes funcionales para productos nutracéuticos y biocosméticos a partir de extractos fúngicos con propiedades adaptógenas y antioxidantes. Estos extractos están siendo formulados en liposomas para mejorar su biodisponibilidad y su potencial aplicación.

En paralelo, el grupo trabaja en un proyecto María Viñas que busca utilizar efluentes de tambo como medio de cultivo para microalgas, generando biomasa de valor que puede ser reintroducida en el ciclo productivo, por ejemplo, como suplemento para animales o como agente reductor de metanogénesis en rumiantes. El enfoque integra tecnologías de cosecha con hongos y apunta a cerrar ciclos en un modelo verdaderamente circular.

Tesis con impacto

Los estudiantes de Ingeniería en Biotecnología, Agustina Lima e Ignacio Rodríguez, compartieron los avances de su tesis de grado, centrada en la revalorización del suero de leche, principal residuo de la industria quesera, como medio de cultivo para microalgas.

*Ignacio Rodríguez y Agustina Lima*

Tras trabajar con suero ácido, artesanal e industrial, optimizaron las condiciones de crecimiento algal y lograron aumentar la biomasa hasta 40 veces en 16 días, un resultado prometedor para su escalado. El objetivo es producir un suplemento en polvo de alto valor nutricional, orientado a la industria alimenticia o de snacks.

Su proyecto también fue uno de los ganadores de la convocatoria International Projects for Peace 2025, impulsada por Middlebury College. Gracias a este apoyo, llevaron su trabajo a escuelas, donde desarrollaron salidas didácticas con estudiantes de secundaria. Allí abordaron temas como sostenibilidad, remediación y toma de muestras, e incluso diseñaron una estrategia de biorremediación para un lago cercano al liceo, identificando y cultivando algas nativas.

Un cierre con visión sistémica y compromiso colectivo

El evento culminó con un panel de discusión moderado por la Mag. Inés Tiscornia, donde participaron la Mag. Guadalupe Martínez, el emprendedor Nicolás Terroni, CEO de Mushlove, y la Dra. Sofía Barrios.

*Nicolás Terroni, Dra. Guadalupe Martínez, Dra. Sofía Barrios y Mag. Inés Tiscornia*

Desde sus respectivas trayectorias, académicas, empresariales y científicas, abordaron los principales desafíos y oportunidades para construir una industria alimentaria verdaderamente sostenible.

Entre los ejes clave, se destacó el rol central de la educación para formar profesionales técnicamente competentes y éticamente comprometidos con el desarrollo sostenible. También se mencionó la necesidad de repensar los modelos de negocio, entendiendo la economía circular como un cambio estructural que requiere la participación de todos los actores de la cadena.

La biotecnología puede ofrecer soluciones en todos los eslabones de la industria alimentaria, desde el uso de bioinoculantes en la agricultura hasta la valorización de residuos industriales”, explicó Guadalupe Martínez. A su vez, remarcó que Uruguay enfrenta retos particulares debido a la alta fragmentación de su producción primaria, compuesta en su mayoría por pequeñas y medianas empresas.

Nicolás Terroni subrayó el valor de la colaboración con la academia para hacer realidad ideas innovadoras desde emprendimientos emergentes: “La articulación con instituciones como ORT y ANII nos permite transformar una idea utópica en una solución concreta y viable”.