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Inteligencia artificial y biotecnología para crear nuevos medicamentos

08/06/2026
Dejó una posición de liderazgo en Palantir, una de las empresas tecnológicas más innovadoras del mundo, para apostar por una idea ambiciosa: utilizar inteligencia artificial para acelerar el descubrimiento de nuevos medicamentos y contribuir a resolver algunos de los desafíos más complejos de la medicina.

*Tilman Flock,  Zaki Trache y Martín Copes, fundadores de Perceptic*

Graduado de Ingeniería en Sistemas y del Master en Ingeniería por Investigación de la Universidad ORT Uruguay, Martín Copes es cofundador y CTO de Perceptic, una startup que recientemente obtuvo una inversión de US$ 12 millones y que trabaja con algunas de las principales farmacéuticas del mundo para transformar la investigación biomédica.

Cuando Martín llegó a California para comenzar su carrera en Palantir, una de las empresas tecnológicas más innovadoras del mundo, sintió algo que comparten muchos profesionales cuando enfrentan desafíos de alto nivel: el síndrome del impostor.

Venía de Uruguay, de la academia y de la Universidad ORT Uruguay. A su alrededor había personas graduadas en algunas de las universidades más prestigiosas del mundo.

“Pensé que me iban a despedir y que iba a volver a Uruguay”, recuerda entre risas. Sin embargo, esa sensación desapareció rápidamente. Con el paso de los meses descubrió que estaba preparado para competir al máximo nivel y comenzó una carrera que lo llevaría a liderar equipos de ingeniería, desarrollar soluciones de inteligencia artificial y participar en algunos de los proyectos tecnológicos más innovadores de la compañía. “Me di cuenta rápidamente de que estaba a la altura”.

Los años en ORT

Antes de mudarse a Londres, Martín se desempeñó como docente e investigador en la facultad. Recuerda esa etapa como fundamental para desarrollar la forma de pensar que sigue aplicando hoy.

La investigación académica le enseñó a abordar problemas complejos, cuestionar hipótesis y buscar soluciones con rigor, habilidades que más adelante resultarían claves en su carrera profesional.

Aunque vive en el exterior desde hace casi una década, mantiene un vínculo muy cercano con la universidad y con Uruguay. Todos los años regresa al país y conserva una tradición que considera ineludible: asistir al asado organizado por los docentes Álvaro Tasistro y Nora Szasz. “Hace ocho años que vivo en Londres y no me perdí un solo asado”.

El encuentro que cambió el rumbo

Cuando llegó a Palantir en 2018, Martín recuerda haber sentido una mezcla de entusiasmo e incertidumbre. Durante el proceso de incorporación, la empresa asignó a cada nuevo empleado un compañero para compartir los primeros días de capacitación. La primera persona que conoció fue Tilman Flock, quien años más tarde se convertiría en uno de sus socios en Perceptic.

Flock era doctor en Biología Molecular, había desarrollado una destacada carrera académica y trabajaba con investigadores de referencia internacional. “Yo ya tenía síndrome del impostor, pero después de hablar con él sentí uno todavía más grande”, recuerda. 

Con el tiempo, aquella primera conversación se transformó en una amistad y en una relación profesional que terminaría siendo determinante para el nacimiento de Perceptic.

Años después, cuando decidió emprender en el área de biotecnología, supo inmediatamente a quién llamar. “Yo no sabía de biología. Necesitábamos a alguien que realmente entendiera el problema”.

Ver la ola antes que los demás

En 2018 se incorporó a Palantir, empresa especializada en análisis e integración de datos. Durante sus primeros años lideró equipos vinculados al procesamiento de información, pero en 2022 comenzó a explorar una tecnología que todavía era prácticamente desconocida para la mayoría de las personas: los modelos fundacionales de inteligencia artificial desarrollados por OpenAI.

Junto a su colega Zaki Trache identificó tempranamente el potencial de esta tecnología y comenzó a experimentar con ella meses antes de que ChatGPT se convirtiera en un fenómeno global.

Lo que comenzó como un proyecto desarrollado durante una hackathon interna terminó transformándose en una iniciativa estratégica para la compañía.

Con el tiempo pasó a liderar equipos dedicados al desarrollo de soluciones de inteligencia artificial y participó directamente en la construcción de la plataforma de IA de Palantir.

La experiencia le permitió observar de primera mano cómo estas herramientas pueden transformar industrias enteras.

Estoy convencido de que todas las industrias van a tener un momento en el que la productividad de las personas va a multiplicarse gracias a estas herramientas.

La decisión de empezar de cero

A pesar del crecimiento profesional que estaba viviendo, Martín sentía que quería utilizar la inteligencia artificial para resolver un problema diferente. Mientras trabajaba en el desarrollo de estas tecnologías comenzó a convencerse de que una de las áreas donde podían generar mayor impacto era la biotecnología.

“Si hay una industria que vale la pena cambiar es la que puede ayudar a descubrir tratamientos para enfermedades que hoy no tienen solución”.

La decisión implicó abandonar una posición consolidada en una empresa global para volver a empezar. Junto a Tilman Flock, doctor en Biología Molecular, y Zaki Trache, especialista en inteligencia artificial, dejó Palantir para fundar Perceptic.

Los tres compartían la misma visión: utilizar inteligencia artificial para acelerar la investigación biomédica y ayudar a que nuevos tratamientos lleguen más rápido a los pacientes.

Flock aportaba además una extensa trayectoria científica y una red de contactos construida durante años en el ámbito académico internacional. Entre las personas con las que trabajó se encuentran investigadores que posteriormente fueron distinguidos con el Premio Nobel de Química, y algunos de ellos continúan vinculados al ecosistema científico que rodea a la startup.

Una nueva forma de descubrir medicamentos

Perceptic desarrolla herramientas que permiten a científicos e investigadores colaborar con sistemas de inteligencia artificial durante el proceso de descubrimiento y desarrollo de medicamentos.

Actualmente, llevar una droga al mercado puede tomar más de diez años y requerir inversiones multimillonarias. Además, la mayoría de los proyectos fracasan antes de convertirse en tratamientos disponibles para los pacientes. La propuesta de Perceptic no busca reemplazar a los investigadores, por el contrario, apuesta a potenciar su trabajo.

La gran revolución no viene porque la inteligencia artificial descubra una droga sola. Viene cuando un científico y una computadora trabajan juntos de forma eficiente.

La empresa trabaja actualmente con algunas de las principales farmacéuticas del mundo en áreas vinculadas a investigación preclínica, estudios clínicos y evaluación de oportunidades de innovación.

Una inversión de US$ 12 millones

La propuesta despertó rápidamente el interés del ecosistema internacional de tecnología y venture capital. Perceptic obtuvo una inversión de US$ 12 millones liderada por los fondos Accel y Air Street Capital.

Según explica Martín, la captación de capital no fue uno de los mayores desafíos de la startup. El interés de los inversores estuvo impulsado tanto por el potencial de la propuesta como por la experiencia acumulada por los fundadores en inteligencia artificial, investigación científica y desarrollo tecnológico.

La validación llegó rápidamente y permitió a la empresa acelerar sus planes de crecimiento. “Todos querían trabajar con nosotros cuando supieron lo que estábamos construyendo”, recuerda.

Crecer para generar impacto

Actualmente Perceptic cuenta con unas 15 personas entre ingeniería, operaciones y desarrollo comercial. La empresa tiene oficinas en Londres y trabaja con algunas de las principales farmacéuticas del mundo. Su plan es continuar expandiendo el equipo y alcanzar unas 30 personas antes de finalizar el año.

Sin embargo, para Martín, el crecimiento de la empresa es una consecuencia y no un fin en sí mismo.

Una misión que mira al futuro

A pesar de haber construido una carrera que lo llevó desde la investigación académica en ORT hasta una de las empresas tecnológicas más influyentes del mundo, siente que lo más importante todavía está por venir.

Cuando habla sobre Perceptic rara vez menciona métricas de crecimiento o rondas de inversión. Lo que aparece una y otra vez es la posibilidad de generar impacto.

Su visión sobre la inteligencia artificial está lejos de centrarse únicamente en la automatización o la productividad. Para él, el verdadero potencial de esta tecnología está en ayudar a resolver algunos de los desafíos más complejos de la sociedad.

Lo que me gustaría es que dentro de diez años podamos decir que ayudamos a descubrir una cura para una enfermedad. Ahí sentiría que realmente hicimos una diferencia.

Después de pasar por la investigación, la docencia, la industria tecnológica y el emprendedurismo, el hilo conductor de toda su trayectoria parece seguir siendo el mismo: utilizar la tecnología para generar un impacto positivo en la vida de las personas.