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La cultura como herramienta de política exterior

19/08/2026
La diplomática Nathalie Peter analizó en la Universidad ORT Uruguay cómo la cultura puede contribuir a la inserción internacional de los países y al desarrollo de su poder blando.
La cultura como herramienta de política exterior

La cultura puede funcionar como un recurso de política exterior para proyectar la identidad de un país, construir vínculos y ampliar su capacidad de influencia internacional. Sobre ese enfoque expuso la ministra consejera Nathalie Peter en la conferencia “La cultura como recurso estratégico para la inserción internacional”, realizada el 15 de abril en la Facultad de Administración y Ciencias Sociales.

La actividad fue organizada por el Departamento de Estudios Internacionales y el Núcleo de Investigación Cultura, Política y Sociedad.

Peter es diplomática de carrera y egresada del Instituto Artigas del Servicio Exterior. Ha desempeñado funciones en organismos multilaterales y distintas embajadas y actualmente trabaja en Estados Unidos como ministra consejera, a cargo del Departamento Económico-Comercial de la misión diplomática. También es profesora de Internacionalización de la Cultura en el Posgrado en Gestión Cultural de la Universidad de la República.

Cultura y poder blando

Durante la conferencia, Peter explicó que la internacionalización de la cultura trasciende la circulación de bienes culturales. También comprende la proyección de artistas, obras y contenidos, la construcción de alianzas y el acceso a nuevas audiencias.

En ese marco, abordó el concepto de poder blando (soft power): la capacidad de un país de generar atracción y persuasión mediante recursos diferentes del poder económico o militar. La cultura, señaló, constituye uno de sus componentes.

Peter planteó las posibilidades que ofrece la diplomacia cultural para ampliar la visibilidad de Uruguay y fortalecer su posicionamiento internacional.

Una estrategia de política exterior

La conferencia abordó los factores culturales que influyen en la percepción internacional de los países y la necesidad de diseñar estrategias dirigidas a audiencias específicas.

Peter sostuvo que la diplomacia cultural debe estar alineada con los objetivos de política exterior. Desde esta perspectiva, la difusión de expresiones culturales adquiere una dimensión diplomática cuando forma parte de una estrategia orientada a propósitos concretos.

Para desarrollar ese trabajo, destacó la importancia de conocer la cultura propia y comunicarla con autenticidad, así como de generar redes, construir alianzas, identificar oportunidades y gestionar proyectos. También señaló la necesidad de articular recursos públicos y privados.

Las tecnologías digitales, agregó, permiten ampliar el alcance de las iniciativas y generar información sobre sus resultados. “El impacto de la diplomacia cultural es medible”, afirmó.

Los contenidos de la conferencia se relacionan con el ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico, por la dimensión económica y laboral de las industrias culturales y creativas, y con el ODS 17: Alianzas para lograr los objetivos, por el papel de la cooperación y la articulación entre actores públicos y privados. Ambos forman parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados por las Naciones Unidas en 2015 para abordar desafíos globales hacia 2030.

https://youtu.be/pzFxBRTCpI4