
La vicedecana académica, Dra. Nora Szasz, explica que el enfoque busca acompañar un fenómeno que creció rápidamente y que ya forma parte del entorno educativo: “Vimos que el uso de herramientas de IA generativa estaba creciendo muy rápidamente entre los estudiantes, muchas veces sin un marco claro”.
Las pautas surgieron en febrero de 2023, en un contexto de adopción acelerada de herramientas como ChatGPT. Frente a eso, la facultad optó por anticiparse en lugar de reaccionar.
“La principal necesidad fue dar orientación, antes de que el fenómeno generara confusión o respuestas puramente reactivas”, señala Szasz.
El objetivo fue evitar extremos: ni el uso indiscriminado ni la prohibición como única respuesta.
Integridad académica en foco
Uno de los principales desafíos fue cómo sostener la integridad académica en un escenario donde la IA puede generar soluciones completas.
Nos preocupaba cómo distinguir entre aprendizaje real y uso automático, y evitar que los estudiantes dejaran de involucrarse activamente en el proceso.
A esto se suma un riesgo pedagógico más profundo: la posibilidad de generar una ilusión de comprensión. “La IA puede dar una sensación de dominio sin una comprensión real de los contenidos”, advierte.

Por qué no prohibir
Desde el inicio, la facultad descartó una postura restrictiva. La inteligencia artificial no es una herramienta externa al proceso formativo, sino parte del contexto en el que se desarrollarán los futuros profesionales.
La IA no es algo que se pueda controlar o eliminar. Prohibirla no solo es poco efectivo, sino que además va en contra del objetivo formativo.
En su lugar, se promovió un enfoque basado en criterios, responsabilidad y uso consciente.
De lo normativo a lo pedagógico
Con el tiempo, el foco dejó de estar únicamente en definir reglas. La experiencia mostró que el verdadero desafío es pedagógico. “El principal aprendizaje fue que no alcanza con decir qué está permitido o no, sino que es necesario repensar cómo se diseñan las evaluaciones y qué tipo de aprendizaje queremos promover”, sostiene Szasz.
La actualización de las pautas incorpora con más fuerza el diseño de evaluaciones, la progresión en la carrera y el desarrollo del pensamiento crítico.

Cambios en el aula
Hoy el uso de IA es más extendido, pero también más consciente. Ya no se limita a resolver tareas, sino que se integra como parte del proceso de aprendizaje.
Los estudiantes utilizan estas herramientas no solo para resolver, sino también para explorar, reformular o verificar ideas.
En paralelo, los docentes comenzaron a incorporarlas en sus cursos, tanto como herramientas de apoyo como objeto de análisis.
Evaluar el proceso
La irrupción de la IA está transformando también la forma de evaluar. El énfasis se desplaza del resultado final hacia el proceso.
Se está poniendo menos foco en el resultado y más en las decisiones, el razonamiento y la capacidad de explicar lo que se hace.
Esto se traduce en evaluaciones donde los estudiantes deben justificar, analizar o defender sus soluciones, instancias donde el aprendizaje no puede delegarse.
Nuevas habilidades
En este contexto, cambian también las habilidades clave. Ya no alcanza con producir respuestas: es necesario comprender, evaluar y decidir.
Se vuelven especialmente relevantes el pensamiento crítico, la interpretación de resultados y la capacidad de formular buenas preguntas.

Uso responsable
El uso responsable de la IA aparece como un eje central de las pautas. No se trata solo de qué herramientas usar, sino de cómo y con qué criterio. “No es presentar como propio algo que no se comprende, sino poder explicar y justificar lo que se entrega, usar la herramienta como apoyo y no como sustituto del razonamiento”, afirma Szasz. También implica transparencia y conciencia sobre las limitaciones de estas tecnologías.
Formación para el futuro
El impacto en la formación de ingenieros es directo. Estas herramientas ya forman parte del mundo profesional, por lo que la formación debe ir más allá de lo técnico.
El desafío es formar profesionales capaces de utilizar estas herramientas, entender sus límites, tomar decisiones informadas y asumir responsabilidad sobre los resultados.