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De graduarse en Gerencia a la Copa Libertadores

11/06/2021
Entrevista a Martín Varini, director técnico de Rentistas, graduado de la Licenciatura en Gerencia y Administración.

Martín Varini

Rentistas consiguió una de las mayores hazañas de su historia al empatar con el poderoso San Pablo, un equipo con 20 millones de hinchas, uno de los más ricos de Brasil y el que ganó más títulos internacionales. Martín Varini, su director técnico, es graduado de la Licenciatura en Gerencia y Administración. ¿Cómo influyeron sus estudios en ORT en este logro deportivo? ¿Qué tiene que ver la gerencia con ser técnico de fútbol? ¿Qué aporta la formación académica a los deportistas?

¿Cómo llegaste a tu posición actual de técnico de Rentistas?

Hice las inferiores en Defensor, hasta que llegué a primera división. Dejé de jugar a los 22 años. Me había ido a Italia pero no pude arreglar el contrato por el que tenía un preacuerdo. Al volver estaba con ganas de ampliar otros horizontes. Ya venía estudiando y quería incursionar en el ámbito empresarial. No sabía que después iba a volver al fútbol como entrenador.

A los 25 años hice el curso de técnico y Defensor me volvió a reclutar, esta vez para trabajar en las divisiones formativas. Estuve en la sub-14, sub-15, sub-21 y después me llegó la posibilidad de Rentistas.

¿Cuándo hiciste la Licenciatura?

En ORT empecé en 2011. Estaba en primera de Defensor y en la selección sub-20. Iba al turno nocturno porque de mañana y de tarde entrenaba. Tuve que cortar en el segundo año porque me fui a jugar a Italia. Cuando volví me dediqué full time a la carrera. Después empecé el curso de técnico y a trabajar. Durante un tiempo fui a ORT de mañana, trabajaba medio horario de tarde y en la noche tenía el curso.

¿Llegaste a trabajar en gerencia y administración?

Sí, cuando estaba en segundo año trabajé en un estudio de abogados, como auxiliar contable. Después pasé a Trafilea, una empresa de marketing digital y de e-commerce, como jefe de finanzas. Estuve dos años, hasta que me llamó Defensor. Ahí dejé Trafilea para abocarme 100 % al fútbol.

¿Cómo se planifica un partido contra un rival tan poderoso como San Pablo?

Utilicé herramientas que había aprendido en la carrera. Hicimos un análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) con las características del rival. En base a sus debilidades vimos qué oportunidades teníamos. Y en función de sus fortalezas, cuáles eran las amenazas

Son rivales con los que hay que tener muchos cuidados, porque sus fortalezas son muy grandes y sus debilidades, muy pocas. Pero siempre alguna hay, por lo que tratamos de hacer un plan bastante asertivo, que nos ayudara a competirles. Sabíamos que de igual a igual, o en el emparejamiento que podía haber por presupuesto, teníamos las de perder.

¿Qué debilidades tenía San Pablo?

Vimos que sufría la pelota quieta. Le pudimos hacer un gol así. También encontramos que, con la línea de tres que tenía en defensa, en los costados podía haber una ventaja.

¿Cuál era la principal fortaleza de ellos y cómo hicieron para contrarrestarla?

Su principal fortaleza es la calidad individual de sus jugadores. Si nosotros no lográbamos generar una superioridad numérica en defensa, que hubiera un jugador más nuestro por sector del campo, nos iban a complicar mucho, porque en el uno contra uno son decisivos. Entonces, estratégicamente, marcamos algunos recorridos para generar esa superioridad.

¿Qué tiene que ver la gerencia y la administración con ser técnico de fútbol?

Muchísimo. Sobre todo por mi perfil y vocación de liderazgo. El gerente es un líder. Como entrenador principal de un primer equipo, tengo mucha gente a cargo. No solo los 25 o 26 jugadores de campo, sino también el cuerpo técnico, el departamento de sanidad, utilería. Estamos hablando de 15 o 20 personas más que, en cierta medida, dependen o responden a mí. Por lo tanto, tener las habilidades de liderazgo, la capacidad de gestionar, de delegar, es muy importante. 

El entrenador de fútbol, sobre todo a nivel de primera división, es un líder y un gestor de grupo. Ahí hay muchos puntos en común entre la gerencia y el entrenador.

Muchas instituciones buscan que sus futbolistas, junto con lo deportivo, tengan un desarrollo intelectual. ¿Qué puede aportar la formación académica a un futbolista?

La formación académica es fundamental. Es muy importante. Hace unos años se decía que los jugadores debían estudiar para que, si no eran exitosos en el fútbol, tuvieran una herramienta de vida.

Pero el paradigma ha cambiado. Hoy es necesario que el futbolista estudie para generar hábitos intelectuales que le permitan desarrollarse de buena manera como jugadores, porque el fútbol cada vez más exige tomar decisiones en espacios y tiempos muy acotados.

Entonces, que tenga el ejercicio intelectual de una carrera universitaria o de un postgrado lo termina favoreciendo.

Y a nivel personal, la formación vinculada a los valores, que sea una persona responsable, madura, que sepa elegir entre determinadas acciones que puedan repercutir en la cancha.

Pero, sobre todo, tomar decisiones en el campo: un jugador que tenga la capacidad de recibir información, de discernir entre una ejecución y otra. El estudio, la carrera que sea, ayuda a desarrollar esa capacidad intelectual que cada vez se demanda más en el fútbol.

Algunas herramientas que da la Licenciatura en Gerencia y Administración son el coaching, el trabajo en equipo y el liderazgo. ¿Cómo aconsejás a tus futbolistas?

Trato de aconsejarlos para que sean felices, porque, en cualquier actividad, cuando uno disfruta el día a día, tiende a realizarla de la mejor manera.

Me gusta mucho generar un clima de trabajo ameno, como en una empresa. Esa cultura organizacional que se da a partir de la motivación, de la satisfacción, de darles beneficios. En nuestro caso es hacer los entrenamientos lo más alegres posible, con mayor contacto del balón, que es lo que el futbolista siempre quiere. Para poder así sacar el máximo rendimiento.

Más que consejos, prefiero una charla de ida y vuelta, compartir experiencias que tuvimos en el cuerpo técnico, pero no hablar desde un pedestal, sino ser más horizontales. Creo mucho en la empatía, en la escucha activa. Y a partir de ahí, generar alguna recomendación, sobre todo en lo vinculado a ser profesional, buena persona, compañero. A pensar en el grupo antes que en lo individual.

Un valor que ORT inculta en sus estudiantes es el aprendizaje constante. ¿Cómo lo has incorporado a tu desarrollo como entrenador?

Lo he tomado desde un primer momento. Cuando decidí dejar todo lo vinculado a lo empresarial para ir por el fútbol fue por una decisión vocacional, por una pasión.

Quería llegar a primera división y para lograrlo tenía que formarme mucho. Entonces invertí la mayor cantidad de tiempo posible en estudiar, leer, viajar, conocer, escuchar. Todavía tengo muchísimo para crecer y progresar. Por lo que trato de estar todo el tiempo buscando capacitarme.