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Qué hacer si todos ya saben qué estudiar… menos vos

En este artículo exploraremos distintas estrategias y consejos para ayudarte en el proceso de elección, desde herramientas de autoconocimiento hasta la importancia de experimentar, y por qué tomarse un tiempo puede ser una buena idea.

No se que estudiar

Uno de los momentos más determinantes de la vida adulta es la elección de carrera universitaria; sin embargo, tomar esta decisión no siempre resulta sencillo o rápido.

Mientras hay quienes toda la vida tuvieron claro que se convertirían en médicos, abogados o arquitectos, muchos estudiantes terminan la secundaria con la gran duda de qué estudiar.

Esta incertidumbre es completamente normal, y más común de lo que se piensa. La presión puede hacer a uno sentir que tiene que resolver su futuro de golpe, cuando en realidad se trata de un proceso de exploración personal que merece su tiempo y dedicación.

Aceptar la incertidumbre

Cuando las posibilidades de caminos para seguir resultan abrumadoras, el primer paso es reconocer que no tener una respuesta inmediata está bien.

Aceptar el hecho de que no siempre se sabe qué estudiar permite:

  • Reducir la presión
  • Explorar opciones con calma
  • Evitar decisiones impulsivas

Una forma práctica de lidiar con esta incertidumbre es dedicar un tiempo a la reflexión personal.

La clave está en tomar decisiones informadas y conscientes, en vez de apresuradas.

Por ejemplo, haciendo las siguientes preguntas: ¿Qué disfruto hacer? ¿Qué actividades me hacen perder la noción del tiempo? ¿Qué materias o proyectos me motivan más?

Considerar estas preguntas puede dar pistas valiosas sobre áreas de estudio disponibles, y cuáles encajan mejor con cada persona. 

Quitar la presión

A todos alguna vez nos tocó responder la pregunta: “¿Qué te gustaría ser cuando seas grande?” Puede que, de niños, esta respuesta fuera más clara, o, de lo contrario, que siempre haya generado dudas.

De cualquier manera, definir el camino como adultos puede traer presión de distintas fuentes.

Tanto familiares que incentivan a seguir un camino específico, amigos que consideran una carrera más relevante que otra, o incluso la propia sociedad que obliga a considerar infinitas variables antes de tomar cualquier decisión. Muchas veces, la presión también puede venir hasta de nosotros mismos.

Quitar la presión implica aprender a escucharse sin juzgar. A veces lo que realmente queremos puede confundirse con lo que creemos que deberíamos querer.

Una forma de ordenar las ideas es dedicar momentos a escribir, conversar con alguien de confianza o simplemente observar nuestras emociones al imaginar diferentes opciones para el futuro.

No se que estudiar

No se trata de decidir de inmediato, sino de reconocer la voz interna. Cuanto más uno se permite conectar con lo que disfruta, más fácil va a ser reconocer qué caminos tienen más sentido tomar.

Y, mientras tanto, eliminar la exigencia de tener todas las respuestas hoy. 

Investigar opciones

Al intentar elegir lo que estudiar, parece que las únicas opciones válidas son las carreras más tradicionales. Medicina, derecho, ingeniería, psicología, entre otras.

Sin embargo, el mundo educativo es mucho más amplio, y hoy en día existen cientos de profesiones emergentes que rápidamente ganan popularidad, y que podrían ajustarse mejor a los intereses personales.

  • Explorar carreras nuevas: Hoy en día abundan las opciones de programas especializados, en áreas como inteligencia artificial, biotecnología, diseño UX/UI, energías renovables, gestión ambiental, ciberseguridad, entre otros.
  • Considerar estudios técnicos o terciarios: No todo tiene que ser una carrera universitaria de múltiples años. Las carreras técnicas y diplomas muchas veces ofrecen una rápida inserción laboral y la posibilidad de especializarse en nichos específicos.
  • Investigar la demanda laboral: Consultar estadísticas de empleo actuales y proyecciones a futuro puede ayudar a entender qué profesiones están en crecimiento y cuáles ofrecen estabilidad a largo plazo.
  • Escuchar experiencias reales: Tanto entrevistas como charlas de profesionales en YouTube, pódcast o ferias universitarias pueden dar una visión más realista de cada área de estudio.

Cuanto más se amplíe el panorama con opiniones, nuevas perspectivas e información relevante, más probabilidades uno tiene de encontrar un área de genuino interés y que además permita crecer personal y profesionalmente.

La importancia de conocerse

De las ansiedades más comunes a la hora de elegir una carrera viene en intentar basar la decisión únicamente en lo que “da más salida laboral” o en lo que está de moda.

Aunque esos factores son importantes y deben ser considerados, no hay que dejar de lado identificar las actividades que se disfrutan y en las cuales cada uno destaca.

El proceso de descubrir qué estudiar también es una oportunidad para conocerse mejor.

Algunas estrategias para conocerse mejor son:

  • Completar pruebas vocacionales: No son una respuesta definitiva, pero pueden dar un panorama de áreas que encajan con la personalidad e intereses de cada estudiante.
  • Feedback del entorno: Preguntar a familiares, profesores o amigos en qué cómo perciben nuestras ventajas o desventajas puede ser muy útil para tener una mirada diferente a la propia. A veces, los demás ven talentos que nosotros pasamos por alto.
  • Revisión de experiencias pasadas: Pensar en los proyectos escolares, actividades extracurriculares o pasatiempos que más entusiasman.

Hacer esta introspección permite ver patrones. Por ejemplo, un estudiante que disfruta explicar conceptos, tal vez la docencia, la comunicación o incluso el marketing, podría interesarle.

Por el contrario, quien encuentra comodidad en resolver problemas lógicos, quizás la programación o la ingeniería, sean caminos a considerar.

Probar antes de decidir

La teoría es importante, pero nada reemplaza la experiencia directa. Una excelente forma de quitar peso a la decisión sobre lo que estudiar, es probar diferentes áreas sin compromiso.

No se que estudiar

  • Cursos cortos o talleres: Existen cientos o miles de opciones de cursos en línea y presenciales que requieren pocas semanas y permiten explorar un tema sin grandes costos de tiempo o dinero.
  • Voluntariados o pasantías: Participar en proyectos comunitarios o prácticas profesionales trae consigo la posibilidad de probar algo completamente diferente, y descubrir nuevas facetas de uno mismo.
  • Proyectos personales: Este período es el ideal para proyectos pasionales que involucren aprender alguna herramienta o técnica nueva. Nunca se sabe si resultará útil en el futuro.

Probar algo nuevo, aunque sea en pequeña escala, da más confianza para decidir si se quiere dar un paso más lejos. Y lo más importante, elimina la sensación de que solo hay una elección posible.

Estar abierto al cambio

A pesar de que parezca lo contrario, la elección de que estudiar no define a una persona para siempre.

Aquello con lo que alguien soñaba a los ocho años no tiene por qué ser lo mismo que el sueño de vida a los dieciocho.

Durante la vida siempre hay oportunidades de ajustar el rumbo. Es posible cambiar de carrera, complementar estudios con cursos cortos, o incluso descubrir un interés nuevo más adelante.

Lo que se elija hoy no necesariamente va a marcar el camino de por vida.

La elección de qué estudiar no debería vivirse con la presión de un contrato irrompible, sino como un paso dentro de un proceso más largo, que se va construyendo con experiencias, aprendizajes y pruebas.

Crecer implica cambiar, y cambiar también significa replantearse metas.

Consejos y opiniones

Conocer la opinión de personas que ya recorren o recorrieron un camino específico puede ayudar mucho a la hora de tomar la decisión de dónde o qué estudiar.

Conversar con profesionales o estudiantes avanzados permite obtener información real, más allá de lo que aparece en los folletos o páginas web de universidades.

Algunas preguntas que se podrían hacer incluyen:

  • ¿Qué es lo que más disfrutan de su carrera?
  • ¿Qué desafíos enfrentan en el día a día?
  • ¿Cómo son realmente las oportunidades laborales?
  • ¿Qué habilidades consideran esenciales para tener éxito en ese campo?

No se que estudiar

Muchas veces, estas charlas revelan aspectos que uno no había imaginado. Una carrera que parecía muy teórica en realidad tiene espacios de práctica que pueden ser motivadores, o un área laboral que se desconocía puede de repente resultar apasionante.

Además, existen ferias vocacionales, charlas abiertas y espacios en redes sociales (como LinkedIn o foros especializados) donde conectar con gente dispuesta a compartir sus experiencias.

Escuchar de primera mano qué implica un camino profesional dará una visión mucho más clara que simplemente leer un plan de estudios.

Mantener la calma

Comparar el proceso de decisión con el de otros compañeros no siempre es productivo, ya que puede llevar a la ansiedad y la frustración. La realidad es que cada camino es único, y no hay una respuesta correcta o perfecta.

Un buen ejercicio es cambiar la comparación externa por la comparación interna. En lugar de pensar en lo que los demás ya lograron, se sugiere considerar lo que uno mismo ha avanzado en su propio proceso educativo.

Tomarse el tiempo también es válido. No todos tenemos que decidir al mismo momento ni con la misma seguridad. Respetar el proceso personal y mantener la calma es clave para escuchar lo que realmente estamos buscando.

Llegar al final de este proceso no significa tener todas las respuestas de inmediato, sino aprender a escucharse a uno mismo, explorar opciones y quitar la presión de decidir con prisa.

La elección de carrera universitaria puede resultar abrumadora, más aún, si a nuestro alrededor todos parecen decididos.

Sin embargo, mantener la calma, darse el tiempo necesario para tomar una decisión informada y explorar diferentes opciones, ayuda a encontrar un camino que no solo se sienta correcto, sino también auténtico y propio.

Todas las acciones, por más mínimas que parezcan, acercan a uno a descubrir cuál es la dirección correcta.

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