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“El desafío está en entender a los niños”

25/07/2014
Martín Avdolov publicó su primera novela, “Violeta corazón”, dirigida a un público infantil. “Comunicar para niños es uno de los trabajos más arriesgados que existen”, comentó en conversación con In situ. “El niño no tiene que quedar bien con nadie, es 100% auténtico, te acepta o no”.

Chelo tiene 10 años y es hincha de Defensor Sporting desde que estaba en la panza de la mamá. Un día descubre, con gran entusiasmo, que su abuelo César construyó una máquina del tiempo utilizando una vieja cachila que estaba abandonada en el garaje de la casa. Juntos se disponen entonces a viajar a través de la rica historia del club de sus amores. Recorren cada lugar y hecho trascendental en los más de cien años de la viola mientras procuran que nadie descubra su gran secreto.

¿Qué tiene que ver una fábrica de vidrios con el fútbol? ¿Por qué en el escudo del equipo está el faro de Punta Carretas? ¿Cómo Defensor cambió para siempre la historia del fútbol uruguayo? ¿Qué quiere decir un «bombonerazo»? Y mucho más.

Mientras tanto, Chelo deberá hacer frente a los problemas propios de un niño de su edad: la llegada de una nueva hermana, las amenazas de los más grandes de la escuela y un partido de fútbol en el que se juegan la clasificación al torneo interescolar.

Violeta corazón
es un libro dedicado al hincha de Defensor Sporting, pero también “a todo aquel niño que eligió no seguir a la mayoría”.

Tapa de Violeta corazón.

Su autor es Martín Avdolov, licenciado en Comunicación Publicitaria que se ha especializado en contenidos audiovisuales, docente de la Escuela de Comunicación de la Universidad ORT Uruguay, publicista independiente y director creativo de la productora Fábrica de formatos, de OZ media.

En conversación con In situ, Avdolov contó cuál fue el desafío de su primera novela y también cómo es comunicar para un público infantil.

Esta es tu primera novela, ¿por qué para niños y por qué sobre fútbol, específicamente sobre Defensor?

Surge de una solicitud de la editorial Fin de Siglo. La colección de libros infantiles Montaña Errante ya tenía novelas escritas sobre Nacional y Peñarol, y querían tener también una de Defensor. Conocían mi condición de hincha y sabían que también escribía, entonces se contactaron conmigo. Nos juntamos, charlamos bastante sobre el enfoque que tenía que tener la novela y semanas después empecé a escribirla.

La novela cuenta la historia de Chelo, pero también la de Defensor Sporting. ¿Cómo trabajaste para hacer convivir las dos historias?

Por suerte contaba con trabajos previos de Luis Prats y Julio César Franzini que me dieron el acceso a múltiples datos y anécdotas. Mi trabajo, entonces, consistió en adaptar esa información y traducirla a un lenguaje que fuera atractivo para los niños. Ahí es donde entra Chelo, su abuelo y la máquina del tiempo. Quería generar una historia divertida y conmovedora a la vez. Leyendo la novela creo que pude cumplir con mi objetivo.

En alguna medida, ¿la historia de Chelo es tu historia?

Yo no juego tan bien al fútbol como Chelo. Pero sí tiene mucho de mi infancia. Sobre todo los almuerzos familiares del domingo y las idas al Franzini con mi padre. Son recuerdos que atesoro en mi alma y los llevo siempre conmigo.

Decís que es un libro para niños violetas pero también para “todos aquellos que decidieron no seguir a los grandes”. ¿Por qué?

Porque en la historia de Defensor hay mucho de rebeldía. Y quizás sea el caso de éxito dentro de otros clubes que tampoco tienen grandes hinchadas y presupuestos. Por eso creo que muchos niños pueden sentirse identificados con la historia, más allá del cuadro que sean.

Ya habías hecho contenidos para niños en otro momento. ¿Cuál es el desafío a la hora de comunicar?

Realicé bastantes contenidos infantiles, como creador y guionista. Considero que el desafío principal está en entender a los niños, ponerse en su lugar a pesar de las diferencias de edad y de generaciones. Para eso hay que observar bastante y estudiar antes de sentarse a escribir.

Desde mi punto de vista, comunicar para niños es uno de los trabajos más arriesgados que existen. El niño no tiene que quedar bien con nadie, es 100% auténtico, te acepta o no.

Desde el punto de vista de la comunicación, ¿qué valores, digamos, entendés que se transmiten a través de tu libro, de Defensor y del fútbol, a un público infantil?

El libro maneja muchos otros valores además de los deportivos, como el trabajo en equipo. Puse especial énfasis en las relaciones familiares y en el rescate de tradiciones sanas que lamentablemente se van perdiendo. En una sociedad que vive en un vértigo permanente está bueno que la gente encuentre valores en los cuales aferrarse: la familia, los amigos, el club de sus amores. Todo aporta mientras se los viva en forma sana y positiva.

Sos director creativo en OZ media, ¿con qué proyectos se encuentran actualmente con la productora?

Este año sale por TNU Laboratorio en casa, una sitcom para niños sobre ciencia. Estamos por empezar a grabar Los misterios de Rolo y sus amigos, un proyecto donde escribí totalmente los trece capítulos y que ya ha obtenido varios premios. Rolo es un detective muy particular que vive distintas aventuras, mientras que con su equipo resuelven misterios a través del uso de la matemática y el pensamiento lateral.

Creo que los niños uruguayos de a poco están contando con contenidos nacionales de calidad. Durante muchos años pareció como si les subestimaran la inteligencia. Estamos trabajando para brindarles lo mejor.

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