Cuando se descartan, no pueden ir a la basura común: contienen materiales valiosos y también componentes peligrosos, por lo que requieren una gestión diferenciada.

Por qué es importante reciclar RAEE
Reciclar RAEE es clave porque, si no se gestionan correctamente, los residuos electrónicos pueden liberar materiales tóxicos a la atmósfera, al agua y/o al suelo, generando daños irreversibles.
Además, algunos equipos contienen sustancias altamente peligrosas, como los contaminantes orgánicos persistentes (COP), que pueden dispersarse a grandes distancias y acumularse en los tejidos de los organismos vivos.
En Uruguay, esta problemática es particularmente relevante porque la generación de residuos electrónicos es elevada: se reporta un promedio de 11,5 kg por habitante por año.
Cómo descartar RAEE en la universidad
Para mejorar el reciclaje:
- Depositá solo residuos electrónicos pequeños en el contenedor violeta destinado a RAEE.
- Entregalo sin envoltorios ni cajas.
- Si es un equipo con información personal (por ejemplo, un celular), borrá los datos antes de descartarlo.
¿Qué pasa después?
Los RAEE se derivan a circuitos de gestión específicos porque combinan materiales recuperables con otros que deben tratarse como peligrosos.
Una vez recolectados, pasan por varias etapas: recolección y traslado, acopio/almacenamiento seguro, clasificación, y un desarme que suele tener muchas instancias manuales para separar componentes (por ejemplo, retirar placas, cables, metales, plásticos y otras partes) y mejorar la calidad de las fracciones que luego se valorizan.
En algunos casos, después del desarme se aplican procesos mecánicos (como trituración y separación) para recuperar materiales.
En Uruguay existen gestores especializados que realizan estas tareas, y el marco normativo reciente (decreto 292/24) apunta a asegurar trazabilidad y trabajo con operadores autorizados, para que el tratamiento sea ambientalmente adecuado y seguro.