
A través del análisis de nueve startups, identificaron que factores como la incertidumbre, la comunicación y el bienestar tienen un impacto tan importante como las decisiones tecnológicas en el éxito de los proyectos.
Cuando se piensa en el desarrollo de software, es habitual asociarlo con lenguajes de programación, arquitecturas tecnológicas o nuevas herramientas. Sin embargo, detrás de cada producto digital existe un componente menos visible, pero igualmente importante: la experiencia de las personas que lo construyen.
Su investigación se centró en la Developer Experience (DX), un concepto que busca comprender cómo las herramientas, los procesos, la cultura organizacional y el bienestar influyen en el trabajo cotidiano de los desarrolladores.
El objetivo fue analizar cómo se configura la experiencia del desarrollador en emprendimientos de software en etapas tempranas, caracterizados por la incertidumbre, los recursos limitados y la necesidad de adaptarse constantemente a nuevos desafíos.
Un tema poco explorado en el ecosistema emprendedor
La motivación surgió al observar una realidad frecuente en la industria tecnológica. Mientras las grandes empresas invierten recursos significativos en mejorar la experiencia de sus equipos de desarrollo, los emprendimientos suelen operar con estructuras reducidas, múltiples responsabilidades y una fuerte presión por avanzar rápidamente.
“Queríamos entender cómo se vive realmente la experiencia del desarrollador cuando todavía no existen grandes estructuras y cuando cada decisión tiene un impacto muy grande en el proyecto”, explicó Santiago.
Para los autores, la experiencia del desarrollador no puede reducirse únicamente a las herramientas o a la calidad del código. También involucra aspectos relacionados con la motivación, la comunicación, el bienestar y el sentido de pertenencia.
“La DX no es solamente una cuestión técnica. También tiene que ver con cómo se sienten las personas, cómo se comunican y cómo viven su trabajo dentro del equipo”, señaló Teo.
Nueve emprendimientos bajo análisis
Para llevar adelante la investigación, los estudiantes utilizaron una metodología predominantemente cualitativa basada en entrevistas semiestructuradas y cuestionarios estructurados.
Analizaron nueve emprendimientos de software, cinco de ellos incubados en el Centro de Innovación y Emprendimientos (CIE) de ORT y cuatro externos. Los equipos estudiados tenían entre tres y diecinueve integrantes. En total, entrevistaron a siete fundadores y cinco desarrolladores, buscando contrastar la visión de quienes lideran los emprendimientos con la experiencia cotidiana de quienes construyen los productos tecnológicos.
La investigación se organizó en cuatro grandes dimensiones: los desafíos técnicos, los aspectos humanos y relacionales, el bienestar personal y la experiencia global del desarrollador.
La incertidumbre como factor central
Uno de los principales hallazgos del trabajo fue que la incertidumbre atraviesa gran parte de la experiencia de los desarrolladores en emprendimientos de software.
La necesidad de tomar decisiones tecnológicas con información limitada, la dificultad para anticipar la evolución del producto o del mercado y la tensión permanente entre avanzar rápido y construir soluciones escalables aparecieron de forma recurrente durante las entrevistas.
“La incertidumbre apareció como un elemento transversal. Influye en las decisiones tecnológicas, en la planificación y también en cómo viven su trabajo los desarrolladores”, comentó Teo.
Los estudiantes identificaron además problemas vinculados a la planificación, la necesidad de responder a urgencias constantes y la multiplicidad de roles que suelen asumir los integrantes de equipos pequeños.
Más allá de la tecnología
Aunque la investigación comenzó analizando aspectos técnicos, los resultados mostraron que los factores humanos tienen un peso incluso mayor del esperado.
La comunicación interna, la cultura organizacional, la relación con los fundadores y el sentido de pertenencia surgieron como elementos determinantes para la motivación y el compromiso de los equipos.
“Nos sorprendió el peso que tuvieron los factores humanos. La comunicación, la relación con los fundadores y el bienestar aparecieron constantemente en las entrevistas”, señaló Felipe.
Asimismo, los estudiantes identificaron que la sobrecarga de trabajo suele ser una condición estructural en muchos emprendimientos en etapas tempranas. Equipos reducidos, planificación limitada y cambios permanentes pueden generar fatiga mental, dificultades para desconectarse del trabajo e impacto en el rendimiento.
Un fenómeno multidimensional
Los resultados también mostraron diferencias con parte de la literatura existente, que tradicionalmente ha puesto mayor énfasis en las herramientas y los procesos técnicos.
La investigación concluye que la experiencia del desarrollador es un fenómeno multidimensional en el que intervienen factores técnicos, organizacionales, emocionales y personales.
“La DX no puede entenderse solamente desde el código ni únicamente desde la gestión. Está en el punto de encuentro entre las personas, la organización y la tecnología”, afirmó Santiago.
Un modelo de buenas prácticas
Como resultado del estudio, los estudiantes propusieron un modelo de buenas prácticas orientado a mejorar la experiencia del desarrollador en emprendimientos de software.
La propuesta se basa en cuatro áreas interdependientes: el entorno técnico, la organización del trabajo, la comunicación interna y el bienestar del desarrollador.
Según explican, estas dimensiones deben abordarse de forma conjunta, ya que todas influyen en la experiencia de trabajo y en el desempeño de los equipos.
Mejorar la Developer Experience puede traducirse en beneficios concretos para las organizaciones, como una mayor productividad, menor rotación de talento, reducción de deuda técnica y una mejor capacidad para adaptarse a los cambios propios de los emprendimientos tecnológicos.
Aprendizajes más allá del proyecto
Para los autores, uno de los principales aprendizajes de la investigación fue comprender la importancia de abordar los sistemas desde una perspectiva integral, que contemple tanto la tecnología como las personas que la hacen posible.
La formación recibida en la Licenciatura en Sistemas les permitió combinar conocimientos de ingeniería de software, gestión, metodologías de investigación y análisis organizacional para estudiar un problema complejo desde distintas perspectivas.
Además, destacan el valor del enfoque cualitativo para comprender fenómenos que no pueden explicarse únicamente mediante métricas o indicadores técnicos.
La principal conclusión del trabajo es que la experiencia del desarrollador impacta directamente en la sostenibilidad de los emprendimientos y que comprenderla puede contribuir a construir organizaciones más saludables, equipos más comprometidos y productos de mejor calidad.
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