En la era donde la información se multiplica a gran velocidad y es más accesible que nunca, la habilidad para diferenciar el contenido verídico del ficticio se ha vuelto esencial.
Las noticias, publicaciones en redes sociales, estudios científicos y opiniones personales circulan en internet todos los días y llegan a millones de personas de todo el mundo en segundos.
Muchas veces, estas historias se repiten con tanta frecuencia, que su veracidad ya no se cuestiona. Es aquí donde el pensamiento crítico se vuelve necesario para toda persona que busca desenvolverse con éxito en su vida personal, profesional y académica.
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¿Qué es el pensamiento crítico?
A simple vista, puede parecer que el pensamiento crítico se trata de cuestionarlo todo, de desconfiar de las instituciones o de rechazar cualquier opinión ajena. En la práctica, la realidad es otra.
El pensamiento crítico no significa ser negativo, sino aprender a analizar, evaluar y reflexionar de manera lógica y objetiva antes de aceptar una información, tomar una decisión o resolver un problema.
El pensamiento crítico es la capacidad que tenemos todas las personas de interpretar la información de manera racional y plantear conclusiones fundamentadas.
Es un proceso mental que nos invita a ir más allá de lo que percibimos en la superficie, a no quedarnos con la primera impresión y a buscar evidencias sólidas para respaldar creencias o elecciones.
El filósofo John Dewey fue uno de los principales defensores del pensamiento crítico en la educación. Más allá de acumular conocimientos, defendía la necesidad de enseñar a las personas a pensar de manera reflexiva y consciente.
Hoy en día, desarrollar el pensamiento crítico es una habilidad importante para cualquier etapa de vida y contexto, desde la escuela hasta el trabajo.
Pensar vs. pensar críticamente
El acto de pensar es algo que todos hacemos todos los días. Decidimos qué ropa usar, cómo organizamos nuestra agenda o qué comemos. Sin embargo, pensar críticamente implica llegar a un nivel más profundo.
- Analizar: revisar la información desde distintos ángulos.
- Cuestionar: preguntar el porqué de las cosas.
- Comparar: identificar similitudes y diferencias en los datos.
- Evaluar: considerar si la información es confiable.
- Concluir: llegar a un juicio propio, bien fundamentado.
https://youtu.be/WxC4RfTiOsM?si=2CcaK7z3a2YxNgTT
Por ejemplo, al leer una noticia en internet, el pensamiento común podría llevar a aceptarla de inmediato si coincide con creencias personales. Pero el pensamiento crítico empuja a preguntarse: ¿quién la publicó? ¿Qué fuentes se usaron? ¿Hay evidencia que respalde lo que dice?
Analizar y cuestionar cada noticia que escuchamos o consumimos puede ser agotador, pero ignorar fuentes o evidencias puede llevar a perpetrar historias falsas que causen consecuencias a nosotros mismos o hacia los demás.
El pensamiento crítico ante fake news
Hoy en día, con el auge de las redes sociales, y la necesidad de consumir contenido de manera rápida y constante, diferenciar noticias reales de las falsas, se ha vuelto cada vez más difícil.
El término fake news se utiliza para describir noticias falsas, manipuladas o sacadas de contexto que dan vueltas como si fueran información legítima.
El problema es que, al compartirse masivamente, muchas personas terminan creyendo en ellas sin detenerse a verificar si efectivamente son reales.
Estas publicaciones suelen estar diseñadas para llamar la atención, generar polémica o influir en la opinión pública.
Las noticias falsas o sacadas de contexto pueden tener datos manipulados, omitidos o transmitir declaraciones diferentes a las originales. En estos casos, una sola frase o fotografía malinterpretada puede generar indignación e influenciar opiniones.
Incluso los chismes y rumores forman parte de este fenómeno. Un comentario puede expandirse sin control en internet o en persona, afectando la reputación de personas.
Ante este escenario, uno debe detenerse a reflexionar: ¿quién publica esta información? ¿Qué evidencias o fuentes confiables utilizaron? ¿Hay otras fuentes que dicen lo mismo?
Al aplicar estas preguntas simples, se reducen las probabilidades de caer en la trampa de las fake news y evitar contribuir a su propagación.
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Las redes sociales y el pensamiento crítico
Para la gran mayoría de las personas, las redes sociales se han convertido en una parte esencial de la vida cotidiana.
Son espacios donde:
- Obtenemos información de diversas fuentes.
- Encontramos entretenimiento personalizado.
- Generamos conexión con personas de todo el mundo.
- Las redes sociales, además, marcan tendencias globales que muchas veces influyen en la cultura y el comportamiento social.
En internet, todo se mueve a gran velocidad. Un meme puede volverse tendencia en minutos, o un video viral puede llegar a millones de personas y un reto puede cruzar fronteras en cuestión de horas.
El problema surge cuando la presión por “no quedarse atrás” lleva a que los usuarios compartan contenido sin verificarlo o se sumen a tendencias sin detenerse a pensar en lo que implican.
- Tendencias virales: De tanto en tanto, surgen trends o retos en redes sociales que se difunden sin que los usuarios comprendan realmente los riesgos. Si bien muchos retos son inofensivos, otros, como el conocido Tide pod challenge de hace unos años, pueden tener consecuencias peligrosas para la salud o la seguridad de quienes los siguen.
- Discursos polarizados: Las redes sociales tienden a reforzar lo que ya pensamos, mostrándonos más contenido alineado con nuestras creencias. Se deja de cuestionar lo que se consume, ya que todo parece confirmar la visión personal del mundo.
En este contexto, el pensamiento crítico en redes sociales no consiste en desconfiar de todo, sino en aprender a interactuar con conciencia.
Beneficios del pensamiento crítico
Desarrollar el pensamiento crítico no es solo una habilidad académica, sino una herramienta que genera impacto directo en múltiples áreas de la vida.
- Mejora la toma de decisiones: Una persona con pensamiento crítico es capaz de evaluar opciones, comparar alternativas y escoger la que esté mejor respaldada por la evidencia y la lógica.
- Fortalece la resolución de problemas: En el ámbito profesional y personal, los problemas son inevitables. El pensamiento crítico brinda la capacidad de analizar una situación y encontrar soluciones efectivas.
- Evita caer en la manipulación: Una mente crítica sabe identificar falacias, sesgos y argumentos poco sólidos, protegiéndose de caer en engaños.
- Desarrolla autonomía intelectual: Una persona crítica no depende únicamente de lo que otros dicen, sino que investiga, contrasta información y se forma su propio criterio.
El pensamiento crítico también impulsa la creatividad.
Al cuestionar lo establecido y explorar nuevas formas de resolver problemas, surgen ideas innovadoras que abren caminos diferentes.
Las vanguardias artísticas, los desarrollos tecnológicos e incluso avances médicos no hubieran sido posibles sin una persona que cuestionara los métodos del pasado.
En definitiva, el pensamiento crítico no solo fomenta una toma de decisiones más informada, sino que también prepara para ser profesionales más competentes, ciudadanos más responsables y personas más reflexivas.
Cómo desarrollar el pensamiento crítico
Desde niños nos enseñan la importancia de pensar por nosotros mismos, de cuestionar y analizar situaciones. Es una habilidad que cualquier persona puede entrenar y fortalecer con práctica constante y hábitos diarios.
- Hacer preguntas: La curiosidad es la base del pensamiento crítico. Preguntar el “porqué”, el “cómo” y el “para qué” de la información recibida permite ir más allá de la superficie y descubrir si una idea o noticia tiene fundamentos sólidos.
- Contrastar distintas fuentes: No es suficiente leer un único artículo o escuchar una sola opinión. La búsqueda de diversas perspectivas ayuda a construir una visión más completa y objetiva.
- Identificar suposiciones: Todos tenemos creencias previas que influyen en cómo interpretamos la información. Reconocer esos sesgos, tanto en nosotros mismos como en los demás, es clave para evaluar argumentos.
- Escuchar activamente: Desarrollar pensamiento crítico no significa imponer ideas, sino aprender a escuchar, analizar lo que otros plantean y considerar puntos de vista diferentes.
- Reflexionar antes de actuar o compartir: En un mundo donde todo tiene que ser ya, detenerse unos segundos para pensar antes de tomar una decisión, comentar o difundir información puede marcar una gran diferencia.
Aplicar el pensamiento crítico significa tomar el control de nuestras decisiones, en vez de dejarse arrastrar por modas, rumores o discursos persuasivos sin fundamentos.
Pensamiento crítico en el día a día
Aunque a veces se asocia únicamente con los estudios o el trabajo, el pensamiento crítico está presente en muchas de las actividades diarias.
Por ejemplo, al leer noticias. Una persona con pensamiento crítico no lo comparte de inmediato. Primero, revisa si el medio es confiable, busca la noticia en otras fuentes y analiza si los datos están respaldados por evidencias.
Lejos de ser una habilidad reservada para momentos excepcionales, el pensamiento crítico provee una guía para todo tipo de elecciones cotidianas.
Ante cada compra también se ejerce el pensamiento crítico, ya que estamos obligados a comparar precios, leer reseñas de usuarios, verificar la calidad de un producto y preguntarse si realmente se necesita. De esta forma, se evita caer en compras impulsivas motivadas solo por la publicidad.
Cuando alguien hace una afirmación polémica, en lugar de aceptar o rechazar de manera automática, criticar, involucra hacer ciertas preguntas: ¿De dónde sacaste esa información?, ¿Existen datos que respalden tu punto de vista?.
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En un mundo donde la información está al alcance de todos, el pensamiento crítico es una competencia fundamental para la vida diaria, la convivencia social y el desarrollo profesional.
Desarrollar esta capacidad nos prepara para enfrentar los retos del presente y del futuro: desde elegir qué información creemos, hasta decidir cómo queremos actuar en diferentes situaciones en las que nos podemos encontrar.
Aunque la tecnología y la información cambien constantemente, la necesidad de pensar críticamente sigue siendo una de las herramientas más valiosas para crecer, aprender y transformar el mundo en el que vivimos.
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