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Ingeniería aplicada a mejorar la calidad de vida de las personas

13/07/2021
Sebastián Mascheroni, graduado de Ingeniería en Electrónica, culminó un máster en Escocia y actualmente trabaja como consultor de cirujanos en el desarrollo de stents y como Product Development Engineer para una multinacional japonesa, dedicada al desarrollo de soluciones para enfermedades vasculares periféricas.
Sebastián Mascheroni, graduado de Ingeniería en Electrónica

Terminaste el Master en Biomedical Engineering en la University of Strathclyde, Escocia, en setiembre 2020, con distinción. ¿Cómo fueron esos dos años, qué aprendiste, qué descubriste de la profesión?

La Ingeniería Biomédica ha sido un desafío personal desde que terminé la carrera de Ingeniería en Electrónica. En mi proyecto final tuve la oportunidad de desarrollar un dispositivo de testeo automático de dispositivos médicos implantables, un trabajo en conjunto con una de las empresas del rubro en Uruguay.

El Master tuvo un formato muy parecido a la carrera de ingeniería, contemplando un proyecto final práctico y materias teóricas obligatorias y electivas. Cursé un amplio espectro de materias teóricas, que van desde robótica, dispositivos cardiovasculares hasta marco regulatorio. Durante el proyecto final tuve la oportunidad de contribuir con un grupo de investigación que trabaja en la nueva generación de stents. Dado mi background en electrónica, desarrollé un sistema que permite monitorear la performance de los stents, midiendo, en tiempo real y de manera no invasiva, la interfaz entre el dispositivo médico y el tejido interno y las arterias. Esto proporciona al médico información valiosa acerca de la progresión del tratamiento, permite una gestión más eficaz y la prevención de futuros problemas.

Estos dos años viviendo en Reino Unido han sido muy intensos y desafiantes. En lo que respecta a mi experiencia académica, aprendí mucho de cómo la ingeniería puede ser aplicada a mejorar la calidad de vida de las personas y resulta increíble ver cómo los límites entre lo imposible y lo posible se van desvaneciendo a medida que la tecnología avanza y, lo que es mejor aún, formar parte de ese progreso.

Trabajás como consultor de dispositivos electrónicos para cirujanos en Reino Unido. ¿Cuál es tu rol en ese vínculo y en qué tipo de dispositivos trabajás?

Justo al terminar el Master, y recomendado por el director del Departamento de Biomedical Engineering de la universidad, comencé a trabajar para un cirujano de Escocia, que a su vez es CEO de una empresa de dispositivos médicos, que realiza, durante el bypass coronario, el reemplazo de válvulas cardíacas y otros procedimientos quirúrgicos cardiovasculares.

Esta experiencia me permitió asistir a diferentes procedimientos quirúrgicos, trabajé junto a un equipo multidisciplinario capacitando y asegurando que las herramientas tecnológicas-digitales estén disponibles para que el cirujano practique la intervención. Con el fin de asistir y capacitar diferentes cirujanos, tuve la oportunidad de viajar a muchas ciudades dentro del Reino Unido, tales como: Londres, Manchester, Liverpool, Aberdeen, Dundee y Edimburgo.

También tuve la posibilidad de hacer dos estudios de mercado para nuevos productos, aplicando todos los conocimientos adquiridos en el Master en Administración de Empresas -MBA de la Universidad ORT Uruguay, así como de previas experiencias laborales. Como consultor, también he llevado a cabo diferentes investigaciones para contribuir a la publicación de artículos, así como también la producción de documentos regulatorios y realizar traducciones a español e italiano.

"Nuestro nivel académico no tiene nada que envidiar al nivel que tiene los graduados en las mejores universidades europeas".

En febrero comenzaste a trabajar como Product Development Engineer para Terumo Aortic, una multinacional japonesa. ¿Cómo es tu trabajo dentro de la empresa?

Me integré a un equipo multidisciplinario que se dedica al desarrollo de soluciones para enfermedades vasculares periféricas, incluyendo así el tratamiento de aneurismas torácicos, abdominales y periféricos, disecciones agudas y crónicas, y oclusiones periféricas.

En el departamento en el que trabajo como Product Development Engineer, nos dedicamos a la creación de dispositivos a medida, que son, por lo general, para pacientes que se encuentran en estado crítico y necesitan el dispositivo para el procedimiento quirúrgico. El equipo está compuesto por diferentes especialistas, ubicados en Reino Unido, Estados Unidos y Japón, y trabajamos naturalmente con el equipo médico que atiende al paciente. Los productos que fabricamos en Glasgow, son exportados a más de 100 países (incluyendo Latinoamérica).

Trabajar en la creación de dispositivos diseñados a medida, me permitió formar parte de un ambiente laboral muy dinámico, donde varios proyectos se ejecutan en simultáneo y en los que participo en el ciclo completo del desarrollo de los dispositivos. Desde entender la necesidad de cada paciente, evaluar la factibilidad de cada proyecto, el diseño, el prototipado, el testing, la generación de documentos de gestión de riesgos hasta el contacto con diferentes especialistas.

¿Te imaginabas hacer estos aportes a la salud cuando empezaste a estudiar Ingeniería en Electrónica?

Cuando inicié la carrera las expectativas eran muy modestas, la idea era completar la carrera rápidamente y, una vez obtenida la titulación, comenzar el desarrollo de una carrera profesional y ampliar mis conocimientos en el exterior. Lo que vino después no me lo imaginaba, pero ha sido un camino que afortunadamente llegó a este punto, en el que puedo aplicar mis conocimientos y esfuerzos en el campo de la salud.

¿Sentís que la formación recibida en la facultad te sirvió para estudiar en una universidad tan prestigiosa?

Esta es sin dudas la pregunta que todos nos hacemos cuando aceptamos el desafío de realizar experiencias de postgrado en el exterior. Fue tema de conversación con otros compañeros de ORT que comenzaron especializaciones en Reino Unido, y es una gran sorpresa, que nos reconforta, comprobar que nuestro nivel académico no tiene nada que envidiar al nivel que tiene los graduados en las mejores universidades europeas.