Pensar las carreras, los negocios y los proyectos más allá de las fronteras nacionales es una de las claves que el Prof. Ariel Yukelson identifica para la formación de profesionales en la región.
El director de Relaciones Externas de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés visitó la Universidad ORT Uruguay en el marco del acuerdo firmado el 18 de agosto entre ambas instituciones, que incluye el desarrollo de un MBA dual. Durante su paso por Montevideo, puso el foco en el potencial de conectar comunidades académicas y profesionales de distintos países y en la necesidad de que las propias universidades incorporen la innovación que buscan transmitir.
“Hoy tenemos que mirar no a los países, sino a las regiones”, sostuvo Yukelson. Desde su perspectiva, una alianza entre instituciones de Uruguay y Argentina puede ampliar las oportunidades para empresas, estudiantes y profesionales que proyectan su actividad hacia otros mercados de América del Sur.
Pensar en regiones
Para Yukelson, la dimensión regional no es únicamente una característica de la cooperación entre universidades. Responde también a la manera en que se desarrollan actualmente los negocios y las trayectorias profesionales.
“Cuando se alían dos instituciones de prestigio, soy un convencido de que siempre uno más uno es más que dos”, afirmó. A su juicio, la combinación de comunidades, conocimientos y vínculos puede generar “un mundo de oportunidades” con una mirada que trascienda Uruguay y Argentina.
Ese enfoque cobra especial importancia en el ámbito empresarial. Yukelson consideró que limitar la perspectiva profesional a un solo país puede resultar restrictivo en un contexto de creciente integración de mercados y circulación de proyectos.
Su mirada apunta, por tanto, a una formación que mantenga la comprensión de las particularidades locales pero permita, al mismo tiempo, desarrollar capacidades y redes útiles para desenvolverse en una escala regional.
La relación entre la Universidad ORT Uruguay y la Universidad de San Andrés se inscribe en esa lógica. Yukelson destacó el conocimiento que cada institución posee de su entorno y las posibilidades que surgen al conectar esas experiencias.
Innovar para enseñar innovación
La cooperación entre las dos universidades, según Yukelson, no comenzó con la firma formal del acuerdo. Equipos de ambas instituciones trabajaron previamente y realizaron intercambios entre Montevideo y Buenos Aires para avanzar en la iniciativa.
Para el director de Relaciones Externas, ese trabajo previo es relevante porque diferencia una alianza con proyectos concretos de los convenios que se limitan a expresar una intención de colaboración.
“Acá va más allá de la voluntad, hubo muchísimo trabajo previo”, señaló.
Yukelson vinculó esa forma de trabajo con una característica que considera compartida por ambas instituciones: la disposición a innovar en la propia oferta y en la manera de abordar la educación.
“Si queremos enseñar management y queremos enseñar innovación, ante todo tenemos que ser innovadores”, sostuvo. En ese sentido, habló de “algo de ADN compartido” entre la Universidad ORT Uruguay y la Universidad de San Andrés.
La afirmación plantea una exigencia para las escuelas de negocios: la innovación no debería quedar únicamente como un contenido que se enseña, sino reflejarse también en las decisiones académicas, los formatos de formación y los vínculos que desarrollan las propias instituciones.
Una experiencia binacional
Uno de los proyectos comprendidos en el acuerdo es un MBA dual desarrollado por ambas universidades. Para Yukelson, uno de sus diferenciales está en combinar una experiencia académica internacional con las características concretas del entorno empresarial de la región.
“La respuesta sencilla es que para diferenciarse hay que ser mejor”, afirmó al referirse a cómo una propuesta de estas características puede posicionarse frente a otras alternativas de formación. A su entender, la calidad termina siendo reconocida a través de la experiencia de los graduados y de las referencias que construye un programa a lo largo del tiempo.
Yukelson destacó además la dimensión binacional y el contacto con personas provenientes de contextos diferentes. Señaló que, en programas internacionales, los graduados suelen valorar especialmente la interacción con participantes de otros países, además de los contenidos académicos.
La diferencia, en este caso, estaría en trasladar esa riqueza de perspectivas al contexto de Uruguay y Argentina.
Para ilustrarlo, recurrió a una experiencia personal en un programa realizado en The Wharton School. Allí, explicó, la escala de las inversiones y de las empresas analizadas podía ser muy diferente de la realidad habitual de América del Sur.
Esa distancia de escala es significativa para Yukelson: conceptos como el de pequeña y mediana empresa tienen implicancias distintas según el mercado en el que se trabaja. Por eso, considera relevante combinar exposición internacional con situaciones, organizaciones y desafíos próximos a la realidad regional.
Sintetizó esa propuesta en cuatro componentes: “Rigor académico, excelencia, una red rioplatense más fuerte” y una experiencia capaz de combinar las similitudes entre Uruguay y Argentina con las diferencias que también existen entre ambos países.
Redes que generan oportunidades
La construcción de redes ocupa un lugar central en la visión de Yukelson sobre la educación en negocios.
Su planteo excede la experiencia dentro del aula: la relación entre comunidades universitarias puede derivar en vínculos profesionales, alianzas estratégicas y nuevos proyectos. En esa lógica, una universidad funciona también como un punto de encuentro entre personas con conocimientos, experiencias e intereses diferentes.
Esta perspectiva adquiere una dimensión adicional cuando esas comunidades pertenecen a países distintos. Yukelson proyectó oportunidades no solo entre Uruguay y Argentina, sino también para quienes aspiren a desarrollar carreras o iniciativas que alcancen mercados como Brasil, Paraguay o Bolivia.
“Quien se imagine en una carrera regional, quien se imagine lanzando proyectos” con alcance en distintos países, planteó, puede encontrar en este tipo de vínculo un espacio propicio para crecer.
Alianzas con resultados
Yukelson también planteó una mirada más amplia sobre las alianzas estratégicas en el ámbito universitario. Consideró que no son tan frecuentes como podría suponerse y que su verdadero valor depende de la capacidad de trascender los intereses de cada institución.
Al proyectar el vínculo entre la Universidad ORT Uruguay y la Universidad de San Andrés, señaló que espera que la relación pueda extenderse hacia más programas, nuevas áreas de colaboración y proyectos de investigación conjunta.
El criterio central, afirmó, debería ser el valor que esas iniciativas sean capaces de generar.
“Si nosotros nos concentramos en que esta alianza cree valor para nuestras economías, cree valor para nuestros estudiantes, sea plataforma para el lanzamiento de nuevos proyectos”, sostuvo, la cooperación entre universidades puede tener consecuencias que vayan más allá de sus propios campus.
En esa visión convergen los principales ejes de su planteo: una formación conectada con la realidad de la región, universidades capaces de innovar en sus propias prácticas y comunidades que funcionen como redes para desarrollar carreras, empresas y proyectos sin quedar restringidas por las fronteras nacionales.