En la nota, Boero reflexiona sobre los desafíos de formar profesionales en un contexto de incertidumbre, nuevas tecnologías y mercados cada vez más abiertos. Según plantea, la arquitectura seguirá siendo una disciplina necesaria, pero sus graduados deberán ampliar el alcance tradicional de la profesión.
Romper los techos de la profesión
Para Boero, uno de los desafíos centrales es que los futuros arquitectos y diseñadores puedan romper los techos que suelen limitar el desarrollo de los profesionales creativos.
En ese sentido, la formación no debería quedar restringida al dominio técnico o proyectual. También debe incorporar capacidades vinculadas al liderazgo, la organización de equipos, la comprensión del entorno y la posibilidad de generar nuevos modelos de negocio.
“Resulta imprescindible trascender la disciplina”, señala Boero en la entrevista. Desde esa mirada, el arquitecto ya no aparece únicamente como proyectista, sino también como un profesional capaz de leer oportunidades, articular saberes y liderar procesos.
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Aprender haciendo, tecnología y mundo como aula
La entrevista resume tres claves que atraviesan la propuesta formativa de la facultad: aprender haciendo desde el primer día, absorber las nuevas tecnologías como lenguaje y no solo como herramientas, y tener al mundo como aula.
Ese enfoque alcanza tanto a la carrera de Arquitectura como a otras propuestas de la facultad mencionadas en la nota, entre ellas la Licenciatura en Diseño de Interiores y el Diploma de Especialización en Negocios Inmobiliarios.
En definitiva, Boero apunta a la necesidad de formar profesionales con una mirada más amplia: arquitectos que piensen como un CEO, que trasciendan su disciplina y que no salgan únicamente a buscar trabajo, sino también a generar oportunidades.