Sostenibilidad

Qué es la huella de carbono y cómo reducirla en la vida universitaria

Transporte, energía, consumo y residuos forman parte de la huella de carbono de la vida universitaria. Este artículo recorre sus principales fuentes y presenta claves para comprender cómo se calcula y cómo reducirla.

Qué es y cómo se reduce la huella de carbono

Muchas de las emisiones que integran la huella de carbono no son evidentes: están asociadas a decisiones cotidianas, como la forma de trasladarse, el uso de electricidad o la compra de productos que luego generan residuos.

En la vida universitaria también intervienen el funcionamiento de los edificios, la climatización de los espacios y el uso de equipos tecnológicos.

Conocer de dónde provienen estas emisiones permite identificar las actividades de mayor impacto y orientar acciones para reducirlas.

Qué es la huella de carbono

La huella de carbono es un indicador que estima la cantidad total de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a una persona, una organización, un producto o una actividad.

Los gases de efecto invernadero son compuestos presentes en la atmósfera que retienen parte del calor.

Este fenómeno natural permite mantener una temperatura adecuada para la vida en la Tierra. Sin embargo, el aumento de la concentración de estos gases debido a actividades humanas contribuye al cambio climático.

La huella de carbono reúne emisiones de distinto origen en una medida común para facilitar su análisis y comparación.

Por su nombre, se podría pensar que contempla únicamente las emisiones de dióxido de carbono. Sin embargo, también puede incluir otros gases que contribuyen al calentamiento global, como el metano y el óxido nitroso.

Para comparar el efecto de estos gases, las emisiones se expresan en dióxido de carbono equivalente (CO₂e), una unidad que considera la capacidad de cada gas para retener calor en la atmósfera.

En términos generales, este indicador permite:

  • cuantificar las emisiones en kilogramos o toneladas de CO₂e
  • identificar qué actividades concentran la mayor parte de las emisiones
  • comparar medios de transporte, fuentes de energía, productos o procesos
  • definir prioridades y orientar las acciones hacia las fuentes con mayores posibilidades de reducción
  • observar cambios al comparar resultados de distintos períodos

Qué permite saber calcular la huella de carbono

Según la Encyclopaedia Britannica, la huella de carbono comprende emisiones directas e indirectas.

Las directas se producen, por ejemplo, por la quema de combustibles fósiles en el transporte o la calefacción; las indirectas están asociadas a la electricidad y a la producción de los bienes y servicios consumidos.

La huella obtenida siempre depende de los límites establecidos para el análisis.

Por eso, antes de interpretarla, es necesario conocer qué actividades se consideraron, durante qué período y con qué información se realizó la estimación.

Qué actividades generan emisiones

Según las Naciones Unidas, las actividades humanas son el principal motor del cambio climático desde el siglo XIX, debido a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas.

Estas actividades liberan gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera y elevan la temperatura del planeta.

El impacto de una actividad no depende únicamente de lo que ocurre en el momento en que se realiza.

En muchos casos, las emisiones se generan a lo largo de distintas etapas, desde la extracción de materias primas hasta el transporte, el uso y la disposición final de un producto.

  • La producción y el consumo de energía incluyen la electricidad utilizada para iluminar, climatizar y mantener en funcionamiento edificios, servidores, laboratorios y equipos.
  • El transporte comprende los desplazamientos en vehículos particulares, ómnibus, aviones y otros medios que utilizan combustibles.
  • La producción de bienes abarca la extracción de materias primas, la fabricación, el embalaje y la distribución de computadoras, mobiliario, papel y otros productos.
  • La alimentación genera emisiones durante la producción agropecuaria, el procesamiento, la refrigeración y el transporte de los alimentos.
  • La gestión de residuos puede producir emisiones durante la recolección, el transporte, el tratamiento y la disposición final.

Qué es la huella de carbono y cómo se reduce su impacto

Por otra parte, la deforestación y la modificación de ecosistemas pueden liberar carbono almacenado y reducir la capacidad natural de absorber dióxido de carbono.

La importancia de cada fuente varía según el objeto analizado.

En una organización, por ejemplo, pueden adquirir relevancia la infraestructura, los servicios contratados y el consumo energético de sus instalaciones.

En el ámbito universitario, estas fuentes de emisión se combinan.

El funcionamiento de edificios y laboratorios, junto con la movilidad de estudiantes y docentes, influye en la huella de carbono.

A la vez, las decisiones cotidianas de los estudiantes pueden contribuir a reducir el impacto ambiental de la vida universitaria.

Huella de carbono personal, organizacional y de producto

Aunque el concepto de huella de carbono es el mismo en todos los casos, su cálculo cambia según el objeto de análisis.

No se utilizan los mismos datos ni los mismos límites para estimar las emisiones de una persona, una universidad o un producto.

https://youtu.be/Hj5YY0UwfYI?si=EBUWJX95Z3F6CHZj

Huella de carbono personal

La huella de carbono personal estima las emisiones asociadas a los hábitos de consumo y al estilo de vida de una persona.

Permite identificar qué aspectos tienen mayor incidencia en las emisiones y orientar cambios de comportamiento.

Se suele considerar información como:

  • medios de transporte utilizados
  • consumo de energía en el hogar
  • alimentación y compras
  • generación de residuos

El resultado siempre representa una estimación, ya que depende de las respuestas proporcionadas y de los factores de emisión utilizados. Por eso, no debe interpretarse como una medición exacta.

Huella de carbono organizacional

La huella de carbono organizacional analiza las emisiones vinculadas al funcionamiento de una empresa o institución durante un período concreto.

En el caso de una universidad, por ejemplo, puede incluir el funcionamiento de los edificios, el consumo de energía y otros servicios vinculados a su actividad.

Estas emisiones suelen organizarse en tres grupos:

  • Emisiones directas (Alcance 1): proceden de fuentes controladas por la organización, como vehículos o sistemas de calefacción que utilizan combustibles.
  • Emisiones indirectas (Alcance 2): se relacionan con la generación de la electricidad adquirida y consumida.
  • Otras emisiones indirectas (Alcance 3): incluyen compras, proveedores, transporte, viajes, residuos y otras actividades de la cadena de valor.

Tres tipos de huella de carbono organizacional

Esta clasificación permite distinguir las emisiones procedentes de fuentes controladas por la institución de aquellas asociadas a la energía adquirida o a actividades de la cadena de valor.

Estas últimas pueden involucrar a proveedores, integrantes de la comunidad u otras organizaciones.

Huella de carbono de un producto

La huella de un producto estima las emisiones generadas durante las distintas etapas de su ciclo de vida.

Puede abarcar:

  • extracción y procesamiento de las materias primas
  • fabricación y embalaje
  • transporte y distribución
  • uso y mantenimiento
  • reutilización, reciclaje o disposición final

Por ejemplo, la huella de una computadora no se limita a la electricidad consumida mientras se utiliza.

También incluye las emisiones asociadas a la obtención de sus materiales, su fabricación, su traslado y su tratamiento cuando deja de utilizarse.

Distinguir entre tipos de huella evita comparaciones incorrectas.

La huella personal analiza hábitos individuales; la organizacional estudia el funcionamiento de una institución; y la de producto sigue las etapas de un bien o servicio.

Cada una responde preguntas diferentes y requiere establecer límites claros antes de realizar el cálculo.

Cómo se calcula la huella de carbono

Calcular una huella de carbono implica identificar las actividades que generan emisiones, reunir información sobre ellas y convertir esos datos a dióxido de carbono equivalente.

El nivel de precisión depende del objeto analizado.

Un cálculo personal ofrece una estimación general, mientras que una organización necesita un inventario más detallado y documentado.

El cálculo suele partir de una relación básica: dato de actividad × factor de emisión = emisiones estimadas

El dato de actividad representa aquello que puede medirse, como la distancia recorrida, la cantidad de combustible utilizada o el consumo de electricidad.

El factor de emisión indica qué cantidad de gases de efecto invernadero se genera, en promedio, por cada unidad de esa actividad.

Por ejemplo, pueden utilizarse los siguientes datos:

  • kilómetros recorridos
  • litros de combustible consumidos
  • kilovatios hora (kWh) de electricidad consumida
  • kilogramos de residuos
  • cantidad de productos adquiridos

Cómo se calcula la huella de carbono

Antes de realizar el cálculo, también es necesario definir los límites del análisis: qué actividades se incluirán, durante qué período y hasta qué punto se considerarán las emisiones indirectas.

Dos cálculos sobre una misma actividad pueden presentar resultados diferentes.

Las variaciones pueden deberse a los datos disponibles, los factores de emisión seleccionados, el lugar donde se realiza la actividad o el alcance definido.

La huella de carbono debe interpretarse como una estimación fundamentada, y los resultados deben compararse a lo largo del tiempo.

Acciones para disminuir la huella de carbono en la universidad

Reducir la huella de carbono en la vida universitaria requiere combinar decisiones personales con medidas institucionales.

Los hábitos cotidianos pueden contribuir a reducir emisiones, pero su efecto aumenta cuando forman parte de una estrategia más amplia.

  • movilidad: priorizar el transporte colectivo, la bicicleta, los traslados a pie o los viajes compartidos cuando sea posible
  • uso eficiente de la energía: aprovechar la luz natural, apagar equipos que no están en uso, evitar climatizar espacios vacíos y regular adecuadamente la temperatura
  • consumo de materiales: limitar las impresiones, reutilizar recursos disponibles y evaluar si una compra es realmente necesaria
  • planificación de eventos: seleccionar espacios accesibles, estimar adecuadamente la cantidad de asistentes, disminuir el uso de materiales impresos y considerar las emisiones relacionadas con el transporte o la alimentación

Reducir la huella de carbono en la universidad

La reducción de emisiones no depende únicamente de los estudiantes.

También requiere decisiones organizacionales sobre el funcionamiento de los edificios, la contratación de servicios y la gestión de los recursos.

Cuando las acciones individuales e institucionales se integran, resulta más sencillo disminuir la huella de carbono de forma sostenida.

Más que un valor aislado, la huella de carbono permite identificar oportunidades de mejora y medir el efecto de las acciones implementadas a lo largo del tiempo.

En el ámbito universitario participan numerosas personas y se desarrollan múltiples actividades.

Por eso, medir la huella de carbono puede ser una herramienta para impulsar la sostenibilidad desde una perspectiva integral.

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