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Contra el paradigma patriarcal naturalizado

22/06/2016
Bajo el título “Estereotipos y medios de comunicación: una mirada desde la perspectiva de género y los derechos humanos”, se llevó a cabo una mesa redonda donde se analizó la violencia de género en todas sus manifestaciones, incluso en aquellas que no se ven a simple vista.

Foto: Universidad ORT Uruguay.


Asimismo, abordó cómo son un producto de las estructuras que las personas llevan incorporadas desde que nacen, y que se han transmitido por generaciones.

El motivo de la disertación fue analizar cómo los medios de comunicación tratan estos temas.

Disertaron dos profesores argentinos de la Universidad de Buenos Aires: el Dr. Daniel Obligado —juez de Cámara Tribunal Oral Federal N.°. 5 Capital Federal, Argentina— y la Dra. Silvina Alonso —abogada, docente e investigadora de la Universidad de Buenos Aires—; además de la doctora en Ciencias Sociales Teresa Herrera —investigadora de la Facultad de Comunicación y Diseño de la Universidad ORT Uruguay—.

La privacidad

“Los medios son patriarcales porque organizan lo social como un dominio de lo masculino sobre lo femenino. Invisibilizan la construcción del patriarcado, naturalizándolo de diversas maneras”, dijo Daniel Obligado. Según explicó, se parte de una situación que se presenta banalizada, asumiendo la igualdad entre hombres y mujeres como una situación incuestionable.

Para referirse al derecho a la intimidad en los medios, utilizó el ejemplo de una fotografía que circuló en Argentina de los diputados Sergio Massa y Victoria Donda en los pasillos del Parlamento, en una posición distendida. Según planteó, se interpretó la imagen por medio de una concepción binaria: el hombre avanzaba y la mujer provocaba. “Se preguntó a la diputada qué pretendía lograr con esa pose, en vez del tema del que estaban hablando. Se avanzó sobre la intimidad con una concepción de rigidez de rol formal”.

“La privacidad se ve diluida por masificación de cultura que invade el desarrollo del hombre como individuo; no por entrometerse en una esfera íntima, sino por tergiversar el rol que se está desarrollando, del sentido de la personalidad”, sostuvo Obligado. Concluyó explicando que se debe modificar la realidad, siendo respetados en ese intento y también respetando la dignidad e intimidad de los demás.

La visibilidad

Silvina Alonso comenzó poniendo sobre la mesa la visibilización e invisibilización de un problema por parte de los medios de comunicación como un cuarto poder. “No todo lo que se visibiliza está mostrando la realidad de un escenario. Desde antaño, la violencia contra la mujer ha sido negada en la sociedad”, expresó. “Un medio más conservador va a estar más emparentado con las estructuras patriarcales, y tenderá a desconocer en el discurso la problemática de la violencia contra la mujer”.

La abogada postuló numerosas manifestaciones de esas estructuras patriarcales, entre ellas el programa ShowMatch, las publicidades de productos de limpieza y un episodio muy polémico que se dio en el programa de Mirtha Legrand. “En un almuerzo con Laura Miller, víctima de violencia de género, Legrand preguntó: ‘¿vos que hacías para que él te pegara?’. Lo dijo inocentemente, pero representa el imaginario colectivo cuando se abordan los problemas de violencia intrafamiliar contra la mujer”, relató. “Este modelo patriarcal que se está intentando subvertir, solo se puede lograr con la subversión ideológica, que es poner en crisis este paradigma patriarcal que venimos naturalizando desde hace años”.

Tomó ejemplos más cotidianos, como por ejemplo los juguetes: la niña debe jugar a las muñecas o la cocinita y el niño a los superhéroes o los deportes; entonces, las mujeres son las amas de casa y los hombres son la fuerza bruta. “Una de las herramientas troncales para poder quebrantar esta ideología que venimos heredando desde hace años es la educación”, explicó Alonso.

De todas formas, también presentó casos en los que los medios desempeñaron un rol positivo con respecto a la violencia de género, poniendo el ejemplo de Wanda Taddei, esposa del baterista de la banda Callejeros, quien murió prendida fuego por él. La prensa generó una visibilización masiva. “No quiere decir que antes esto no existiera, sino que nadie lo sabía porque no se visibilizaba”, indicó.

Gracias a la labor de los medios, sostuvo, también se incluyó al feminicidio en el Código Penal. “Igualmente, yo creo que esto no disminuye la tasa de muertes. Porque si se mete preso a alguien en cadena perpetua por feminicidio significa que la mujer ya murió, que llegamos tarde. Necesitamos una intervención temprana e interdisciplinaria, que es lo que aún no está ocurriendo”, reconoció. “Los medios también están empezando a visibilizar ese tipo de violencia cultural y estructural, que es el caldo de cultivo para otras manifestaciones como el golpe o la muerte”.

Alonso postuló casos de muertes de mujeres muy jóvenes por violencia de género y de cómo se descree del relato de la mujer. “Hubo un caso de una chica que fue abusada por conocidos de ella y, como tenía fotos en top o short en las redes sociales, los medios tomaron eso para decir que la chica era fácil y se vestía así para provocar a los hombres. ‘Consiento que me peguen y me violen cuatro varones mientras estoy inconsciente en el piso’: eso es lo que se está diciendo”, contó.

Finalizó su exposición diciendo que es posible revertir los paradigmas culturales, y que los medios, bien aplicados, pueden ayudar a tomar conciencia. “No debe trabajar solo la justicia, sino que cada uno de nosotros tengamos en nuestras manos ese ideal de justicia e igualdad social”.

La naturalización

Teresa Herrera introdujo en su disertación la falsa naturalidad de la relación entre hombres y mujeres. “La diferencia entre géneros no fue inventada por la época actual”, explicó Herrera: “En el Corán dice que los hombres son superiores a las mujeres; según San Pablo las mujeres deben estar calladas en las iglesias, y según Aristóteles las mujeres son hombres inferiores. Este mundo patriarcal y ‘machocéntrico’ viene desde antaño”.

La Doctora en Ciencias Sociales explicó que los medios de comunicación refuerzan estereotipos y que, si bien se están empezando a colaborar con un cambio de paradigma, aún hay mucho camino por recorrer.

“Voy a plantear tres estereotipos: primero, el de la familia nuclear ‘mamá, papá y los nenitos’. Les tengo una mala noticia: solo una cuarta parte de las familias de este país es ‘mamá, papá, el nene y la nena’”.

Como segundo estereotipo, estableció el igual acceso a recursos e igualdad de condiciones. “Las mujeres ganan un 75 % de lo que gana el hombre en un mismo puesto. Tampoco tienen acceso a decisiones materiales. Tenemos minoría en el gobierno, en los medios de comunicación”, ejemplificó.

“En tercer lugar, el señor proveedor y ama de casa: más del 70 % de las mujeres trabaja fuera de su hogar. Incluso esas mujeres que ganan más son más propensas a sufrir violencia porque ponen en cuestionamiento este rol tradicional del macho proveedor”.

La teoría feminista es aquella que busca la igualdad entre géneros. “La equidad entre los géneros nos va a hacer más felices, y el derecho a la felicidad le está siendo negado a muchas mujeres”, concluyó Herrera. “Debe existir sororidad, que es la hermandad entre mujeres, pero me gusta pensar que también hay hombres que se quieran sumar a ese abrazo”.

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