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Ante la incipiente popularidad de Clubhouse y Twitch, ¿qué rol cumplen estos nuevos medios de comunicación?

13/07/2021
Desde una retransmisión audiovisual en vivo de un videojuego hasta un debate por audio sobre los derechos de las mujeres en Medio Oriente. Plataformas como Twitch y Clubhouse están ganando cada vez más terreno y usuarios en el mundo. ¿Pero qué rol cumplen exactamente estos nuevos medios de comunicación? ¿Cómo coexisten con los medios ya existentes? Brian Majlin, coordinador académico de Periodismo y Comunicación Cultural de ORT, responde a estas interrogantes.
Clubhouse y Twitch, nuevas plataformas en el mundo de la comunicación.

“Las redes (sociales) existen y los modos de información alternativos llegaron para quedarse. Lo relevante es hacer de esos espacios digitales nichos transparentes y usinas de buen periodismo e información”, dice Brian Majlin, nuevo coordinador académico de Periodismo y Comunicación Cultural de la Universidad ORT Uruguay.

Clubhouse y Twitch son solo dos ejemplos de esos nuevos espacios digitales que están causando furor alrededor del mundo, por su contenido y por su formato. Mientras que el uso de Twitch —destinado a la transmisión audiovisual en vivo— se ha popularizado en el último tiempo para, sobre todo, el streaming por parte de gamers, Clubhouse es una plataforma que se está empezando a hacer conocida, al menos en esta parte del mundo. Se trata de una aplicación que, mediante audio, permite mantener conversaciones con otros usuarios; y su particularidad es que, hasta ahora, solamente se puede acceder mediante invitación.

Ahora bien, ¿cuál es el impacto de estos nuevos espacios digitales? ¿Por qué están teniendo tanto éxito? ¿Qué lugar vinieron a ocupar en el mundo de la comunicación? Con una mirada crítica y profesional, el coordinador académico de la Licenciatura en Comunicación orientación Periodismo y Comunicación Cultural de ORT brinda su análisis para seguir reflexionando sobre uno de los ejes transversales de la comunicación actual.

En el último tiempo, Clubhouse —red lanzada en 2020— ha tenido gran repercusión mundial. Como periodista, ¿por qué considerás que esta red social capta tantas miradas?

Streaming de videojuegos en Twitch.Hay algo que viene ocurriendo hace algunos años, que escapa al periodismo, y que se vincula con aquello que las teorías sociales y políticas encuentran en la participación. Los individuos se han cansado de la verticalidad tradicional (esto va para procesos, dirigentes y liderazgos políticos, pero también para el modo de consumir e intercambiar información): ya no se quedan solo con la información que producen los medios de comunicación tradicionales, ahora se consideran prosumidores, y van a la búsqueda de sus propios nichos y burbujas de contenido.

Esto explota con las redes sociales y se materializa más efectivamente en fenómenos como Clubhouse o Twitch. En el fondo, parece inscribirse en la necesidad de pertenencia, en cuestiones identitarias, en la naturaleza gregaria y comunitaria del ser humano.

"El rol de los grandes medios y de los medios públicos ha sido resignificado y aumentado en el consumo de noticias y en la confiabilidad".

Actualmente, Medio Oriente representa el 6,1 % de descargas de Clubhouse a nivel mundial y Arabia Saudita está en el puesto 7 del mundo en este sentido. Esta red social se ha convertido en un espacio para debatir temas como los derechos de las mujeres o la libertad de expresión en aquella región del mundo. ¿Qué análisis merece esto?

Una vez más: si los medios y espacios de comunicación tradicional obturan voces emergentes o tradicionalmente subalternas, en el sentido de que no las hacen visibles o relevantes, estas encuentran los resquicios por las que salir a la luz.

Fue así con panfletos y manuscritos, con pintadas y carteles, y hoy, explosión digital mediante, es a través de la red. Lo que nadie sabe es hasta qué punto es irreversible. ¿Alcanzaría con que la política y los medios de comunicación mainstream abrieran el juego para que estas redes subalternas se disiparan? No es posible saberlo aún. Y la existencia de espacios de intercambio, identificación y discusión son enriquecedores y, otra vez, típicamente humanos.

Como periodista, ¿qué rol te parece que cumplen estas nuevas plataformas como Clubhouse o Twitch?

TwitchTodavía está por verse qué lugar ocuparán las plataformas. Twitch y Clubhouse son demasiado nuevas, incluso para las mediciones. Los últimos informes de Reuters sobre consumo de noticias digitales, por ejemplo, ni siquiera contemplan estos espacios.

Estas emergencias irrumpen, por ahora, más como espacios de descentramiento del periodismo: lo regionalizan, lo tornan más de nicho, menos generalista y más abocado a comunidades —de sentido y pertenencia, pero también temáticas—. Aun así, pandemia de COVID-19 mediante, el rol de los grandes medios y de los medios públicos ha sido resignificado y aumentado en el consumo de noticias y en la confiabilidad (también el informe de Reuters es clave para saber esto).

Algunas de las críticas más fuertes sobre las plataformas tienen que ver con la posibilidad de moderación y regulación de contenidos, con la opacidad de los algoritmos y modos de recortar lo que podemos o no consumir, y con la posibilidad de proliferación de desinformación.

Como periodista, celebro que se expandan los canales de difusión, pero no dejo de ver que los canales siguen estando regulados (quizás por privados y no por Estados, pero la regulación privada puede ser incluso más opaca).

¿Cuáles son los riesgos de informarse y formar opinión en base a este tipo de plataformas?

ClubhouseNo sé si riesgos, pero sí lo que mencionaba antes: ya son famosos los filtros burbuja y los sesgos que permiten que nos afinquemos en nuestras islas de pensamiento, a través de nuestros contactos en redes sociales.

Lo que se mostraba como apertura y expansión del conocimiento y como intercambio, puede redundar, finalmente, en un achicamiento de las opciones disponibles on demand para cada usuario. La desinformación viral atenta a veces contra la democracia y hasta la salud, como hemos visto estos últimos meses.

De todos modos, cuestionar las plataformas o la información mediante ellas es como quejarse del cambio climático: no es materia opinable, sino un elemento fáctico. Las redes existen y los modos de información alternativos llegaron para quedarse. Lo relevante es hacer de esos espacios digitales nichos transparentes y usinas de buen periodismo e información.

"El problema de los medios no parece ser tanto una deuda tecnológica, sino un problema de sentido y función social".

De cara al futuro, ¿cómo considerás que será la interacción entre los medios tradicionales de comunicación y estas plataformas?

No tengo claro el futuro, aunque trate de imaginarlo, pero sí creo que negar el ecosistema digital es tan dañino para los medios tradicionales como intentar adaptarse forzosa e irreflexivamente a su lenguaje.

¿Hay que estar en las redes? ¿Hay que captar audiencias? Probablemente sí, pero aún más importante es saber para qué deberían estar estos medios y qué rol cabría que cumplieran (y por qué, en todo caso, han dejado de cumplirlo).

"La desinformación viral atenta a veces contra la democracia y hasta la salud".

Como coordinador académico de Periodismo y Comunicación Cultural de ORT, ¿cómo es formar profesionales para insertarse en un mundo tan cambiante en materia de comunicación?

La sociedad cambia rápido, los medios y las instituciones lo hacen más lento. Y los periodistas, que están en el medio, puede que sientan esos desajustes: la distancia entre lo que la audiencia —y los propios periodistas como audiencia— reclaman y lo que los medios parecen hacer. Pero los desafíos esenciales son los de devolver al periodismo y a los medios —sean tradicionales o alternativos— la función esencial de servir a la comunidad: de prestar un servicio al bienestar conjunto de la sociedad.

El problema de los medios no parece ser tanto una deuda tecnológica, sino un problema de sentido y función social: los periodistas tienen que estar preparados para adaptarse y acelerar ese cambio.