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“Mi mayor reto es motivar a los estudiantes en cada curso”

07/10/2022
Álvaro Tasistro lleva más de 25 años en la Facultad de Ingeniería, con distintos roles a lo largo del tiempo: investigador, docente, coordinador académico y catedrático. Hoy se jubila de su rol como coordinador académico del Master en Ingeniería (por Investigación) y como catedrático de Computación Teórica, pero seguirá vinculado a la facultad desde la investigación y la docencia.
Álavaro Tasistro: “Mi mayor reto es motivar a los estudiantes en cada curso”

Hace más de 25 años que estás en ORT, ¿qué recordás de ese comienzo, con qué rol entraste?

Entré en 1997, apenas retornado de Suecia con mi flamante doctorado, como coordinador académico de Ingeniería en Sistemas, y con horas de investigación y docencia.

Lo que recuerdo en primera instancia es que al poco tiempo dejé el cargo de coordinador para probar suerte en lo que llaman la industria, en una consultora de plaza. Pero, a su tiempo retorné al ámbito académico.

Con mucha mayor satisfacción recuerdo mis clases de Programación 1 de Licenciatura en Sistemas, usando Visual Basic. Había muchos estudiantes con bachilleratos de Medicina sin experiencia alguna en matemática o programación y al menos unos cuantos de ellos terminaban aprendiendo mucho, eso creo.

¿Qué es lo que más disfrutaste de todos tus roles como catedrático, coordinador, docente o investigador? De los cuales algunos continuarás desarrollando.

Disfruté todos, en distintos momentos con diferentes intensidades, pero los que han permanecido más en el tiempo son la investigación y la docencia, diría que en ese orden. 

Formaste a muchos estudiantes, ¿siempre tuviste vocación de docente?

Bueno, no tengo muy claro cómo se define vocación, pero si se trata de ganas de hacerse cargo de cursos y carreras, la respuesta es sí, sin dudas.

¿Cómo ves el cambio de los estudiantes con el paso del tiempo?

Es riesgoso generalizar, pero veo algunos rasgos muy positivos acentuándose en los últimos tiempos. Uno, es algo que llamaría una mayor libertad de pensamiento, que creo que los hace proclives a hacer las cosas por disfrute más que por obligación.

Otra, posible consecuencia de lo mismo, es que, en tanto les es económicamente sustentable, están prefiriendo más estudiar y elegir en función de sus aprendizajes que precipitarse al mercado de trabajo.

¿Qué retos has tenido que enfrentarte a lo largo de tu carrera?

La respuesta tendría que ser muy larga si fuera exhaustivo, pero elijo dos. Uno, motivar a los estudiantes en cada curso, en lo posible a todos ellos. Otro, inolvidable, fue esa especie de "triple mortal" que implicó el 2020.

Vas a seguir como docente e investigador, ¿por qué elegís mantener esas actividades?

A riesgo de ser un tanto "anticultural" voy a ser sincero: en el fondo, por hedonismo.

 Álvaro Tasistro

 

Algunos de sus alumnos y compañeros lo recuerdan como docente, tutor y colega

Inés Kereki, alumna y colega: “Tato fue mi docente, cuando cursaba la carrera de Ingeniería en Sistemas en la Facultad de Ingeniería en la Udelar. Fue de los mejores docentes que tuve, recuerdo que explicaba clarísimo todos los temas y hacía que todo pareciera fácil. Destaco su buena onda, su paciencia y su habilidad para transmitir conocimiento. Años más tarde tuve el gusto de reencontrarme como colega acá en la Universidad ORT Uruguay y poder compartir y discutir ideas”.

Helena Garbarino, alumna y colega: "Conozco a Tato desde el inicio de mi vida como estudiante en Facultad de Ingeniería (Udelar). Como docente me enseñó a programar, también sobre lógica y sobre el pensamiento abstracto. ¡Todo era abstracto en las clases de Tato! Sus apuntes son de las pocas cosas que guardo de aquella época. Luego de muchos años, nos reencontramos como colegas en ORT, seguí aprendiendo en el día a día y compartiendo su amor por el conocimiento y la docencia."

Verónica Tortorella, alumna: “Tato ocupó un rol fundamental en mi paso por la facultad y en la persona que soy hoy. Fue mi profesor de Lógica en segundo semestre y fue la mejor materia que cursé. También fue la persona que me despertó las ganas de enseñar y quien me dio la oportunidad de empezar como ayudante de cátedra a mis 19 años. Después de algunos años, completé el ciclo al convertirme en profesora de Lógica. Al terminar la carrera, me recomendó para la beca de la Agencia Nacional de Innovación e Investigación y así pude anotarme al Master en Ingeniería (por Investigación) en el que cursé varias materias con Tato como docente. Compartimos clases, armamos cursos nuevos, elaboramos parciales y exámenes, participamos de seminarios y compartimos muchos asados, y, por todo eso, le estoy eternamente agradecida. Es más, en un asado organizado por la Cátedra de Teoría de la Computación, en su casa, fue que conocí a mí novio, con quien llevó más de 7 años, así que Tato es como el padrino de esta relación”.

Juan Michelini, alumno y catedrático asociado de Computación Teórica: “Hace años busqué a Tato para que fuera mi mentor. Los que lo conocen, saben de su valentía, compasión y honestidad. En cada seminario, resuena la dicha con la que entiende y explica. Es todo lo que un mentor debería ser”.

Álvaro Tasistro

Para conocer mejor a Tato, como lo llaman todos, conocer más sus gustos y su sensibilidad, realizamos una suerte de Cuestionario Proust

¿Una película que te marcó?
King and Country de Joseph Losey.

¿Una canción?            
Méritos y merecimientos, de Fernando Cabrera.

¿Cuál es tu mayor logro?     
Que mi familia me siga soportando e inclusive amando.

¿Qué talento te gustaría tener?
No sé si se trata de un talento, pienso que sí, más paciencia.

¿Dónde te gustaría vivir?   
En Montevideo, sin gente durmiendo en la calle.

¿Algo que cambiarías si pudieras?
Reemplazaría la codicia por amor, o al menos por consideración.

¿Una rutina placentera?
Mi desayuno leyendo el diario, todavía en papel.

¿Una materia pendiente?
La filosofía.