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El turismo uruguayo busca salir a flote en la nueva normalidad

24/07/2020
El turismo en Uruguay está dando sus primeros pasos tras la paralización de casi el 90 % de los operadores por la pandemia. Prof. Óscar Iroldi, docente de Técnico en Gerencia Turística de ORT y asesor técnico de la Subsecretaría del Ministerio de Turismo, contó sobre el camino del sector hacia la nueva normalidad.
Impacto del COVID-19 en el turismo uruguayo

La restricción de libre circulación entre países no se veía desde la Segunda Guerra Mundial. A 75 años de la culminación del conflicto bélico internacional más sangriento de la historia, los países del mundo han vuelto a limitar los viajes dada la pandemia del COVID-19.

Es así que la actividad turística se ha visto gravemente afectada e incluso en muchos sitios todavía es difícil pronosticar cuándo la situación se encaminará hacia la nueva normalidad. Pero sí existen algunas excepciones, como Uruguay.

Semanas atrás, el gobierno dio luz verde a los operadores turísticos para que reiniciaran sus operaciones bajo un estricto protocolo de seguridad sanitaria. De esta forma, el turismo interno ha comenzando a moverse cuidadosamente.

¿Es posible que el turismo interno sea la solución para el sector en general frente a la pandemia? ¿Qué tan bien se posiciona Uruguay en el mundo dado el exitoso control por el cual ha sido reconocido por la prensa internacional e incluso por la propia Unión Europea? Prof. Óscar Iroldi, docente de Técnico en Gerencia Turística de la Universidad ORT Uruguay y asesor técnico en Turismo de la Subsecretaría del Ministerio de Turismo, contestó estas y otras preguntas sobre el impacto del COVID-19 en el sector de los viajes.

 

Días atrás se oficializó el protocolo dispuesto por los Ministerios de Turismo y Salud Pública que permitió comenzar con la reactivación turística en tres fases. ¿Qué espera el sector turístico de este proceso?

El sector turístico ya estaba ávido de contar con un protocolo. Hay muchos operadores, hoteles y restaurantes que siguieron abiertos, porque debieron cobijar a los visitantes extranjeros hasta el momento en el que se habilitaron sus respectivos corredores humanitarios, para que pudieran regresar a sus países de residencia. El sector turístico, como todos los sectores de la vida del país, también actuó con empatía y proactividad. Recordemos, incluso, que muchos hoteles en Montevideo, Punta del Este y de otras zonas del país se ofertaron en caso de que el sistema hospitalario necesitara de sus instalaciones como refuerzo logístico.

Actualmente, protocolarizar al sector provoca una responsabilidad de los operadores, no solo sobre los visitantes, sino también sobre los trabajadores.

En tal sentido, es de destacar el escalonamiento entre fases. Ahora se ha comenzado por la apertura al mercado interno. Una fase que vendrá, seguramente tendrá que ver con inversiones y mercado de tipo corporativo. Luego se podrá pensar en el turismo regional e internacional, incluso de cara a la próxima temporada.

Por ahora los pasos son cortos y seguros. En turismo interno se está generando confianza en la demanda, de tal forma que esta sepa que se cuidan todas las condiciones para que se puedan hacer las visitas a los establecimientos y restaurantes con todas las precauciones necesarias. Se está trabajando sobre los ejes de responsabilidad en la operativa turística, sostenibilidad de todos los procesos y de tranquilidad a la hora de viajar. Los consumidores en general han pasado muchos miedos y disgustos, por lo que es entendible que la demanda esté temerosa de salir. Esos ejes admiten un escalonamiento a consciencia para poder disfrutar de una forma responsable.

 

"El turismo interno siempre estuvo en la agenda del desarrollo, pero en este momento está bajo el foco".

 

¿Cómo se hace para recuperar la confianza del turista en estas primeras etapas de nueva normalidad?

Básicamente comunicando esta situación de responsabilidad en la operativa, de confianza en que estos protocolos se activaron una vez que el Grupo Asesor Científico Honorario, que aconseja al Poder Ejecutivo, entendió pertinente que ya era oportuno abrir los establecimientos. Sobre todo se logra demostrando muy explícitamente cada uno de los procesos que se tomaron en consideración para la atención al turista.

También se recupera la confianza con mucha empatía y atención personalizada.

 

¿Qué aspectos positivos y qué desafíos presenta la necesidad de centrarse en el desarrollo de turismo interno?

El aspecto positivo es que hay un mercado que es potencial. Todo el país se está comportando de forma adecuada en esta pandemia. Existen focos, que se sabía iban a ocurrir, pero la trazabilidad epidemiológica de esos focos permite que sean atendibles y nos interpela a que todos actuemos con responsabilidad.

El turismo interno siempre estuvo en la agenda del desarrollo, pero en este momento está bajo el foco. Cada uno de los sectores y las actividades están pensándose para los uruguayos. Uruguay sigue teniendo oportunidades de disfrute y de consumo turístico relevante, de calidad, con buena atención, con propuestas innovadoras, con experiencias trascendentales que hacen a mejorar la calidad de vida de los visitantes.

 

 

¿Creés que el turismo interno puede “salvar”, en cierto sentido, a la actividad turística a nivel general hasta que todo se recomponga?

El turismo interno sabemos que es vital en este momento, pero no atiende la totalidad del sector. Recordemos que en Uruguay estamos prácticamente en los 3.500.000 de visitantes; el mercado interno no maneja esa cantidad y tampoco el flujo económico que mueve el turismo internacional. Ni siquiera aporta divisas, sino que moviliza la economía a nivel interno.

En cierta manera, estamos sosteniendo la oferta uruguaya, permitiendo que no caiga. También se está permitiendo a los operadores ensayar estos procesos de responsabilidad sanitaria, responsabilidad y atención.

Es por esto que los aspectos positivos son muchos más que los negativos. Además de mantener gran parte de los puestos laborales, de no perder los recursos humanos calificados, de mantener el incentivo; sería muy difícil poner todo de nuevo en funcionamiento si se parara todo durante un tiempo muy prolongado. Es un desafío y una forma inteligente de responder en un momento en que la región y en el resto del mundo la actividad sigue paralizada.

 

"Estábamos frente a un paradigma de consumo, de pensar que el éxito era la cantidad de turistas que llegaba al país. Hoy nos damos cuenta de que el éxito estaba en el tipo de experiencia que brindamos".

 

¿Creés que el hecho de que Uruguay está siendo destacado internacionalmente por tener la situación bajo control, sumado a todo lo relacionado con el Greg Mortimer y también que la Unión Europea haya abierto sus puertas al país pueden dejar muy bien posicionado a Uruguay cuando viajar por turismo vuelva a ser moneda corriente?

Sin lugar a dudas que toda la gestión de Uruguay frente a la crisis, la experiencia del Greg Mortimer y ser el único país de Latinoamérica que tiene fronteras abiertas con Europa permiten que Uruguay hoy integre una lista muy selecta de países y destinos. También hemos retornado a las clases presenciales y tenemos muchas de las actividades reactivadas.

Todo eso permite que Uruguay hoy se destaque en la prensa internacional. Esa prensa muchas veces hay que rentarla para contar ciertos hechos. En este caso, eso no existió, la prensa está genuinamente interesada en el caso de Uruguay, llegan constantemente pedidos de todo el mundo a los referentes públicos, privados y hasta a la Academia para que contemos cuáles fueron los factores positivos frente al COVID19.

En ese sentido, muchas veces los discursos transitan por los propios científicos que han orientado al Poder Ejecutivo en la gestión de la pandemia. Eso resalta a Uruguay no solo como un país de fortaleza institucional, sino que a nivel internacional también se destaca el rol del sistema científico uruguayo, de la capacidad de respuesta que tuvo frente a esta situación.

 

¿Qué aprendizajes se lleva del COVID-19 el sector del turismo?

Como aprendizaje nos llevamos el cambio de los paradigmas. Estábamos frente a un paradigma de consumo, de pensar que el éxito era la cantidad de turistas que llegaba al país. Hoy nos damos cuenta de que el éxito estaba en el tipo de experiencia que brindamos, en conservar aquellos recursos que nos hacen únicos, aquel patrimonio que nos hace diferentes.

Debemos rentabilizar la operación turística y que esa operación genere empleo de calidad, empleo que valorice la formación en el sector.

Hemos visto que muchas comunidades en el mundo prácticamente se cerraron al turismo por miedo a los contagios. En Uruguay la gente sigue manteniendo ese sentido de la cordialidad, de la empatía, del humanismo, como ocurrió con los ómnibus haciendo el corredor humanitario del Greg Mortimer y la gente en la rambla saludando y dando aliento. Todo eso también es una forma de dejar mucha riqueza y empoderamiento al país.

 

"La formación es el camino para poder dar respuesta a estas situaciones y así proyectar un futuro mejor".

 

¿Cuáles son las principales herramientas con las que un estudiante de Técnico en Gerencia Turística de ORT cuenta para hacer un aporte positivo en una situación como la generada por el COVID-19?

En este último semestre hemos trabajado muy fuertemente en el proceso analizándolo, siendo reflexivos y encontrándole la justificación técnica a cada una de las decisiones que se van tomando, tanto por parte de las autoridades públicas, como de los operadores privados y sus asociaciones de referencia.

Se trata de un sector que aporta el 30 % de las exportaciones del país y pese a que algunos operadores mantuvieron activos sus servicios, justamente para atender la emergencia, hubo un acatamiento generalizado en todo el país a no operar turísticamente. Pero se paralizó conscientemente de lo que se hacía y solidariamente ante la necesidad que teníamos los uruguayos de frenar y contener la pandemia.

En ese sentido, se hizo hincapié en la capacidad reflexiva de nuestros estudiantes, en su competencia analítica, la proyección más allá del corto plazo, la visión de recuperación en el largo plazo, el pensar las unidades de negocio de una forma proactiva, innovadora y eficiente. Todo esto nos permite concluir que este proceso nos deja una oportunidad para hacer de Uruguay un mejor país turístico. Realmente es uno de los principales valores que estos estudiantes se llevan viviendo una situación única, desafiante y motivadora.

Los estudiantes saben que la formación es el camino para poder dar respuesta a estas situaciones y así proyectar un futuro mejor.